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LA FELICIDAD QUE ESTAMOS BUSCANDO POR AHÍ ESTÁ EN NUESTRO INTERIOR

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Más de mil personas han abarrotado el Teatro Calderón de Madrid para escuchar el mensaje pacífico de Prem Rawat. Nacido en la India y convencido de que la felicidad está en el autoconocimiento, este admirado y reconocido escritor y conferenciante ha hecho enloquecer al público en la presentación de su nuevo libro. Anne Igartiburu le acompañó en el escenario.

Todo un influencer de paz. El maestro y orador de fama mundial Prem Rawat (Haridwar, al norte de India, 10 de diciembre de 1957) y sus técnicas introspectivas para alcanzar la felicidad conquistan corazones, pero no en forma de like, sino en vivo y en directo. “Nos vamos llenos de divinidad humana, así que a propagarla ahora en la calle”, afirmaba con brillo en los ojos y una gran sonrisa la presentadora Anne Igartiburu sobre el escenario del Teatro Calderón, el lugar escogido para recibir al escritor en España.

El cálido aplauso de un público expectante, que apenas había tardado tres minutos en agotar las entradas para poder verle propagar su mensaje, emocionó a la vasca, que confesó haber estado nerviosa en su entrevista ante el auditorio. “Pese a la experiencia, una no está acostumbrada a estar delante de una persona tan inspiradora. No he visto nada igual, en las presentaciones de los libros suele haber 12 personas incluyendo periodistas”, bromeaba en el acto dedicado a Escúchate (Ed. Aguilar, 360 páginas, 17 euros), su segundo libro tras la publicación de Cuando el desierto florece, que reunió a 3.000 personas en la Caja Mágica en 2018.

En su nueva obra, el autor trata la comprensión de la paz interior y lo que significa en nuestra vida la conexión con ella. Breve pero intensa, en esta visita a la capital, TELVA ha aprovechado la ocasión para charlar con este hombre con metáforas para cada situación, que no se sitúa en ningún partido político ni religión. “Soy un ser humano que habla desde el corazón. La paz reside en nosotros, no en las cosas. Quien hace la guerra son las personas. Practica la paz y la paz será el logro culminante de la humanidad”.

Pregunta.- Tu talento como orador fue muy precoz. Empezaste a dar conferencias sobre la paz con solo cuatro años alentado por tu padre [Sri Hans Ji Maharaj]. ¿Qué recuerdas de él y cuál es el mensaje más importante que te transmitió?

Respuesta.- Era tan pequeñito que muchas veces me quedaba dormido escuchándole [ríe], pero creo que su legado más importante es que la paz está dentro de las personas y siempre decía que todos debemos mirarnos dentro. Esos recuerdos los he plasmado en este libro.

P.- En la actualidad, la activista medioambiental sueca Greta Thunberg es una de las líderes más jóvenes. ¿Conoces su mensaje y qué te parece como referencia y ejemplo para la sociedad?

R.- Es fantástica, tiene mucho poder y fuerza. He escuchado su mensaje en televisión y definitivamente creo que necesitamos más líderes en el mundo que no tengan miedo a decir la verdad. Hay que despertarse del sueño de la avaricia y dejar de comprar y comprar sin tener en cuenta las consecuencias nefastas para el medioambiente. Es esencial para el futuro.

P.- Participas en conferencias traducidas hasta a 75 idiomas, te invitan a universidades, acudes a prisiones, foros en empresas, viajas por todo el mundo, escribes y además eres piloto con más de 14.000 horas de vuelo. ¿Cómo es un día en la vida de un embajador de la paz tan internacional?

R.- Cuando me despierto cada mañana espero que sea un día bonito y eficiente porque este día ya no va a volver. Ese es el mensaje que quiero compartir. Hoy es importante porque no sabemos cuántos más “hoy” vamos a tener. Quizás no vuelva y hay que disfrutarlo.

P.- En apenas minutos se han agotado todas las entradas para la presentación de tu libro. ¿Cuál es el secreto para que tu mensaje cale tanto en el público?

R.- Hablo de mi corazón a su corazón. Intento no entrar en política, sino hacer que aprovechen su existencia. Que el tiempo que estemos aquí sea de calidad.

P.- Eres un ídolo para mucha gente. ¿Te incomoda ser gurú? ¿A quién admiras tú y en qué mensajes te inspiras?

R.- Los ídolos, filósofos o héroes nos pueden equivocar o desviarnos. Lo importante es que tú seas tu propio líder. Debemos movernos en el mundo por nosotros mismos. Mi padre me decía siempre que yo tenía que poner el foco en mí y ser mi propia inspiración. Somos el ángel que siempre hemos estado esperando.

P.- Tu libro se titula “Escúchate”. ¿Nos puedes dar las herramientas clave para hacerlo?

R.- El primer paso para abrir esa puerta es vernos como la posibilidad para conseguir esta paz. Si no nos incluimos como actores de la ecuación, podemos ir a una montaña o a un monasterio para encontrar la felicidad, pero en realidad tenemos que darnos cuenta de que esa felicidad que tanto estamos buscando por ahí está dentro de nosotros, en nuestro interior.

P.- ¿Qué quieres decir con eso de que estamos en guerra con nosotros mismos?

R.- Parece que las guerras se libran de persona a persona, pero la primera es nuestra, entre uno consigo mismo. Si no la paramos, estaremos en guerra con el resto. Es como un fuego, que se aviva si no se llega a apagar por completo. Es lo que sucede en el mundo. Mi programa de Educación para la paz, que llevamos a cabo en las prisiones y centros penitenciarios, lo demuestra. Hablas con un preso y echa la culpa al resto: al juez, al sistema, a la policía… Lo que hacemos es intentar que se miren a sí mismos. Ese es nuestro poder, si consigues cambiar eso, es un poder maravilloso.

