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ES EVIDENTE QUE LAS PALABRAS DEL PAPA NO IBAN DIRIGIDAS A SÁNCHEZ, SINO A LOS DEL 'COLOR' MÁS CATÓLICO, QUE SON LOS QUE MÁS DEBERÍAN ESCUCHARLE

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Gran parte de la prensa ha dicho que Francisco habló contra los peligros del nacionalismo y de las ideologías en general. Muchos han añadido que su discurso iba en contra del presidente Sánchez y de su política anti‒clerical. Pero quien lo lea o escuche verá que el Papa insiste en el riesgo de un nacional socialismo xenófobo como el alemán del 1933 (con Hitler), utilizando para ellos las palabras de un analista italiano, judío y comunista. Posiblemente, el Papa puede evocar algunos movimientos de “izquierda”, pero sólo condena en directo un tipo de nacional‒socialismo de derecha comparándolo al nazismo alemán del 1933.

Primera parte. País, nación y patria

La primera parte del discurso de Francisco resulta a mi entender sencilla (alguien diría algo simple) y quizá reiterativa, con argumentos que él viene utilizando desde el tiempo en que era arzobispo de Buenos Aires, quizá  un poco “peronista”. Tres son a su juicio los canales o caminos de la buena política:

‒ Hacer progresar el país

‒ Consolidar la nación

‒ Hacer crecer la patria

Éste es un buen programa, pero, formulado así, en general, no me emociona, ni me parece central en momentos como el nuestro (tal como vengo mostrando estos días en las “postales” de RD, dedicadas a Fratelli tutti, en la línea Economía y religión. No podéis servir a Dios y el Dinero, Sal Terrae, Santander 2019)

No parece clara la terminología (país, nación, patria…), pues no es fácil precisar el sentido de esos tres “conceptos”, a no ser quizá el de “país”. Hay naciones y naciones, unas más claras, otras más turbias y complejas; unas más naturales y abiertas, otras más impositivas… Lo mismo sucede con las patrias… Gracias a Dios, en sus grandes documentos, el Papa Francisco no utiliza ya de este modo general esos conceptos… Así, por ejemplo, en el Sínodo de la Amazonía, donde el sentido y vivencia de nación y patria es distinto para las comunidades autóctonas y para los estados fácticos (de tipo colonial).

No entiendo por qué es bueno sin más “consolidar un tipo de nación” y no otro; tampoco entiendo bien qué significa construir un tipo de patria: ¿La patria china sobre el Turkestán? ¿La patria yanqui sobre las reservas indígenas…? Quizá es bueno que el Papa haya empezado así, para ir entreteniendo el discurso, pero algunas de sus razones me parecen más propias de un peronista argentino contrario a la dictaduras de los militares de 1970‒1980 que a la Iglesia y sociedad actual, después de las “encíclicas” de Benedicto XVI (con Spe Salvi), y de las suyas propias.

Pero pronto vemos que éste análisis de país‒nación‒patria no ha querido ser el centro del discurso de Francisco, pues en esa primera parte él se ha limitado a decir cosas generales que habíamos leído ya en sus escritos anteriores (antes de ser Papa), pero sus argumentos no encajan bien con Laudato si, ni con Fratelli Tutti, ni con Evangelii Gaudium

Segunda parte. El riesgo de la ideología del nacional socialismo

De pronto, en la segunda parte de su discurso, el Papa se opone a la “ideología” de aquellos que quieren “armar una patria a su cabeza”, identificándola con la “idea” que ellos han inventado (en contra de la verdadera patria). Una vez aquí se podría esperar que el Papa va a oponerse, casi por equidistancia, a las “falsas” patrias “mentales” de los movimientos de izquierda y de los de derecha (permítase ese lenguaje). Pero, de un modo sorprendente, Francisco omite el “riesgo” de los posibles movimientos de “izquierda” para oponerse sólo a los de la derecha, citando y poniendo como ejemplo un libro de S. Gingsberg (Sindrome 1933, Feltrinelli, 2018), comunista italiano, de origen judío.

El Papa dice en un “aparte” que la embajadora de España ante la Santa Sede debe conocer el libro y recomienda a Sánchez que lo lea. Parece que lo hace de un modo improvisado y de pasada, conforme a su estilo… Pero muy pronto vemos que no: Francisco cita este libro de un judío comunista en contra del nacional‒catolicismo,  para decir a los políticos de España el riesgo que nazismo xenófobo, desde la perspectiva del “nacional‒socialismo”  que surgió y triunfó en Alemania tras la caía de la República de Weimer, el año 1933. Estos son los tres “nudos” del argumento del Papa:

Francisco le dice a Sánchez que tenga cuidado, que gobierne bien… que no se deje caer (que caiga España) en un tipo de vacío de poder como el de la República de Weimar, en Alemania (de 1919‒1933), en un momento de gran crisis económica, de rebeliones internas, de intentos de ruptura anti‒solidaria (como el de Baviera), que desembocaron en el nazismo, el año 1933.

