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AÑO DE LA BIBLIA, JUNIO, LAS CARTAS DEL NT

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Antes de iniciar la lectura (o relectura) de un libro de la Biblia es  conveniente leer la Introducción que cualquier edición hace sobre el autor, época, género literario, y contenido del libro que se va a leer.

Las Cartas Canónicas

Se denominan así las Cartas incluidas en el Canon, aceptadas por el conjunto de las primeras comunidades cristianas. Hubo también en la misma época otros escritos muy considerados por la Iglesia pero que no han sido incluidos en este Canon.

Hasta ahora, en los Evangelios, hemos conocido la vida de Jesús, su comportamiento concreto en su relación con los discípulos, con la jerarquía religiosa, y con el pueblo judío o pagano; comportamientos que suscitan un eco en nuestra conciencia actual.

En las Cartas vamos a conocer una teología de principios abstractos (interpretaciones) sobre Jesús, y cómo se aplicaron a la vida diaria de las primeras comunidades cristianas, siguiendo diversos criterios según su entorno judío o pagano; interpretaciones y criterios que frecuentemente nos resultan inapropiados en nuestra cultura, e incluso en nuestra ética actual.

Conoceremos la esperanza en una inmediata segunda venida de Cristo (la Parusía) o la decepción por su retraso; las agresiones por parte de los paganos y de sus antiguos compañeros judíos; los altercados entre los miembros de la comunidad; la convivencia con los paganos (entrar en sus casas, comer con ellos); la necesidad (o no) de practicar la Ley; la manera de conmemorar la Cena del Señor; incluso el contagio de la etérea espiritualidad gnóstica, que rechazaba a un Dios encarnado en la despreciable materia humana.

Veremos que los mismos discípulos discrepaban en la manera de resolver estos problemas y, si observamos la fecha (aunque sólo sea la fecha probable), notaremos que el frescor y la flexibilidad de Jesús se van convirtiendo en una religiosidad cada vez más rígida y legalista, más doctrinal y cultual, a medida que la Iglesia se va multiplicando y difundiendo en comunidades dispersas; a medida que necesitó organizarse. La Iglesia fue pasando de una espiritualidad carismática y profética, a una religión institucionalizada, doctrinal y cultual, jerarquizada con división de poderes permanentes, y semejante al judaísmo del que se había desgajado.

Es el proceso que hemos visto en la fundación de algunas Órdenes religiosas y en asociaciones políticas: un primer momento carismático o místico del fundador, y un proceso de institucionalización con reglamentos muy estrictos (incluso algunas religiones han relegado a su mismo fundador).

En las Cartas observaremos los mismos problemas que han agitado a la Iglesia durante su historia, y que se repiten actualmente entre nosotros. La organización es necesaria pero,  para evitar el legalismo, es aún más necesario reavivar al carisma original.

Una Fe Adulta debe repensar sus creencias a la luz de los signos de los tiempos, pero teniendo muy en cuenta las diversas interpretaciones del mensaje de Jesús que aceptaron o rechazaron las primeras comunidades. Ya hemos visto estas divergencias en los cuatro evangelios, pero su concreción en la vida diaria de los creyentes se encuentra en las Cartas Canónicas recogidas en el Nuevo Testamento.

No podemos abarcar aquí toda la amplitud de estas Cartas, y nos limitaremos a una introducción sobre Pablo y un breve comentario sobre el Apocalipsis. Para las demás remitimos al adjunto “Tabla sinóptica de los Escritos del N T” en los que hemos resumido, en dos páginas, el Título, Fecha probable, y Características principales de cada Escrito. Para un conocimiento más amplio recomendamos consultar “Ciudad Biblia”, en la que Xabier Pikaza dedica 26 páginas (p. 161-187) para resumir lo más importante de cada una de estas Cartas,

¿Hay que leer las Cartas de Pablo?

Pablo es un personaje complejo, es un intelectual apasionado, “difícil de entender”, como reconoce 2 Pedro 3,16.  Apasionado tanto en lo intelectual como en su actividad. Su apasionamiento intelectual se manifiesta en un lenguaje excluyente, que defiende un aspecto de la vida con tanta intensidad que parece anular otros aspectos igualmente importantes.  Al exclusivismo de la salvación por la fe en Jesús, el Mesías resucitado, tuvo que contestar Santiago exigiendo que la fe se manifieste en las obras. Los argumentos de Pablo frecuentemente nos resultan poco convincentes porque responden al estilo de las escuelas judaicas, y parecen más emocionales que lógicos, pero su valor está en que apuntan a cumbres que dejan entrever extensos horizontes espirituales. Su teología es muy valiosa, ha fundamentado el cristianismo, pero necesita una revisión a fondo.

