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¿QUÉ HACER CON LAS CENIZAS?

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La instrucción Ad resurgendum cum Christo ha causado conmoción. La muerte y despedida de los restos mortales de un familiar es de los acontecimientos más sensibles de la vida humana, y de los más importantes. La prohibiciones del documento, tal como han llegado al pueblo de Dios, han irritado o herido los sentimientos de los fieles. Muchos católicos están perturbados.

No comentaré los argumentos teológicos aducidos.

En cambio, ofreceré unas ideas sobre qué hacer en la situación que se ha creado. Tres asuntos son los más relevantes:

+ Prohibición de dispersar las cenizas o generar reliquias. Dice el documento: "Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos, teniendo en cuenta que, para estas formas de proceder, no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación".

¿Qué se puede hacer? A futuro, cumplir la norma. Respecto de lo ocurrido o realizado en el pasado, no hay prácticamente nada que hacer, solo esperar que el Padre "que resucitó a Jesús de entre los muertos" reúna las cenizas y reliquias como lo hace, por ejemplo, con las víctimas inocentes aniquiladas por las bombas en las guerras. El Creador es capaz de lo que a nuestros ojos es imposible imaginar.

A futuro, con todo, ¿sería posible dispersar las cenizas de los deudos en otros lugares de la creación que no sea una tumba en tierra o cemento? No podemos descartar que, en la óptica ecológica abierta por Laudato si', el retorno de los restos mortales de un cristiano al mundo material se haga explícitamente en nombre del Creador del universo. Lo que no debiera hacerse es dispersárselas por un motivo contrario al Credo cristiano.

+ Prohibición de guardar las cenizas en las casas. Dice el documento: "no está permitida la conservación de las cenizas en el hogar". La excepción dada, por cierto difícil de implementar, no está actualmente a mano de la gente común.

¿Qué se puede hacer? A futuro, sepultar a los deudos en tierra o llevar las cenizas a una iglesia.

¿Y qué pasa con las cenizas que actualmente los cristianos tienen en sus casas?

· La norma no debe interpretarse con efecto retroactivo. Debiera regir solo a futuro.

· Pero, si esta nueva norma ha dejado inquietas a las personas que tienen estas cenizas en sus casas, bien pudieran llevarlas a las parroquias. Allí tendrían que ser recibidas sin necesidad de pagar por un nicho o columbario. Sería la manera más razonable y piadosa de hacerse cargo la autoridad eclesiástica de la turbación creada en los fieles.

· Si las parroquias no aceptan las cenizas gratuitamente, caben dos posibilidades.

Una: las personas pudieran conservar sus cenizas en un lugar digno de sus casas. Puede ser el lugar donde normalmente se tienen las fotos más queridas o donde haya un altar familiar. Desde que Cristo resucitado liquidó la separación entre lo sagrado y lo profano, una casa y una familia también pueden ser sagradas a los ojos de Dios.

Dos: las cenizas también podrían ser esparcidas en los mares, en las montañas o en el aire de acuerdo a la fe de la Iglesia en Dios creador de la naturaleza, y no en nombre de otras creencias, como se ha dicho más arriba.

+ Prohibición de celebrar exequias. Dice el documento: "En el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias, de acuerdo con la norma del derecho".

¿Qué hacer?

Los sacerdotes han de suponer que las personas que han deseado tener un funeral cristiano efectivamente adhieren al Credo de la Iglesia. Sería indebido y generar extraordinarias complicaciones, además de dañar la dignidad de los cristianos, que la autoridad eclesiástica suponga en los fieles una mala fe.

En todo caso, sería muy conveniente que los episcopados locales se pronunciaran sobre este tema. En esta materia hay una gran diversidad de costumbres culturales y religiosas.

 

Jorge Costadoat, sj

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