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(Resúmenes de prensa)

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El Papa y la paz en Ucrania

18.04.2021 José Manuel Vidal

El Papa Francisco vuelve a la 'cátedra de la ventana', que tuvo que dejar por la pandemia, para rezar el regina coeli. En su catequesis, para explicar las apariciones de Jesús a sus discípulos, vuelve a sus famosas tríadas: mirar tocar y comer. Tres acciones para encontrarse con Jesús, porque los tres son “verbos del amor”. Mirar es más que ver, tocas implica “compartir la vida” y comer en familia es “una fiesta”. En esos tres verbos se resume, para el Papa, el ser cristiano, “no en una doctrina o en una idea moral, sino en una relación”. De amor.

En los saludos tras la bendición, el Papa imploró de nuevo la paz y la reconciliación en Ucrania, asi como el fin de la grave crisis humanitaria que está atrevesando la población. Además recordó a los beatos cistercienses de Casamari, bendijo a la Universidad Católica del Sacro Cuore y se mostró encantado de volver a compartir con la gente en la plaza: "La echo de menos"

Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este tercer domingo de Pascua, volvemos a Jerusalén, al Cenáculo, como guiados por los dos discípulos de Emaús, que habían escuchado con gran emoción las palabras de Jesús en el camino y luego lo reconocieron «al partir el pan» (Lc24, 35). Ahora, en el Cenáculo, Cristo resucitado se presenta en medio del grupo de discípulos y los saluda diciendo: «¡La paz con vosotros!» (v. 36).

Pero estaban asustados y creían «ver un espíritu » (v. 37). Entonces Jesús les muestra las llagas de su cuerpo y dice: «Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme» (v. 39). Y para convencerlos, les pide comida y la come ante su mirada atónita (cf. vv. 41-42).

Este pasaje evangélico se caracteriza por tres verbos muy concretos, que en cierto sentido reflejan nuestra vida personal y comunitaria: mirar, tocar y comer. Tres acciones que pueden dar la alegría de un verdadero encuentro con Jesús vivo.

“Mirad mis manos y mis pies”—dice Jesús. Mirar no es solo ver, es más, también implica intención, voluntad. Por eso es uno de los verbos del amor. La madre y el padre miran a su hijo, los enamorados se miran recíprocamente; el buen médico mira atentamente al paciente... Mirar es un primer paso contra la indiferencia, contra la tentación de volver la cara ante las dificultades y sufrimientos ajenos.

El segundo verbo es tocar. Al invitar a los discípulos a palparle, para que constaten que no es un espíritu, Jesús les indica a ellos y a nosotros que la relación con él y con nuestros hermanos no puede ser “a distancia”, a nivel de la mirada. El amor pide cercanía, contacto, compartir la vida. El buen samaritano no solo miró al hombre que encontró medio muerto en el camino: se inclinó, curó sus heridas, lo subió a su montura y lo llevó a la posada. Y lo mismo ocurre con Jesús: amarlo significa entrar en una comunión vital y concreta con él.

Y pasamos al tercer verbo, comer, que expresa bien nuestra humanidad en su indigencia más natural, es decir, nuestra necesidad de nutrirnos para vivir. Pero comer, cuando lo hacemos juntos, en familia o con amigos, también se convierte en expresión de amor, de comunión, de fiesta... ¡Cuántas veces los Evangelios nos muestran a Jesús que vive esta dimensión convival! Incluso como Resucitado, con sus discípulos. Hasta el punto de que el banquete eucarístico se ha convertido en el signo emblemático de la comunidad cristiana.

Hermanos y hermanas, este pasaje del Evangelio nos dice que Jesús no es un “espíritu”, sino una Persona viva. Ser cristianos no es ante todo una doctrina o un ideal moral, es una relación viva con él, con el Señor Resucitado: lo miramos, lo tocamos, nos alimentamos de él y, transformados por su amor, miramos, tocamos y nutrimos a los demás como hermanos y hermanas. Que la Virgen María nos ayude a vivir esta experiencia de gracia.

Saludos tras el regina coeli

“Ayer, en la abadía de Casamari, fueron declarados beatos Simeón y cinco compañeros mártires, monjes cistercienses de dicha abadía...Cuando soldados franceses saquearon su monasterio, estos humildes discípulos de Cristo resistieron con valentía heroica hasta la muerte, para defender la eucaristía de la profanación. Que su ejemplo nos impulse a un mayor empeño de fidelidad a Dios, capaz también de transformar la sociedad y de hacerla más justa y fraterna. Un aplauso a los nuevos beatos”.

"Y una cosa triste. Sigo con preocupación los acontecimientos en algunas áreas de Ucrania oriental, donde en los últimos meses se han multiplicado las violaciones del alto al fuego.

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Observo con inquietud el incremento de la actividad militar. Por favor, deseo ardientemente que se evite el aumento de la tensión y que se realicen gestos capaces de promover la confianza recíproca y favorecer la reconciliación y la paz, tan necesarias y tan deseadas.

Me duele en el corazón también la grave situación humanitaria en la que se encuentra dicha población, a la que expreso mi cercanía y por la cual os invito a rezar”

"Hoy se celebra la Jornada para la Universidad católica del Sagrado Corazón...un precioso servicio para la formación de las nuevas generaciones. Que pueda seguir desarrollando su misión educativa, para ayudar a los jóvenes a ser protagonistas de un futuro rico en esperanza. Les bendigo de corazón”.

“Gracias a Dios nos podemos encontrar de nuevo en esta plaza, para este encuentro. Les digo algo: echo de menos la plaza, cuando tengo que hacer el ángelus en la biblioteca. Me siento contento de verles. Gracias a Dios y gracias a vosotros por su presencia”.

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El Papa, en la ventana