Implícitamente, el Papa parece decir a los movimientos de izquierda que sepan actuar con sabiduría (y quizá con cierta moderación), en contra de lo que sucedió en Alemania en aquel tiempo. Todo conocemos los valores, ideales y riesgos de los grupos de izquierda de la República de Weimar. Muchos hemos estudiado con estupor, admiración y cierto miedo el impulso espartaquista, con los grandes líderes como Rosa Luxenburgo y Karl Liebknecht (asesinados el 1919).

Pero el Papa sólo condena, explícitamente, con gran energía el nacional‒socialismo (nazismo), presentándole implícitamente presentándolo como riesgo para España y para Europa. Éstas son las palabras centrales del discurso del Papa:

 “(Palabras centrales del Papa): Hace dos años, quizá usted señora Embajadora lo conoce, se publicó acá en Roma un libro de un intelectual italiano del Partido Comunista. Tiene un título muy sugestivo: «Síndrome 1933». ¿Lo conoce usted? Uno de tapa roja. Muy lindo. Vale la pena leerlo.

Se refiere a Alemania, obviamente. Caída la República de Weimar, ahí empezó toda una ensalada de posibilidades de salir de la crisis. Y ahí empezó una ideología a hacer ver que el camino era el nacional socialismo y siguió y siguió y llegó a lo que conocemos: al drama que fue Europa con esa patria inventada por una ideología. Porque las ideologías sectarizan, las ideologías deconstruyen la patria, no construyen. Aprender de la historia eso. Y este hombre en ese libro, hace con mucha delicadeza un parangón de lo que está sucediendo en Europa. Dice: Cuidado que estamos repitiendo el camino parecido. Vale la pena leerlo”.

Conclusión

Aquí se centra lo que el Papa dice a Pedro Sánchez y a los políticos españoles (quizá piensa en Italia en Salvini, quizá piensa en lo que fueron lo generales de Argentina tras la caída del peronismo). Esto es lo que el Papa dice a los políticos de España: Que tengan cuidado con la situación actual de enfrentamiento de unos y de otros, de izquierdas y derechas, y quizá también de un tipo de centro, no sea que el experimento político español desemboque en un nuevo tipo de "ensalada" que lleve al fin a un tipo de nacional‒socialismo (nazismo). A su juicio, el riesgo actual de España no es un tipo de comunismo, sino un fascismo nazi, como el del 1933 en Alemania.

Parece que P. Sánchez llevó de regalo al Papa, para la Biblioteca Vaticana, un texto famoso (un facsímil del 'Libro de horas' del obispo Juan Rodríguez de Fonseca,  del siglo XV, quizá para que el Papa piense en temas de oración).

Sánchez regala al Papa el libro de oraciones del obispo Juan Rodríguez de  Fonseca, el gran rival de Colón

Por su parte, el Papa le ha regalado a Sánchez un relieve con una mujer y un niño (signo de la vida en general) y una patera con inmigrantes (signo de la vida particular, en riesgo de muerte, por injusticia política), para que no se olvide de ellos, para que los acoja en España, con pan para todos, creando así un nuevo y más alto concepto de patria.

Éste ha sido el argumento central del discurso de Francisco. Así ha dejado las cosas claras. No ha dado nombres, ni el del autor del libro, ni el de los políticos “peligrosos” de España, pero, como buen argentino y buen papa, les dice: “Tengan cuidado que si siguen así pueden llevar a España (y a Europa) a un nuevo nazismo.

Así dice el Papa con palabras de un judío comunista, regalando a Pedro Sánchez un barco‒patera, para que no se haga el remolón y el sordo, para que reciba en España inmigrantes africanos, que no cierre las puertas extranjeros, que no haga caso a los “enemigos” de los inmigrantes.

PD. El papa dirige un aviso a unos y a otros, a lo que el llama implícitamente la "ensalada hispana"... No soy quién para decir a los políticos lo que han de hacer en sus diversas perspectivas y caminos. Pero pienso que todos han de tomar en serio el momento, la comparación con el año 33 en Alemania, pues su actitud puede conducir a un tipo de nazismo, como el que el Papa ha presentado a los políticos de España, con ocasión de la visita de Sánchez al Vaticano.

 

Xabier Pikaza

Religión Digital

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