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SÍNODO NACIONAL ALEMÁN

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La Iglesia católica alemana ha abierto un Sínodo nacional, urgidos por la crítica situación de la misma Iglesia: Clericalismo, celibato sacerdotal, pederastia, papel de la mujer en la Iglesia, los fieles abandonan los templos, etc.

De los 230 delegados, 69 de ellos son miembros de la Conferencia Episcopal de Alemania. Junto a organizaciones laicas como la Federación de Mujeres Católicas Alemanas o el Comité Central de Católicos Alemanes. Echó a andar el 2º fin de semana de febrero de 2020. Durará dos años.

Este Camino Sinodal ya está recibiendo críticas; algunas muy duras, como la del cardenal Müller, Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Lo llama “proceso suicida”, entre otras lindezas.

El arzobispo de Bamberg (Alemania), Ludwig Schick, ha declarado a las agencias de prensa que “no habrá cisma, sino que emergerá una Iglesia reformada”. Para añadir que la Iglesia alemana ha iniciado la reflexión de un cambio, pero teniendo claro que “el Evangelio y la doctrina dogmática de la Iglesia son normas inmutables".

Bien, que la Ruah los inspire y fortalezca; y que parcheen algo.

Hago solo un somero comentario de esas declaraciones, que nos ayude a dilucidar y discernir.

1.- SÍ, “EL EVANGELIO”, Jesús de Nazareth: su vida y sus actitudes. Jesús es el objeto de la fe cristiana. Es dar adhesión a esa vida y adoptarla como norma de vida. No es una evidencia que no permita dudas. Es una elección voluntaria que puede llenar una trayectoria vital, con Dios al fondo.

Jesús centró sus preocupaciones en tres cosas -concreta José María Castillo-:

El sufrimiento humano (curaciones…).

La alimentación compartida (comensalidad, sobre todo con pobres y pecadores).

Las relaciones humanas (hablar a/con la gente…). Jesús no fue practicante de ritos y ceremonias, altares y templos. Desplazó la religión del Templo, sacrificios, constructos de verdades, rituales… y puso el centro en la vida.

Su proyecto lo llamaba “Reino” o Reinado de Dios (su Abba), cuya finalidad es la realización, la plenitud de cada persona y del colectivo que forman, la Humanidad. Porque no nacemos terminados; hemos de ir haciéndonos. Y ayudar a que los más desfavorecidos puedan vivir con dignidad y lleguen a su plenitud… dentro de la limitación humana. Las personas que no ayudan a los necesitados, no son cristianos. Ni siquiera humanos.

Jesús de Nazareth optó por los excluidos de su tiempo, inspirado y movido por el Reinado de Dios. Las investigaciones del Jesús histórico -surgidas precisamente en el mundo anglosajón- han hecho posible esta oferta de realización plena de la humanidad y de la creación.

2.- NO, “LA DOCTRINA DOGMÁTICA”. Son términos que connotan sabores decimonónicos: la doctrina, adoctrinar… Dogmas como verdades estáticas inamovibles, cuando todo cambia con el contexto personal y social. Además sabemos cómo nacieron los dogmas…

¡“Doctrina dogmática”! Pasan y avanzan los diversos paradigmas, la creatividad, la evolución, el diálogo, la concepción autónoma de la persona hoy, la neurociencia, la astrofísica, la física cuántica, la comprensión de Dios y de las religiones…y la Iglesia, “inmutable”. ¡Ya está todo en el catecismo!

Existe una distancia abismal entre el lenguaje clerical y el del mundo actual. Lógico que no se entiendan. Como dos viajeros que hablan distinto idioma. ¡Luego nos extrañamos de que se alejen!

Las religiones, también la judeocristiana, no son agentes de cambio. Parecen más bien conjuntos de dogmas y mandatos estáticos, aseguradores de un orden inmutable por voluntad de los dioses. Jesús, por el contrario, sí que fue y es agente de cambio. Por eso lo mató la religión de su tiempo. ¿Y hoy?

Bienvenido el Sínodo Alemán. Pero que tengan presente que la crisis de la Iglesia perdurará y aumentará, mientras no acabe con sus dos estamentos cerrados actuales: ordenados y no ordenados, sacerdotes y laicos. Se resolverían muchos de los temas que van a tratar. Pues el sacerdocio y el episcopado se desarrollaron en la Iglesia al margen de la Escritura, justificándose más tarde como parte del Dogma.

Diríase que el Vaticano II (Lumen Gentium, nº 10) se desvía por un sendero harto oscuro, al afirmar que el sacerdocio jerárquico o ministerial se distingue esencialmente del sacerdocio común del pueblo de Dios.

De esta manera, la Iglesia europea se irá diluyendo… Quizá el porvenir de la Iglesia católica esté naciendo en Asia y África. Y será muy diferente.

 

José Antonio Revuelta

ECLESALIA

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