P.- Utilizas las redes sociales para difundir tu mensaje, y eso tiene un lado muy positivo, porque eres capaz de llegar a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, por otro lado, ¿no está la tecnología deshumanizándonos? Vivimos más preocupados de compartir una fotografía del momento en lugar de disfrutarlo…

R.- Lo positivo es cuando nosotros controlamos la tecnología y no al revés. Si la tecnología te domina no hay forma de gestionarlo. Debemos utilizarla en nuestro beneficio. De hecho, internet se concibió con el buen propósito de compartir información, para difundir estudios, no para criticar, incitar a la gente al suicidio u otro tipo de propósitos negativos.

P.- ¿Qué mensaje quieres trasladar a la gente?

R.- Todo lo bueno lo tenemos ya dentro de nosotros y ese mensaje se repite todo el tiempo en el libro. Tenemos un gran regalo que es la vida y eso nos debe llenar el corazón de gratitud. Lo importante es amar a nuestra familia y disfrutar de las pequeñas cosas.

P.- ¿Qué es lo más bonito que te ha dicho una persona en un auditorio tras escucharte o tras leer tus libros?

R.- Cuando visito las prisiones me dan las gracias y me dicen que les he puesto en contacto consigo mismos.

P.- No entras en temas políticos. Sin embargo, ¿qué te parece que una gran potencia mundial como Estados Unidos destine cerca de 750.000 millones de su nuevo presupuesto recién presentado para defensa?

R.- Es tan simple como que nosotros fabricamos un vaso y queremos que se venda. Queremos que haya muerte para vender armas. Si nos centramos en eso, dejamos de atender a los seres humanos y sus necesidades básicas. Lo que los gobiernos deben hacer es representar a las personas, pero los países no se centran en invertir el dinero en que no haya muertes por hambre. Estamos dispuestos a viajar a la Luna, y con esto no quiero decir que la tecnología no sea buena, pero se nos olvida cuidar a las personas y sus necesidades básicas. Hay que cambiar la mentalidad para que no dediquemos más presupuesto a las armas y esto sea un círculo vicioso. Es importante que se nos recuerde esto. En Estados Unidos hay presupuesto para crear muros que separan a familias y se nos olvida quiénes somos.

P.- ¿Existe la maldad o la toxicidad? ¿Hemos dejado de empatizar?

R.- Se nos olvida una y otra vez nuestra humanidad. Cuando un niño se cae, su madre le regaña y le dice que no haga el bruto pero le da amor. Esa parte de la comprensión y atención se nos ha olvidado y solo amedrentamos y asustamos. Necesitamos la empatía, entender a los demás es absolutamente necesario.

P.- Ese deseo de ser mejores que todos tenemos el 1 de enero, ¿por qué lo dejamos a los dos días?

R.- ¿Quieres conquistar el mundo? La fuerza que estás buscando está en tu interior. La bondad que estás buscando está en tu interior. La felicidad que estás buscando está en tu interior.

P.- En España asistimos a un boom de literatura de autoayuda. Millones de euros facturados y estanterías repletas de bestsellers. ¿No estaremos creando una nueva religión con ese mensaje del “quiérete” por todas partes, olvidándonos del resto y alimentando el ego?

R.- Lo que dices es cierto y muy interesante. Si te fijas en el uso del agua embotellada, que ahora bebemos todos, empezó a ponerse de moda porque salía en los anuncios y beber en estas botellas era cool. Los libros de autoayuda son tan guays ahora como tener un teléfono de última generación. Los compramos porque así somos más molones pero no sabemos qué hacer con ellos. Casi que los ponemos en la estantería sin sacarles utilidad. Yo no catalogo de autoayuda mi libro. Quiero que sea una guía para que llegues a tu corazón porque lo que estás buscando está dentro de ti. Ya lo dijo Sócrates. ¡Cuánto tiempo llevamos intentando conocernos a nosotros mismos!

P.- ¿Por qué calan ahora los discursos de odio si existe tanta información disponible?

R.- ¡Las personas no sufren las consecuencias de sus actos! Antes, si insultabas a una persona te podías llevar un puñetazo. Ahora, con la tecnología y las redes sociales tienes una herramienta para insultar a miles de personas sin que te lleguen las consecuencias directas. Es un mal uso. Si no puedes aportar nada positivo, por lo menos, deja de hacer daño y mantente al margen. Hay que empatizar y volver a escuchar a los demás.

P.- Sucede que no sabemos quiénes son nuestros vecinos, no cedemos el sitio a la embarazada en el Metro o pasamos al lado de un indigente sin siquiera mirarlo. ¿Por qué se han convertido las ciudades en un territorio tan inhóspito?

R.- Por desgracia, el ser humano se está convirtiendo en un robot. Tenemos dos ojos para mirar antes de cruzar la calle, pero los llevamos puestos en el smartphone y nos tropezamos con una farola. O utilizamos los oídos para escuchar la música en lugar de analizar de dónde viene el coche que nos puede atropellar. Nos estamos distanciando cada vez más de nosotros mismos. Ya no nos centramos en el amor ni en ayudar al vecino. Esta distancia nos hace inhumanos y tiene consecuencias fatales.

P.- ¿Por qué es tan importante el autoconocimiento?

R.- Para que todos estos problemas se solucionen.

 

Cristina Galafate. Telva. Del Boletín Semanal de Enrique Martínez Lozano

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