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¿CÓMO, CUÁNDO, DÓNDE Y CON QUIÉN VAMOS A “SINODEAR”?

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Los equipos sinodales diocesanos están diseñando cómo va a ser el proceso sinodal en su diócesis. Siguiendo las directrices del Documento Preparatorio y Vademecum están elaborando los materiales de trabajo que enviarán a sus parroquias, movimientos laicales, congregaciones religiosas, asociaciones, agrupaciones de acción social. Todos los grupos existentes en la diócesis serán invitados a participar en esta fase de consulta, escucha y discernimiento. Se usarán todos los canales o vías de comunicación disponibles en la diócesis para llegar a las periferias, a los que han abandonado la Iglesia, a los inmigrantes, a los ateos, a los agnósticos y a personas y grupos que no se ha consultado antes, a los sin voz. El objetivo es lograr la mayor participación posible.

Los trabajos de la fase diocesana del Sínodo, fase de consulta y escucha mutua y todos al Espíritu, se van a llevar a cabo a través de reuniones de grupo convocados a reflexionar sobre sus experiencias eclesiales y a proponer pasos a seguir para su mejora. La tarea concreta consistirá en contestar al cuestionario preparado por el equipo diocesano y adaptado al contexto local por los equipos sinodales de zona o arciprestales (grupo de parroquias próximas). Los materiales de trabajo para los grupos estarán adaptados a las audiencias a los que van dirigidos: Adultos, niños, jóvenes, etc. Los responsables de los equipos diocesanos y de zona harán todo lo posible por adecuar los materiales de trabajo grupal a los complementos circunstanciales de sus destinatarios. Tienen que tener en mente que la finalidad de su trabajo es promover, facilitar y desarrollar una experiencia personal de sinodalidad. Las reuniones del grupo tienen que ser la ocasión de la práctica, la vivencia y la experiencia de la sinodalidad en acción: caminar juntos guiados por el Espíritu. Sabemos que el Espíritu nos habla a través de los otros y les habla a ellos a través de nosotros. En resumen: Las reuniones en grupo para trabajar los materiales preparados por los responsables diocesanos y de zona tiene que facilitar y ser la oportunidad de aprender a ser una Iglesia sinodal “sinodeando”.

En el Vademecum de la Secretaria General del Sínodo se ofrecen directrices orientativas para la planificación del proceso participativo del camino diocesano. Los equipos sinodales diocesanos y de zona los adaptarán al contexto local. En el apartado 4.4 La hoja de Ruta (ejemplos de pasos para la fase diocesana) se ofrecen propuestas, entre otras, para: Facilitar la participación a través plataformas variadas (reuniones a nivel parroquial, encuentros interparroquiales, grupos escolares, asociaciones locales, plataformas virtuales…) Selección y formación de los coordinadores locales (taller sobre sinodalidad, conocimiento de los procesos sinodales y materiales de trabajo que van a utilizar, entrenamiento en técnicas de manejo de grupos, competencias básicas necesarias para llevar adelante las reuniones de escucha y discernimiento comunitario) Publicidad sobre el Sínodo (cartel con el logo del Sínodo en todas las Iglesias, con la agenda de las reuniones programadas e invitando a la participación) .

En el Apéndice B del Vademecum: Sugerencias para la organización de una reunión de consulta sinodal, se presenta un protocolo con los pasos a seguir en la planificación y realización de la consulta y discernimiento en la fase diocesana del Sínodo. Es una propuesta muy útil para saber lo que se nos pide al Pueblo de Dios en este momento del proceso. Presento todo el recorrido pero me detendré en los momentos que más incumben a la comunidad. Las tareas que propone son:

1. Formar un equipo organizativo para planificar y llevar a cabo las reuniones.

2. Fomentar la participación mediante anuncios en parroquias, redes sociales, cartas, teléfono etc. para llegar a los que no están en contacto con la parroquia.

3. Buscar la heterogeneidad del grupo según diferencias en experiencias eclesiales, cultura, edad…

4. Con anticipación a la fecha de la reunión, enviar el material preparado con el contenido y metodología de ese encuentro.

5. Las preguntas que van a ser trabajadas en la reunión deben ser pertinentes y concretas (sintéticas). Que provoquen diálogos en profundidad. Se puede proponer empezar por: a) Recordar nuestras experiencias de vida comunitaria. b) Reflexionar y evaluar estas experiencias (lo positivo y lo negativo. Lo aprendido en ellas) c) Compartirlas con el grupo. La puesta en común, el compartir y contraste facilita ver lo que el Espíritu manifiesta en cada uno. Y la pregunta ¿Qué nos pide el Espíritu, qué caminos nos abre? Pasado y futuro.

6. Asegurarse que el número de moderadores de grupo sea adecuado al número de asistentes, al método de trabajo y al formato de recogida de la información elegido. Estos moderadores harán el resumen de las aportaciones por sesión.

7. Durante la reunión la oración comunitaria jugará un papel importante. La escucha mutua y el discernimiento se fundamentan en la Palabra de Dios y el Espíritu que habla a través de ella en nosotros.

8. Elegir el método adecuado para el diálogo del grupo, que facilite la participación de todos y respete los principios de la sinodalidad: participación activa, escucha atenta, hablar reflexivo y discernimiento espiritual. Puede ser pertinente formar subgrupos de 6-7 personas para trabajar los contenidos y materiales preparados para ese encuentro. Esto puede hacerse en tres fases: a) cada persona presenta su reflexión sobre el contenido de la sesión previamente facilitado. b) Se da un tiempo para reflexionar y profundizar sobre lo escuchado. c) Los participantes reflexionan sobre lo que se suscitó dentro de ellos y lo que más les afectó de las aportaciones de los otros participantes.

9. Realizadas esas tres tareas, los participantes en el grupo deben revisar y compartir su experiencia, aquí y ahora, como experiencia de sinodalidad. Se trata de responder a la pregunta ¿Qué hemos aprendido hoy sobre este caminar juntos?

10. El moderador hará la síntesis de las aportaciones de los participantes. El grupo acordará (llegará a un acuerdo) sobre su propuesta, qué elementos son los más importantes, lo que quieren aportar como grupo a la asamblea que se reunirá a continuación para la puesta en común de todos los grupos.

11. Un representante de cada subgrupo compartirá la experiencia grupal vivida y el contenido acordado en transmitir a la asamblea. Acabada la puesta en común, el equipo organizador recogerá los aportes generados e informará de la siguiente etapa del proceso sinodal diocesano. El encuentro acabará con una oración o canto de acción de gracias.

12. El equipo sinodal responsable de la organización y desarrollo del proceso sinodal local reflexionarán sobre la experiencia vivida y harán el resumen de las aportaciones recibidas cara a la síntesis diocesana a presentar a la CEE.

13. Si alguna persona no puede asistir a una reunión, se debe hacer todo lo posible para comunicarse con ella por los medios hoy disponibles. Es importante hacer un esfuerzo para escuchar las voces de todos, especialmente de los marginados.

Para obtener más información sobre lo tratado se puede consultas la página web del Sínodo (www:synod.va). Y también hay mucha información en la web de la CEE y de los Obispados Españoles y en Youtube: Sinodalidad.

En la siguiente “entrega” trataré de contestar a la pregunta ¿Cómo mejorar la capacidad de discernir?

 

África de la Cruz

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