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EL PATRÓN QUE NOS GUÍA

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"Oh solo bienaventurado, que llevas las naos al cielo! Muy peligroso es este mar que navegamos; pero con este aire y tal Piloto seguro iremos" (San Juan de Ávila)

19 de enero II domigo del TO

Jn 1, 29-34

"Yo no lo conocía; pero el que me envió a bautizar me había dicho: Aquel sobre el que veas bajar y posarse el Espíritu es el que ha de bautizar con Espíritu Santo".

Todos reconocemos hoy con Juan que Jesús es el Maestro del que tenemos que dar testimonio porque le hemos visto. Y le hemos visto porque también nosotros hemos dejado que guíe nuestra nao al cielo confiando en la pericia de tan experto Piloto. Con nuestras manos sobre las Suyas, apoyadas ambas en las asas de la rueda de un timón que nos permite virar a babor y estribor, y maniobrar seguros en la ruta de la vida, como repite el estribillo de la canción de Espronceda:

"Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar".

Y ya no habrá vientos caminando con muletas, según sugería Luis Rosales en el poema La Absolución. Nuestro ruah es Viento interior en perfecto estado de vida y de salud, puesto que Él es la Vida y la Salud. Y no tanto porque sea el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1, 29) sino porque fue hecho luz salvadora hasta los confines de la tierra (Is 49, 6). Es el sembrador de La Rosa del azafrán de Jacinto Guerrero, que al cantar, con el trigo va sembrando sus amores al azar. Es la fuerza que Gn 1, 2 define como vital, que actúa desde dentro del hombre y del mundo, y a la que uno y otro deben abrir sus puertas de par en par hacia el exterior.

En las Escrituras, el Ruah aparece siempre incorporado a la materia creada: 'soplo que aletea sobre las aguas', 'aliento de Dios insuflado en el hombre', 'agua derramada en toda carne'. En Escultura es Paloma en piedra: Bautismo de Cristo, en San Nicolás de la Villa, y Hombre doliente en madera a manos de Gregorio Hernández, en Valladolid. En Pintura se torna Óleo manierista en los pinceles del Greco. Y en Música se hace Viento en sonido, en el Oratorio de Navidad de Juan Sebastián Bach.

Todas esta figuraciones carecerían de sentido si luego no se concretaran en siembra de amor en la besana del corazón de los demás. Lo dijo el papa en su visita a Asís, octubre de 2013: "No basta con leer la Sagrada Escritura. Es necesario escuchar a Jesús que habla a través de ella. ¡Debemos ser como antenas receptoras, sintonizadas con la Palabra de Dios, para ser antenas que transmitan!".

Eso es lo que la recién estrenada película Vicente Ferrer de Agustín Crespi, nos deja de él como legado. Movido por el soplo del Espíritu –un impulso interior escuchado- navegó a la India. Y al ver tanta pobreza entre los dali, decidió que su trabajo no podía limitarse a aumentar el número de bautizados ni a decir misas. Decidió cambiar los ritos por la acción y dejó a los jesuitas: "Yo quiero estar donde mi presencia valga para algo", objetó a su superior. Cavó pozos, levantó escuelas y hospitales, sembró campos, obtuvo y concedió microcréditos, prendió fuego en los corazones y les hizo autosuficientes.

"Vicente me enseñó que la acción buena es la clave para transformar este mundo", ha reconocido su mujer y fiel colaboradora Anna en una entrevista. La sintonía es prólogo necesario para que la melodía del Espíritu llegue con los decibelios suficientes a las antenas del mundo. Para que la innumerable flota de vivientes navegue segura, impulsada por el Viento de tan experto Piloto.

 

ANDO POR MI CAMINO, PASAJERO

 

Ando por mi camino, pasajero,

y a veces creo que voy sin compañía,

hasta que siento el paso que me guía,

al compás de mi andar, de otro viajero.


No lo veo, pero está. Si voy ligero,

él apresura el paso; se diría

que quiere ir a mi lado todo el día,

invisible y seguro el compañero.


Al llegar a terreno solitario,

él me presta valor para que siga,

y, si descanso, junto a mí reposa.


Y, cuando hay que subir monte,

siento en su mano amiga,

que me ayuda, una llaga dolorosa.

 

José María Souvirón

 

Vicente Martínez

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