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LIBROS HISTÓRICOS (II). LA RESTAURACIÓN

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Nehemías y Esdras

El regreso de los israelitas a Jerusalén con la protección de Ciro y la construcción del segundo Templo en Jerusalén a finales del siglo VI a. C. marcan una nueva época conocida como el nacimiento del “judaísmo”. Los principales artífices de esta restauración fueron Nehemías, designado por el rey de Persia para organizar la vida social en la Palestina judía (hacia el 445 a. C.), y Esdras (398 a. C.), escriba experto en la Ley, que completan la obra ya recogida en el Pentateuco. Ambos reorganizaron al pueblo basados en la fidelidad a la Alianza, y escribieron sus memorias, que nos han llegado en los libros de Esdras y Nehemías, con importantes documentos de su época.

1 y 2 Crónicas

Estos libros fueron escritos entre el siglo IV o III por un levita, y son designados en griego como Paralipoménon, que significa de las cosas omitidas, porque repite y revisa todo lo narrado anteriormente en el Pentateuco y en la Historia deuteronomista, desde Adán hasta Esdras. Su estilo es minucioso, repetitivo y cargado de listas.

Su punto de vista ya no es el de los deuteronomistas sino el sacerdotal, y resalta todo lo referente al culto en el Templo de Jerusalén. Con esta intención religiosa se centra en un David idealizado como rey mesiánico, suaviza sus errores y pecados, y los de Salomón; los describe “no como realmente fueron, sino como hubieran debido ser” (Spong).

Es muy significativo comparar esta descripción de los dos emblemáticos reyes con la que leemos sobre David en el segundo libro de Samuel y sobre Salomón en el primer libro de Reyes.

Historia novelada y/o ejemplar

Así clasifica Xabier Pikaza cuatro historias, como novelas cortas, de ámbito familiar o nacional, y de profundo valor humano y religioso, que fueron escritos entre los siglos IV y III a. C. Su lectura resulta más fácil y amena que las complicadas luchas políticas o las minuciosas prescripciones legales, pero ¿qué podemos aprender de estas novelas ejemplares?

Rut es un ejemplo válido universalmente porque presenta valores profundamente humanos. Judit muestra el valor y la astucia de una mujer en circunstancias excepcionales. El libro de Ester es una novela cortesana con final feliz para los judíos exiliados en Persia, que fueron liberados de la opresión y persecución; pero a nosotros nos desazona la despiadada e injustificada venganza que se toma el pueblo. Tobías es un cuento infantil sobre el ángel de la guarda. Desde luego que las cuatro novelas, como toda la Biblia, explícita o implícitamente, muestran la providencia de Dios, especialmente con los débiles.

Rut

Escrito probablemente en el siglo IV a. C., sobre un episodio de siglo IX. Tiene como protagonistas a dos viudas, Noemí y su nuera moabita Rut. En su desamparo regresan a Belén, Rut va a espigar al campo de Boaz, un pariente que la toma por esposa según la ley del levirato, y de su descendencia nace David (por lo que Rut figura en la genealogía de Jesús en Mt 1,5). Los personajes son ejemplo de fidelidad, generosidad, y piedad; el estilo es ágil, con breves diálogos, y contrastes de emociones.

Teológicamente es una muestra de apertura religiosa, un libro protesta, escrito en un siglo en que se rechazaba al extranjero y se prohibían los matrimonios mixtos para defender la pureza judía y evitar la contaminación de la idolatría. Este libro “es un espejo en el que descubrir nuestros propios prejuicios” (Spong).

Judit

Escrito en el siglo III o II a. C, es considerado deuterocanónico (apócrifo) por la Biblia hebrea y protestante, porque el texto más antiguo que se conservaba está en griego, aunque la versión original estaría en arameo.

No es una historia real, sino una novela con fondo teológico para mostrar la protección de Dios por el pueblo desvalido frente al poder imperial despótico. Atribuye la acción a personajes históricos famosos, en lugares y situaciones con evidentes anacronismos. Nabucodonosor, rey de Babilonia figura como rey de Asiria, y podría ser una alusión velada a Antíoco IV que profanó el Templo de Jerusalén. Su general Holofernes era un personaje de Persia.

La protagonista es Judit, mujer judía piadosa, símbolo del pueblo fiel a Dios. Se introduce en el campamento del ejército que sitia la ciudad, seduce a Holofernes, le corta la cabeza, regresa, la exhibe como trofeo, y provoca el terror y la huida de los sitiadores.

Ester

Escrito en el siglo IV, es una obra de ficción, quizás con fondo histórico. La reina Vashti se negó a asistir al banquete que Asuero celebraba con los nobles; esto sería un precedente para todas las mujeres del reino, porque las mujeres deben honrar a sus maridos porque esa es “la ley de los medos y los persas”. La reina fue destronada y se buscó otra mujer para el rey; la elección recayó en Ester, una joven judía.

