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Libro de la biblia

* Cita biblica

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Fecha de Creación (Inicio - Fin)

-

Y EL SOL BRILLÓ

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Una de las comunidades cristianas con las que comparto mi fe es un pueblo con 10 personas censadas. En verano crece enormemente.

En septiembre ya se van para sus lugares la mayoría. Un matrimonio, ya mayorcitos, fue a la capital y a la vuelta vieron que les habían forzado la puerta y les habían robado. El susto fue muy grande. Y – no se sabe si por esta razón– pero a la mujer le dio un infarto y a la mañana siguiente murió.

Me lo comunicaron y subí al pueblo a la mañanita.

La verdad es que me impresionó y mi interior se llenó de niebla, tristeza y pena. Al subir –el pueblo está a 1.140 metros–, había una niebla ciega, cerrada. Pero mi interior también estaba triste, obscuro.

Era como las mujeres del evangelio que al amanecer van a embalsamar a Jesus en el sepulcro. Y aquí comienza otra experiencia. Al legar al pueblo veo que hay dos personas haciendo el hoyo en el cementerio, otras dos limpiando las calles y dos preparando la iglesia. Todo el pueblo.

Recordé aquello del angel: “estaba un angel vestido de blanco a la derecha del sepulcro”. Así vi yo a estas personas colaboradoras.

Y recordé aquello de “id a Galilea, allí me veréis”. Y descubrí a Jesús presente en ellas. Y de repente, se rasgó la niebla y brilló el sol.

Mi espíritu se serenó y surgió la esperanza. A la hora de enterrarla, había siete personas tirando de pala para echar tierra en el hoyo.

Qué grande es la piedra que cierra nuestros sepulcros, pero siempre está Jesus Resucitado, vivo, que se presenta de mil formas y nos ayuda a superarlo, a correrla, a dejar el sepulcro abierto y nuestro corazón lleno de alegría.

Cierto que a lo largo del día hubo alguna tiniebla “es que hay que matar a todos los ladrones...” pero poco a poco se fueron superando esas tinieblas y el velo se rasgó”… Vete a saber en qué situación estaban los que robaron”, “qué buena era esta mujer...”

Las mujeres fueron corriendo a contárselo a los apóstoles. Y surgió la solidaridad hacia su familia: amistad y presencia orante en el entierro. Cantamos convencidos de que Jesús es la Resurrección y la Vida.

Al sábado siguiente nos juntamos los tres pueblos para empezar el curso. Nos explicaron maravillosamente el cuadro de la Vuelta del Hijo Pródigo de Rembrant Las mujeres de ese pueblo nos trajeron unas rosquillas exquisitas. Las habían hecho todas juntas por la mañana. Y las demás les pidieron la receta.

Yo también quiero pedirles que me transmitan cómo se encuentra a Jesús resucitado para superar la niebla y que brille el Sol.

 

Gerardo Villar

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