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LA POLÍTICA Y LA RELIGIÓN TIENEN QUE SER FRUTO DE UNA VOCACIÓN DE SERVICIO A LA COMUNIDAD

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Este discurso del pastor y la puerta condujo a Jesús derecho hacia la muerte, porque fue un alegato abiertamente dirigido a los fariseos y gobernantes religioso-políticos de Jerusalén, a los que Jesús acusa de extraños, ladrones y bandidos.

No queremos ni políticos, ni jerarquías que nos quieran llevar adonde ellos quieren que vayamos, sino líderes de verdad que ayuden al pueblo a llegar a donde realmente necesita ir. No queremos ni políticos, ni un solo obispo que sean ladrones y bandidos. Queremos políticos y obispos que conozcan por el nombre a su pueblo, con sus problemas, necesidades y aspiraciones. Queremos líderes en los cuales nos sintamos conocidos y reconocidos. No queremos asalariados bien pagados en palacios episcopales, parlamentos autonómicos, nacionales o europeos. No queremos a políticos y obispos que nos mantengan encerrados en un asistencialismo de pesebre y subsistencia, económico y religioso, sino que nos den protagonismo, participación y corresponsabilidad.

No queremos gobernantes políticos que huyan ante los problemas del pueblo, ante los desahuciados, los parados, los estudiantes, los sanitarios, los inmigrantes, que defiendan leyes discriminatorias contra el pueblo llano y a favor de bancos y banqueros.

Escuchar la voz de los profetas, pero: ¿dónde están hoy los profetas?

Jesús pronuncia este discurso contra los fariseos, los fieles observantes de rituales religiosos que imponían al pueblo y del cual vivían holgadamente. Jesús sabía muy bien que el pueblo de Israel había tenido reyes y gobernantes nefastos, que habían dañado y extorsionado cruelmente al pueblo, porque él había escuchado y leído atentamente los escritos de los profetas que denunciaban a los gobernantes como pastores infieles. Veamos algunos ejemplos:

Jeremías 21,11: A la casa real de Judá: "¡Escuchen la palabra del Señor! Hagan justicia cada mañana, y libren al explotado de la mano del opresor, no sea que mi furor estalle como un fuego y arda sin que nadie lo extinga, a causa de la maldad de sus acciones!"

Isaías 3,14: "Vosotros habéis incendiado la viña, tenéis en vuestras casas lo robado al pobre. Pero ¿qué os importa? Machacáis a mi pueblo y moléis el rostro de los pobres"

Isaías 10,1: "¡Ay! de los que promulgan decretos inicuos... excluyendo del juicio a los débiles, atropellando el derecho de los pobres de mi pueblo".

Jesús sabe muy bien todo esto, hasta el punto de que en una ocasión se lamenta y dice: "Me da lástima esta gente, porque andan como ovejas sin pastor".

Aquel pueblo, explotado por la política romana y manipulado por la religión, vivía muy miserablemente. Desde este contexto es como se entiende la fuerza de esta frase de Jesús: "Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia", y lo que dice a aquellas gentes: "Yo soy el buen pastor". "El buen pastor da la vida por sus ovejas". "El asalariado ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye"...

Para Jesús, el buen pastor, o sea el buen gobernante, da la vida por las ovejas. Pero ¿qué sucede?:

Todas las medidas tomadas, acompañadas de un saqueo ideológico para que creamos que son absolutamente necesarias y no hay otras alternativas, cargan sobre los más débiles, y a favor de los más fuertes, hacen más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. ¿No pensarán muchos jóvenes que no van a tener un trabajo decente en su vida?

El pasado año, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) cifró en 1.661 las causas abiertas en los diferentes órganos judiciales españoles por delitos relacionados con la corrupción. Estas afectan a tipos penales como la prevaricación; revelación de secretos; cohecho; tráfico de influencias; malversaciones; negociaciones prohibidas a funcionarios; blanqueo de capitales; apropiación indebida; fraude; estafa; falsedad documental y delitos contra el patrimonio histórico y contra el medio ambiente.

Tenemos una gran colección de altos directivos de 12 cajas de ahorro de España que se auto indemnizaron con cantidades astronómicas mientras dejaron esquilmados a muchos miles de sus clientes.

Hay más de 500 imputados y sólo una veintena en prisión. Parece que lo normal es la corrupción, no la ética, palabra que ya parece sonar mal a muchos. ¿Cómo los calificaría Jesús hoy?

Esta situación está infinitamente lejos de lo que quería Jesús. Lo que tenemos es una gran colección de lobos, de los que el pueblo fue y sigue siendo víctima.

¿Solución?

Solo hay una: que todos tomemos conciencia de que esto no puede seguir así y menos con reformas que aumentan la gravedad del problema, y ejerzamos tal presión social que forcemos un cambio global hacia un mayor equilibrio social que incline la balanza, sobre todo hacia los más débiles.

¿Y dónde están los Obispos que no hablan alto y claro de lo que está pasando? ¿Por qué no difunden y comentan mucho más LA ALEGRIA DEL EVANGELIO de Francisco? ¿Por qué la están silenciando?

¿Por qué están tan callados ante tanto estrago que está haciendo el lobo feroz de la crisis? ¿Por qué no protestan ante la amnistía a las grandes fortunas? ¿Por qué no se pronuncian todos a una contra las SICAV (entidades para evadir impuestos) y los paraísos fiscales hacia los cuales salen de España cada año 40.000 millones de €? ¿Acaso, señores Obispos, los privilegios del 0,7 (la Iglesia no sufre los recortes), o la exención del IBI a los bienes de la iglesia los tiene a ustedes mudos?

Debemos todos manifestarnos contra las mentiras del gobierno al pueblo, sea el que sea, que no se pueden consentir.

Señores Pastores, está muy bien atender a la gente con Caritas, pero Jesús dirigió la parábola del buen pastor a los dirigentes religiosos y políticos de la época porque tenían al redil abandonado... No basta con dar limosnas, que resuelven algo momentáneamente, pero no erradican las causas del mal y deterioran la dignidad de las personas.

Hay que denunciar, no solo con informes, sino también salir a la calle a manifestarse públicamente contra un sistema generador de pobres, que no solo recorta a los de aquí, sino que reduce la cooperación internacional para los más pobres de los empobrecidos del Tercer Mundo. ¿Por qué nunca los vemos en manifestaciones de este tipo, y solo los vemos, como hace unos días, hacer funerales en sus catedrales hasta para los poderosos del futbol?

Hermanos Obispos, no huyan ante el gran lobo de esta crisis, tomen conciencia de su responsabilidad, y asuman el compromiso que les corresponde en esta hora tan difícil para millones de ciudadanos y pónganse al lado de un pueblo que tan mal lo está pasando, aquí y más en el Tercer Mundo, porque la Política y la Religión auténticas no pueden tener otra finalidad que el servicio a todos los seres humanos y toda la creación, empezando por los predilectos de Jesús, los más pobres.

 

Faustino Vilabrille

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