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Libro de la biblia

* Cita biblica

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Fecha de Creación (Inicio - Fin)

-

APRENDER DE JESÚS

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Bendito seas, Dios y Padre nuestro, origen y destino de cuanto existe.

Te dirigimos esta sentida acción de gracias por muchas buenas razones:

porque te reconocemos como el Creador del insondable universo,

porque depositas en cada rincón de este mundo la semilla de la Vida,

y porque, aunque apenas seamos conscientes de esta maravilla,

vivimos en Ti y gracias a la energía que nos prestas.

Tenemos que agradecerte además que nuestra última meta sea

vivir eternamente en tu compañía.

Quisiéramos tener un corazón grande, sensible y agradecido

para responder mejor a tanto amor y cariño.

Pero reconociendo la pobreza de nuestra respuesta,

te cantamos humildemente este himno a tu mayor gloria.

 

Santo, santo...

 

Gracias también y muy especiales, Padre bueno,

por el gran regalo que has hecho a la humanidad en la persona de Jesús,

tu hijo, el elegido, a quien hemos de escuchar, conocer y seguir.

Nuestra historia se honra con todos sus hechos y todas sus palabras.

Pero nuestra mente se nos nubla con frecuencia

y creemos fundamental lo que sólo es producto de nuestra imaginación.

Tenemos que volver una y otra vez al mensaje original de Jesús,

que no es nunca un rito sino una propuesta de vida entregada al prójimo,

que no es mirar al cielo sino a la tierra, a sus problemas y a su gente,

que no es siquiera predicar sino ayudar con sencillez a los demás,

y hacer entre todos un mundo más humano.

Jesús volvió a insistir en ese encargo, en la misión, en su última cena.

 

El mismo Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan,

te dio gracias, lo partió y dijo:

«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros;

haced lo mismo en memoria mía».

 

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre;

cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía».

 

Dios y Padre nuestro,

deberíamos saber cuál es nuestra misión y en qué consiste tu Reino,

porque tu hijo Jesús nos lo ha contado claramente, incluso en parábolas,

y ha ido delante de nosotros recorriendo hasta el final el camino.

Pero nos hemos perdido en inútiles disquisiciones, en ritos equivocados,

nos hemos creído que éramos tus elegidos, tus hijos buenos,

y hemos mirado por encima del hombro a los otros,

considerándolos hijos pródigos.

Creemos, Padre, que tu amor no tiene en cuenta tanta soberbia,

pero ya es hora de rectificar y reorientar nuestra marcha,

y esperamos de tu buen corazón que nos inundes con tu Espíritu.

Nos proponemos replantear hábitos y prejuicios a la luz del evangelio,

y ampliar sobre todo nuestro círculo de caminantes,

darle la mano a todos tus hijos,

y llevar una sola bandera, el bien de la humanidad,

el común empeño por la implantación de tu Reino.

Elevamos este pan y esta copa de vino para brindar en tu honor,

Dios Padre, y agradecerte la presencia entre nosotros de tu hijo Jesús.

AMÉN.

 

Rafael Calvo Beca

 

PRINCIPIO

Venimos a tu mesa, Padre, manchados del camino,

hambrientos y sedientos, necesitados de tu pan y tu palabra.

Gracias porque nos recibes, nos comprendes y nos acoges.

Gracias sobre todo, por Jesús, tu Hijo, nuestro Señor.

 

OFRENDA

Jesús fue pan y vino para todos, completamente.

Nosotros queremos ser como él.

Ponemos en tu mesa nuestro pan y nuestro vino:

queremos que signifiquen nuestro deseo

de entregarnos enteramente a tu Reino.

Por el mismo Jesús, tu Hijo, nuestro Señor.

 

DESPEDIDA

Gracias Padre por el Pan y la Palabra.

Salimos de tu Cena renovados, alegres, más comprometidos.

Y agradecidos, porque eres alimento y luz,

porque contigo podemos vivir mejor.

Gracias Padre por Jesús, nuestro Señor.

 

José Enrique Galarreta

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