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Libro de la biblia

* Cita biblica

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Fecha de Creación (Inicio - Fin)

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No hay cosa más obvia que el aire. Asumimos su lugar en nuestras vidas sin cuestionamiento alguno. Ni siquiera nos preguntamos por él. Simplemente está, lo damos por hecho. (Como tantas otras cosas indispensables, lo detectamos en su ausencia)...

Los relatos de los evangelios sobre curaciones de ciegos implican en cierto modo un doble sentido. Todos reconocemos que éramos ciegos pero que con el "toque de Jesús" ya podemos ver claramente. Es decir, que como ya somos cristianos, tenemos la capacidad de entender y discernir toda situación. Bueno, algo de eso es verdad. Pero es curioso que el ciego del texto de Marcos, necesitó un segundo toque. ¿Por qué?...

– No puedo estar de acuerdo contigo, Pedro, te estás atribuyendo unos méritos que no son tuyos. Cuando Jesús nos envió a predicar, el que recorrió más aldeas y se acercó a más gente fui yo.

– ¡Pero quien se atrevió a tomar la palabra en la sinagoga de Cafarnaúm fui yo!

– Claro, pero mientras vosotros hablabais, yo me estuve dedicando a imponer las manos a los enfermos del pueblo que eran los más parecidos al hombre tirado en la cuneta al que el samaritano socorrió. Y ya escuchasteis a Jesús: eso es precisamente lo que tenemos que hacer...

The prophets were men of unequalled freedom of mind. Poets of genius, they loved God and their people until it would hurt. Relentless enemies of all that aimed at transforming God into an idol and the people into slaves, they were the great socio-religious critics of their time. They waged a ruthless battle against any injustice, especially the one that cloaked itself with religion and with peace to better conceal its crimes...

Les prophètes étaient des hommes d'une liberté d'esprit hors pair. Poètes de génie, ils aimaient Dieu et leur peuple jusqu'à en avoir mal. Impitoyables pourfendeurs de tout ce qui tendait à transformer Dieu en idole et le peuple en esclave, ils étaient les grands critiques socioreligieux de leur époque. Ils livraient une lutte sans merci à toute injustice, surtout celle qui se drapait de religion et de paix pour mieux dissimuler ses crimes...

Los profetas eran hombres con una libertad de espíritu excepcional. Esos poetas geniales amaban a Dios y a su pueblo entrañablemente. Implacables con todo cuanto tendía a convertir a Dios en ídolo y al pueblo en esclavo, eran los grandes críticos socio-religiosos de su época. A la injusticia le libraban una lucha sin cuartel, sobre todo cuando se usaban hipócritamente a Dios y a la religión, o a cosas lindas como la unidad y la paz para encubrirla....

Hace unos días, a la salida de clase en la Universidad de Deusto-Bilbao, me dirigía a mi despacho por un pasillo de aulas. En una de ellas, una profesora daba clase con megafonía. El aula debía de ser espaciosa y el grupo numeroso. En eso, la voz timbrada y fluida de la profesora se interrumpió un instante. Y gritó (sí, gritó): "¡Silencio!". Me estremeció. Y me dio mucha tristeza, por la profesora, por sus alumnos... y por mí mismo: pronto me esperaban otras dos horas de clase con un grupo numeroso y difícil...

Padre nuestro que estás en el cielo, en la tierra,
en todo el universo y en todos y cada uno de nosotros.
Te alabamos y te damos gracias, Dios y Señor nuestro,
porque eres fuente y manantial perpetuo de la vida.
Gracias, Señor de la vida, porque eres bueno
y nos das vida, nos envuelves y nos sostienes...

Del mismo modo, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según todas las costumbres abominables de las gentes, y mancharon la Casa de Yahveh, que él se había consagrado en Jerusalén.

Yahveh, el Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su Morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira de Yahveh contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio...