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AGUA DE SALVACIÓN

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El curso de la naturaleza es como el agua. Siendo extremadamente suave, el agua vence a todas las cosas duras; al ser débil es fuerte; siempre busca el nivel más bajo, el camino de menor resistencia (Lao-tse)

10 de enero Bautismo de Jesús

Lc 3, 15-16. 21-22

Jesús se bautizó; y mientras oraba, se abrió el cielo

En Antiguo y Nuevo Testamento el agua es uno de los principales signos de salvación, como también lo ha sido en otras religiones y culturas.

Paulo Coelho escribe en Manual del Guerrero de la Luz que el Guerrero “a veces actúa como el agua, y fluye entre todos los obstáculos que encuentra; que acepta sin protestar que las piedras del camino tracen su rumbo a través de las montañasque la más poderosa espada del mundo es incapaz de dejar una cicatriz sobre su superficie; el agua del río se adapta al camino más factible, sin olvidar su objetivo: el mar”.

La vida de Jesús ha transcurrido como el agua -la de su Bautismo- marcándonos la pauta de lo que debe ser la nuestra: un río en constante crecimiento hasta alcanzar el Mar  y allí perderse en él para encontrarse.  Y, como cantan en un primoroso Dúo los protagonistas de Yolanta en una de las últimas óperas de Tchaikovsky, para disfrutar eternamente de ”¡El sol, el cielo y las estrellas que llenan nuestras vidas y colman toda la naturaleza con toda su belleza indescriptible!”

El Aghiasma -fuente sagrada en griego- tenía un significado religioso en el rito bizantino del bautismo y, como se está estudiando en el Instituto de Investigación y Desarrollo Psiconeurológico Bekhterev de San Petersburgo, el agua bendecida no solamente resulta purificada, sino que incluso cambia su estructura, llegando a disponer de propiedades curativas. La Ciencia nos lo está hoy certificando.

El Bautismo presupone metanoia, conversión, cambio de mentalidad: pensar de modo diferente, dar la comunión a todo el que se acerca, no excomulgar a quienes han abandonado nuestros Credos. También es metanoia creer que el siglo XXI tiene que ser diferente y trabajar en ello para que lo sea. Fuera fanatismos religiosos: El nombre de Dios “no puede ser usado jamás para justificar el odio y la violencia”, dijo el Papa en el Encuentro Interreligioso y Ecuménico en Kenia.

Inconmensurable San Agustín de Hipona y otros Santos Padres de la Santa, Católica y Romana Santa Iglesia. Como sísifos cargados con la roca de un pecado original, nunca ni por nadie cometido, nos habéis abrumado la espalda de la vida subiendo y bajando las montañas de los confesionarios. Una triste visión que como el Lamento di Federico de L'Arlesiana, de Francesco Cilea (1866-1950),nos priva de la paz en las conciencias y del sueño.

Los cielos quedan rasgados sobre las aguas del Jordán, relatan los Sinópticos. Como si de un manto inconsútil se tratara, significa que la comunicación entre lo humano y lo divino queda en apertura para siempre. Desde entonces el cielo está infinitamente abierto para todos. En los artículos seleccionados para esta semana, nuestros lectores podrán comprobar en el titulado Esto sí es agua de salvación, que los aguadores cristianos siguen  pacticando con fe y entusiasmo su labor de salvadores.

Las Religiones han ofertado la salvación humana cuando el hombre ha dejado de ser humano. Y con un áspero estropajo nos habé¡s fregado el alma hasta borrar de ella que “El curso de la naturaleza es como el agua: siendo extremadamente suave, el agua vence a todas las cosas duras; al ser débil es fuerte; siempre busca el nivel más bajo, el camino de menor resistencia”. Lo dijo el sabio Lao-tse en el Tao hace 2.500 años.

 

EL AGUA

“En el principio
el Espíritu de Dios se movía
sobre las aguas”

Desde entonces las Fuentes,
los Mares y los Ríos.
Fueron dioses.

Ahora se mueve
sobre la faz del corazón y ama.

Brotan las aguas
de la roca de Horeb,
y el pueblo de Israel calma su ira
contra Dios y Moisés.

-”Quien de este agua beba”,
dijo Jesús a la Samaritana,
“ya nunca tendrá sed”.
Era agua viva:
con ella bautizó Juan el Bautista.

Desde entonces la Fuentes,
los Mares, los Ríos, y Nosotros
somos dioses.

(NATURALIA. El Sueño de las Criaturas)

 

Vicente Martínez

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