Su apasionamiento activo se muestra tanto en el fariseo nacionalista que perseguía a los cristianos, como en el propagador de esa fe en Jesús, que amplía a los paganos los privilegios de la Promesa, sin someterse al pacto del cumplimiento de la Ley (circuncisión y normas religiosas y sociales).

Quizás algunos se sorprendan de que este acérrimo defensor de Jesús no conoció a Jesús ni se interesó por su vida porque, para él, la proclamación de Jesús como Mesías sucedió en su resurrección; y Pablo dedicó toda su vida a interpretar el significado y las consecuencias del resucitado.   

En los capítulos anteriores hemos visto que la Palabra se hizo carne en la vida de Jesús, pero Pablo dedicó su vida a explicar con palabras la divinización del resucitado.

¿Por qué hay que leer a Pablo? Pablo es el primer pensador y escritor cristiano que conocemos. Él orientó (¿o desorientó?) toda la teología (la reflexión) de la Iglesia, que ésta ha ido desarrollando durante siglos; hasta tal punto que algunos consideran a Pablo como el fundador del cristianismo. Y, para conocer nuestros orígenes, las cartas de Pablo aportan un testimonio de la vida y los problemas de esas primeras comunidades, más realista que el Libro de los Hechos de los apóstoles.

Y especialmente, a Pablo tenemos que agradecer que el mensaje de Jesús desbordara el nacionalismo judío y haya llegado hasta nosotros.

Apocalipsis

El Apocalipsis es como una gran carta a las 7 Iglesias (7 indica totalidad) en la que les revela el Plan de Dios sobre la Historia. Apocalipsis significa revelación, aunque para nosotros ha pasado a significar catástrofe del fin del mundo (apocalypse now).

Su autor no es el discípulo Juan, sino un judeo-cristiano de ese círculo, emigrado a Siria, que escribe a las comunidades judeocristianas, entre los años 91 y 96, para infundirles esperanza y fidelidad en tiempos de la persecución de Domiciano, que exigía el culto al emperador, y para corregir algunas desviaciones de estas comunidades.

Su estilo es profético, de anuncio y denuncia. Un gran poema épico y apocalíptico, conforme a los modelos de Ezequiel y Daniel, y de Marcos 13 (y sus paralelos de Mateo y Lucas), de gran talla dramática.

A nosotros nos resulta desconcertante, por su gran escenografía,  montada sobre alusiones a situaciones y símbolos del Antiguo y del Nuevo Testamento; y por su lenguaje encriptado (números, colores, imágenes, animales) para evitar las represalias (666 es el número del nombre de la Bestia).  Estamos acostumbrados a un estilo narrativo preferentemente realista y lineal, o a razonamientos lógicos; pero nos desconcierta esta gran escenografía, en la que símbolos increíbles sean los que desarrollan la trama argumental, volviendo en espiral sobre los principales temas, tratados en grupos de 7 (7 Iglesias, 7 sellos, 7 trompetas, 7 copas, 7 visiones).

La trama fundamental es la gran batalla del Malo (el Anticristo, la Bestia) contra Cristo, el cordero degollado, que triunfará definitivamente poniendo fin a este mundo. En vez de tratar de interpretar cada símbolo, sería mejor leerlo como un gran poema. En su belleza descubriremos destellos de Dios que actualmente no solemos considerar, y nos uniremos a los anhelos y la esperanza de aquellos primeros cristianos: Maranatha, Ven Señor Jesús.

 

Bibliografía y vídeos recomendados

Xabier Pikaza: “Ciudad Biblia. Guía para adentrarse, perderse y encontrarse en los libros bíblicos”. Ed verbo divino 2019. Especialmente la sección que hemos citado en este comentario.

Xabier Pikaza: “La novedad de Jesús. Aportación y legado” Ed Fe adulta 2019, especialmente las secciones V, VI, VII en las que va mostrando el deslizamiento de la Iglesia desde una flexible organización carismática hacia una institucionalización jerárquica y legalista.

Pincha aquí para ver la presentación del libro.

María y José Ignacio López Vigil: “Frente a frente. San Pablo Apóstol, el que inventó a Cristo, y María Magdalena, la que conoció a Jesús”. Ed Fe Adulta 2018.

Para ver la presentación del libro, pincha en estos enlaces: primera parte, segunda parte.

Joachim Gnilka: Teología del Nuevo Testamento. Ed. Trotta 1998. Estudio teológico de la teología de cada uno de los escritos del Nuevo Testamento.

Diccionarios de la Biblia. Con nombres como Diccionario, Enciclopedia, Vocabulario… de la Biblia, existe una amplia bibliografía, más o menos actualizada, en las que puede encontrarse información sobre cada Carta, autor, o tema.

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