El ministro Hamán había decretado la persecución y matanza de todos los judíos; pero Mardoqueo, padre adoptivo de Ester, descubre una conjuración contra el rey, se la comunica a Ester, y ésta consigue la destitución de Hamán y la liberación de los judíos.

El libro termina con la cruel venganza de los judíos y la institución de la fiesta de los Purim, que debía celebrarse “de generación en generación, en cada familia” (Ester 9,20-32). Su inclusión en el canon hebreo tuvo dificultades porque ni siquiera nombra a Dios, pero finalmente fue admitido porque era leído habitualmente en la fiesta de Purim. Posteriormente la traducción de Los LXX le agregó algunos párrafos para reforzar su sentido religioso.

Tobías

Escrito en el siglo III, es una novela del exilio que no está incluida en el canon hebreo, a pesar de que es un modelo de observancia de la Ley, porque sólo se conserva el texto griego. Tobit, un judío piadoso aquejado de ceguera, que vive en el exilio, envía a su hijo Tobías a cobrar una deuda. El ángel Rafael se presenta como un joven para acompañar a Tobías; en el camino pescan un pez enorme y el ángel le dice que guarde la hiel, el corazón y el hígado. En el camino conoce a Sara, pariente suya, que se había casado siete veces pero el demonio Asmodeo mataba a cada marido en la noche de la boda. Aconsejado por el ángel, Tobías cura con la hiel del pez la ceguera de su padre y se casa con Sara libre de la maldición.

La época griega

1 y 2 Macabeos

Desde la conquista de Alejandro Magno (331), la administración de Palestina estuvo en manos de Egipto (323) y de Siria (200). Los egipcios fueron tolerantes con la religión y el culto en el Templo, pero los sirios quisieron imponer la cultura griega, prohibieron las prácticas judías (la circuncisión, el sábado), y Epifanio IV robó los tesoros del Templo e instaló en él una estatua del dios Zeus (167 a. C.). Esta intolerancia provocó la rebelión armada de Matatías (167 a. C) y sus hijos, capitaneados por Judas Macabeo, Estas luchas son el tema de los dos libros de los Macabeos. Entre los mismos judíos hubo dos tendencias que lucharon entre sí, una exclusivamente religiosa y otra que daba más importancia a un estado político independiente.

El primer libro fue escrito hacia el año 100 a. C. en hebreo por un judío palestino, pero no está en el canon hebreo porque sólo se conservó la traducción griega. Es de tendencia político militar y narra las luchas y triunfos militares (175-134) con la institución del Sumo Sacerdote como rey y general del ejército. Este reino se prolongó con los asmoneos hasta que Pompeyo conquistó Jerusalén (63 a. C) y tras unos gobernadores fue designado rey Herodes el Grande (39-4 a. C).

El segundo, escrito también hacia el 100 a. C, no es continuación del primero, sino que trata aproximadamente sobre el mismo periodo (175-160) aunque con distinto enfoque. Está escrito en griego y dirigido a los judíos de Alejandría. Es de carácter religioso y moralizante, acepta la victoria de Judas Macabeo pero no el estado político-militar impuesto posteriormente. Abundan las intervenciones divinas, pondera la fidelidad de los que han sacrificado la vida por su religión, como el martirio de los siete hermanos Macabeos con su madre (2 Mac 7), y expresa, por primera vez en la Biblia, la creencia en la resurrección como justo premio a esta fidelidad. El estilo de este libro es tan aparatoso que Alonso Schöckel lo compara con un auto sacramental barroco.

 

Bibliografía

Xabier Pikaza: “Ciudad Biblia. Guía para adentrarse, perderse y encontrarse en los libros bíblicos”. Ed verbo divino 2019. p. 84-88

Biblia Traducción Interconfesional. Introducción a cada uno de los libros. Ed. Biblioteca de Autores Cristianos, Verbo Divino, Sociedades Bíblicas Unidas, 2008.

John Shelby Spong, obispo anglicano: “Orígenes de la Biblia”, c. 24, 27 28. Traducción digital facilitada por: Asociación Marcel Légaut, http://marcellegaut.orghttp://johnshelbyspong.es

Luis Alonso Schökel: Introducción a cada uno de los libros, en Nueva Biblia Española. Ed. Cristiandad 1990

C. Mendoza: “Judit, libro de” en Gran Diccionario enciclopédico de la Biblia, ed. Clie, 2013.

José Luis Sicre: Introducción al Antiguo Testamento. Ed verbo divino 2016. La época griega p. 432-436

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