clase6 gonzalo haya

En esta última clase nos acercamos a la praxis de la espiritualidad: ¿en qué consiste una experiencia espiritual? ¿cómo discernir lo bueno de los espíritus falsos? ¿se puede hablar de grados y etapas en la espiritualidad? ¿cómo intuir qué es el espíritu y qué es la materia? ¿cómo es la espiritualidad de Jesús?

Inteligencia Espiritual
7. Caminos de espiritualidad. Síntesis
Gonzalo Haya

1. La esfera de la espiritualidad

Al final de este curso entenderemos mejor la representación gráfica de la espiritualidad que propusimos ya el segundo día.
La espiritualidad es la manifestación de lo trascendente, de lo sagrado, del misterio que nos constituye esencialmente; y se presenta en tres grados que trascienden lo material: la estética, la ética, y la mística. La estética es "el infinito representado de forma finita" (Schelling). La ética es "el imperativo categórico", la percepción de un deber que me trasciende y que se impone sobre mis intereses personales. El amor desinteresado es la máxima manifestación de nuestro espíritu.
Cualquier imagen o símbolo sólo ofrece una idea parcial y aproximativa, pero nos conviene recordar ahora el esquema gráfico, que presentamos el segundo día, en el que la espiritualidad se desarrolla como una onda expansiva que va desde su forma más comprimida hasta la más efusiva, desde lo más material hasta el amor que se autoentrega.

esquema

2. Discreción de espíritus
No es oro todo lo que reluce. No todos los profetas hablan en nombre de Dios. El espíritu se manifiesta mezclado con ganga material, y frecuentemente resulta difícil separarlos.
El nivel estético de la espiritualidad puede ser un goce puramente psicológico o ser una pista de despegue para una auténtica espiritualidad. Cuando Francisco de Asís le decía a las florecillas "callad, callad, ya sé que me estáis hablando de Dios" el goce estético le había llevado al goce espiritual. Cuando yo desde la playa me dejo abrazar por el inmenso círculo del mar ¿siento un goce estético o espiritual?
Los directores espirituales, desde muy antiguo, han propuesto normas para la discreción de espíritus, para discernir si los impulsos, o los sentimientos, provienen de una zona más espiritual o más egoísta (falsas apariciones y estigmas), si nos impulsan hacia el Absoluto o hacia nuestro egoísmo. Atanasio Matanic ("La spiritualità come scienza") presenta tres tipos de criterios, que merecen ser tenidos en cuenta, aunque en este resumen no podemos desarrollarlos ni valorarlos
Criterios Teológicos: conformidad con los dogmas y enseñanzas de la propia religión. Supedita la espiritualidad a la religión.
Criterios Psicológicos: rasgos que los expertos consideran propios de una experiencia espiritual, de una neurosis o de unos estupefacientes.
Criterios Históricos: conformidad con los ejemplos que nos han dejado los místicos plenamente acreditados.
Javier Melloni ("Hacia un tiempo de síntesis") propone como único criterio: que esa espiritualidad vaya "convirtiendo nuestra existencia en receptividad y donación".
El Nuevo Testamento y sobre todo las parábolas de Jesús –Juicio final, Buen samaritano- ofrecen otras muchas orientaciones sobre una auténtica espiritualidad.
No existe una norma clara que podamos aplicar para discernir la autenticidad de nuestra espiritualidad. Ni siquiera podemos valernos de la conformidad con la palabra de Dios como prueba clara y definitiva de una espiritualidad, porque no podemos aplicar la palabra de Dios al pie de la letra, ni tomar una frase del mismo Jesús como medida única y exclusiva en circunstancias tan distintas.
El último y decisivo indicador de nuestra espiritualidad es nuestra propia conciencia. Ya nos decía Jesús: "¿Por qué no juzgáis por vuestra cuenta lo que es justo?" Su dictamen será acertado en la medida en que nuestro corazón esté limpio de egoísmos: "Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios". Sólo será gravemente erróneo cuando nuestro corazón esté gravemente corroído de egoísmo.
En definitiva, después de decidir honestamente nuestro camino de espiritualidad, siempre debemos adoptar la humilde oración del publicano.

3. Los caminos de la mística
Ya hemos hablado del pluralismo religioso. El Corán reconoce que "los caminos hacia mí son tantos como los corazones de mis siervos". Jesús, cuando salía a los pueblos paganos circundantes, no pretendió convertirlos a la fe de Israel, ponderó la confianza (la fe) que mostraban, y respetó el camino espiritual de cada uno. Al geraseno que quería seguirle, le dijo que fuera a los suyos a anunciarles la misericordia de Dios.
Vamos a considerar ahora los caminos de la mística, no porque la mística sea la cumbre de la vida espiritual, sino porque es el goce anticipado de la vida definitiva, que ha sido concedido como un carisma a unos para que lo trasmitan a toda la comunidad.
No podemos mencionar aquí la diversidad de caminos y nos remitimos al libro de Javier Melloni, "Voces de la mística" volumen I y II, en el que despliega una antología de textos místicos de muy diversos autores, que han vivido en épocas y culturas diferentes. Ya hemos citado la experiencia mística de Comte-Sponville, que personalmente se reconoce como ateo.
Seleccionamos solamente algunos textos que corresponden a los tres momentos o situaciones en los caminos de la mística
La mística es algo superior a lo racional: "Hombre, si quieres expresar el ser de la eternidad, primero has de privarte del lenguaje" Silesius (s. XVII). Entréme donde no supe, y quedéme no sabiendo, toda sciencia trascendiendo" (San Juan de la Cruz).
Vía purgativa: "Antes de ser capaces de escuchar esa Voz, hay que pasar por un largo y muy severo aprendizaje; y, cuando es la voz interior la que habla, es inconfundible" (Gandhi). Piérdete en la Unidad y serás absorbido por ella"; "destrúyete a ti mismo por el fuego
para llegar antes que nadie hasta Él... y te precipitarás (hacia ÉL) como la mariposa en medio de las llamas" (Fadir al-Din Attar, s XIII).
Vía iluminativa: "Le parecía como si fuera otro hombre y tuviese otro intelecto que antes tenía " (Ignacio de Loyola). "Quien conoce, ve a Dios en todas partes; el ignorante en cambio ve el mundo en toda su diversidad" (Walmiki, s. IV a C). "Yo lo veo como un gran Todo y, tal vez por eso, de vez cuando surge ese fuerte sentimiento de armonía y paz, a pesar de ser una gran contradicción" (Etty Hillesun + Auschwitz 1943).
Vía unitiva: "Yo soy la realidad..." "Tu espíritu se ha mezclado con mi espíritu; ahora yo soy Tú mismo. Entre Tú y yo hay un soy yo que me atormenta. Apártese de nosotros mi soy yo" (Al-Hallaj, s. X). "Es como si un arroyico pequeño entra en la mar, ya no habrá remedio de apartarse; o como si en una habitación estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz: aunque entra dividida, se hace todo una luz" (Santa Teresa).
En la mística de Jesús podemos encontrar estas tres situaciones. Vía iluminativa: "Tú eres mi hijo". "He sido enviado para anunciar la buena noticia a los pobres" . Vía purgativa: "Padre, si es posible, pase de mí este cáliz"."Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado". Vía unitiva: "Quien me ve a mí, ve al Padre""No volveré a beber del fruto de la vid hasta que lo beba, nuevo, en la casa del Padre".