Sentarme a tu lado, estar contigo

todos los días de mi vida.

Gustar tu dulzura, saber que me amas

y que en mi noche me iluminas.

 

Mi luz, mi salvación, mi refugio,

siempre estarás tú, mi Señor, conmigo.

 

Escucha mi canto, también mi plegaria,

que sepa que nunca me engañas.

Tú eres mi amigo, ¡jamás me abandonas!

me llevarás por senda llana.

 

Señor de mi cielo, Señor de mi entraña,

me has hecho a tu semejanza.

Me pides, con otros, que obremos unidos

y seamos juntos tu Palabra.