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¿VOY POR BUEN CAMINO?

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Me parece interesante el revisar si vivimos según el evangelio o simplemente “nadamos” en las aguas religiosas. Me permito sugerir algunos puntos de test para diagnosticar si vamos por camino evangélico:

1.- Nuestra teología. ¿Vivimos el cambio de paradigma que nos indica el papa? ¿Hemos avanzado en nuestra creencia teológica y en nuestra vivencia de fe? ¿Vamos por el camino de las parábolas o por el camino de las grandes creencias? ¿Vamos por el camino de la sencillez de Jesús o de la complicada teología? ¿Hacemos graves discursos o vemos la vida con la sencillez de Jesús ante la naturaleza y ante las muchedumbres hambrientas?

2.- Nuestra presencia en el mundo. ¿Levadura o espectáculo? La levadura se esconde, se confunde en la masa, no se ve, actúa desde dentro y en silencio. Un hecho o una palabra en una realidad concreta anuncia la Salvación o denuncia el mal. El espectáculo son fuegos artificiales que meten gran estrépito, acuden grandes multitudes y pasan sin que nada quede de ellos: solo el olor a multitudes e incienso. Muchas celebraciones en nuestros templos y calles ¿no son espectáculos con ropas, signos, señales, incensarios...? Jesús no dio espectáculos. No se tiró del alero del templo.

3.- Estar con la gente normal, más cuanto más pobres; ser gente normal, vivir habitualmente en sencillez, en familiaridad, en colaboración, o subirse a los púlpitos de la televisión, de la gran prensa. Pasar desapercibidos en la caridad ¿Recibimos homenajes? Antes de predicar ¿lo vivo yo o predico para los demás? Hacer de la vida cotidiana una ofrenda a los hermanos o delegar en una ritualidad sacerdotal de los sacrificios sagrados.

4.- Celebrar la eucaristía fraternalmente, alrededor de la mesa, entender y compartir la Palabra, entenderse como grano de trigo molido y granos de uva estrujados para ser pan y vino para el mundo, comulgar con los demás al comulgar con Jesús el Pan y el Vino entregado por todos… ¿Asistir a ceremonias a las que solo pueden participar “algunos”, o “muchos” o “todos”?

5.- Ser aplaudido o ser criticado: “¡Ay de vosotros cuando todo el mundo os alabe y hable bien de vosotros! Así trataron vuestros padres a los falsos profetas”. La señal del cristiano es el amarnos, y todo el que quiere vivir cristianamente, ama. La señal de Jesús no es el aplauso de las naciones, sino la persecución y el ser grano sembrado y podrido en tierra que da fruto.

Si nos aplauden los medios de comunicación, es que somos de su cuerda, que no molestamos. Por eso sabemos que en la Iglesia hay mucha gente en el buen camino, en el camino de Jesús, porque son perseguidos, marginados, silenciados, asesinados, no canonizados…. Es una buena señal; hay Espíritu de Jesús en la Iglesia. Aunque no en todas partes. No se puede estar con el crucificado y con los crucificadores.

6.- Escuchar. Ser capaces de oír sin prisa, de escuchar con absoluta paciencia a las personas. Dedicarles todo el tiempo y todas las atenciones, sin juzgar. Acoger y ser receptores de lo que nos quieren transmitir. Incluso buscar a esas personas que necesitan comunicar sus sentimientos una y otra vez.

7.- Ser positivos, transmisores de esperanza, de luz. Creer y comunicar a los demás esa fe en el resultado de las cosas y de las empresas en que nos metemos por causa del evangelio. No buscar grandes éxitos y números, sino la sencillez de la semilla de mostaza. No recibimos cruces de oro en la solapa sino cruces pesadas a la espalada en bien de los hermanos.

8.- Medir el resultado por lo pequeño, por lo sencillo, por lo no llamativo, porque no nos conceden homenajes ni títulos. Ni nos declaran santos. Vivir sencillamente e intentar ser reflejo en nuestras vidas de lo que creemos. Como fundamento: la pobreza, la sencillez (caminar en borriquillo y prestado).

9.-Vivir, trabajar, en equipo, en grupo, en asamblea; Es signo de caminar con Jesús. No ser grandes líderes, sino animadores y promotores. Estar, ser y trabajar con otras personas. Ser y vivir como pueblo de Dios, no como pirámides en lo alto de la cúspide.

10.- ¿Descubrimos las pequeñas semillas, como la mostaza, en el bien que va creciendo en las personas o nos fijamos en los títulos y nobleza de quien nos obnubila?

Ahora voy a sumar los puntos. Y comentarlos con Jesús en el evangelio.

 

Gerardo Villar

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