Buscador Avanzado

Autor

Tema

Libro de la biblia

* Cita biblica

Idioma

Fecha de Creación (Inicio - Fin)

-

A DOM PEDRO CASALDÁLIGA, YA ABRIENDO “EL CORAZÓN LLENO DE NOMBRES”

Written by
Rate this item
(17 votes)

“Yo moriré de pie, como los árboles:

Me matarán de pie.

El sol, como testigo mayor,

pondrá su lacre

sobre mi cuerpo doblemente ungido,

y los ríos y el mar

se harán camino de todos mis deseos,

ientras la selva amada

sacudirá sus cúpulas de júbilo.

Yo diré a mis palabras:

No mentía gritándoos.

Dios dirá a mis amigos:

Certifico que vivió con vosotros

esperando este día.

De golpe, con la muerte,

se hará verdad mi vida.

¡Por fin habré amado!”

No, Pedro hermano, Pedro pastor. No moriste de pie como los árboles sino inclinado, con la cabeza gacha, como el Maestro, en gesto de kénosis y entregando hasta tus últimos fatigados respiros. Y “ellos” no pudieron matarte: esta vez, los asesinos -aunque lo intentaron- no tuvieron, siquiera, “penúltimas palabras”. Te vino a buscar la Hermana muerte, la amiga de tu amigo Francisco, el otro pobre, el de Asís, porque el cielo ya estaba impaciente y un tanto celoso de estas tierras. Ahora sí tus selvas, testarudamente defendidas y amadas, aplauden con sus cúpulas tu ascenso hacia lo alto (que seguirá siendo un descenso hacia lo más bajo, donde siempre viviste y donde siempre te reencontraremos).

No hace falta tu aclaración: sabemos que no mentías por gritar tus palabras; urgía hacerlo en un mundo que por empecatado está repleto de sordos y ciegos. Siempre hiciste profesión de fe verdadera, primero con tu gesto y luego con tu poesía: “Si el Verbo se hace carne verdadera/ no creo en la palabra que adultera. / Yo hago profesión de claridad”. En vos también la Palabra se hizo carne y la carne se hizo palabra poética. Bella y verdadera, buena y consoladora.

Claro que Dios está confirmando a cuantos te amamos como amigo y faro, tu profecía: que viviste con nosotros -para los otros- y que lo hiciste esperando este día. Viviste con todos nosotros pero desde el lugar de algunos: los más olvidados. Es que eras muy consciente de que “con el Verbo hecho carne que habita entre nosotros / tú has instalado a Dios en el suburbio humano”.

Y viviste esperando “este día” -nosotros, un poco más egoístas, intentábamos ahuyentarlo- porque toda tu vida estuvo transida y sostenida por una terca esperanza contra toda esperanza: “porque aprendí a esperar a contramano / de tanta decepción: te juro, hermano, / que espero tanto verLo como verte”. Y ahora que Lo estás viendo, ayúdanos a quienes queremos -necesitamos- seguir esperando en medio de tantas desilusiones.

No amaste “por fin”, Pedro: amaste por principio y por irreductible necesidad. Siempre. Descendiste como en picada desde tu hermosa Cataluña para encarnarte en esta tierra amazónica postergada y explotada, como aquel otro profeta-pobre, el de Galilea: “Entra en picado / por aquella kénosis / que el Verbo aventuró / desnudamente, / de abismo en abismo, / hasta el foso fecundo de la muerte”.

Llegaste en silencio, lo iluminaste con tus versos -labrados en ese mismo silencio- y, ahora, al silencio vuelves, donde habita la Palabra que da sentido a todas nuestras letras balbuceantes: “Derramando palabras, / de mis silencios vengo / y a mis silencios voy”. Ya pasó el tiempo de las palabras; es el momento del gesto final: “Y yo, sin decir nada, / abriré el corazón lleno de nombres”. Así pues, mientras nosotros te lloramos, el cielo se está adornado con todos esos nombres: nombres de tantos desheredados, ninguneados, maritirizados, NN de identidades e historias, víctimas de pateras y patoteros. Y confirmarás lo que ya -¡Pedro impertinente!- habías avisado: “No pagaré mis deudas; no me cobres. / Si no he sabido hallarte siempre en todos, / nunca dejé de amarte en los más pobres”.

"Habitaste la Palabra que da sentido a todas nuestras letras balbuceantes: 'Si no he sabido hallarte siempre en todos, / nunca dejé de amarte en los más pobres'"

Seguiremos unidos porque, también nosotros, desde acá, “Llamados por la luz de Tu memoria, / marchamos hacia el Reino haciendo Historia, / fraterna y subversiva Eucaristía”. Que tu palabra incómoda y tu memoria subversiva nos aguijonee y nos sostenga para que no te reduzcamos a sólo “darte un poster en nuestro salón”.

Gracias, Pedro. Con el corazón en la mano y un poco más solo, “te juro, hermano que espero tanto verLo como verte”. Hasta entonces.

 

Michael Moore

Religión Digital

Read 750 times
Login to post comments