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ESTADOS UNIDOS: A MATAR MEXICANOS

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A matar mexicanos viajó un joven estadounidense de raza blanca diez horas desde su ciudad Allen, un suburbio de Dallas, Texas, Estados Unidos, hasta la ciudad de El Paso, Texas, donde mató a 22 personas, de ellas 19 con apellido hispano y 9 de nacionalidad mexicana, e hirió a 26, en una tienda Walmart, el sábado 3 de agosto de este año, 2019. Así lo confesó satisfecho a la policía cuando se entregó voluntariamente minutos después. Antes dejó redactado un Manifiesto de 4 páginas donde expresaba su ideología de “supremacía blanca” y su decisión de matar contra “la invasión de mexicanos”. La supremacía blanca es el racismo más crudo. La invasión de mexicanos es la expresión repetida del actual presidente Trump.

El Paso es una ciudad fronteriza con México con una inmensa mayoría de población de origen mexicano, una de las ciudades grandes más tranquilas y seguras de Estados Unidos.

Mexicanos, para muchos blancos estadounidenses, son todos los hispanos latinos en este país. Se les ve su piel morena en sus muy variados tonos, desde el muy blanco hasta el muy moreno, y/o tienen apellido en español. “Aquí todos somos mexicanos”, me decía un rubio colombiano de ojos claros de apellido Rodríguez Hernández, y también así me lo afirmaba una amiga de Nicaragua con apellido francés con un color moreno claro.

Hispano y Latino son dos formas que se usan por igual, una u otra o ambas, para designar el mismo grupo de personas que viven en Estados Unidos y han venido de países de América Latina, incluyendo el Caribe y España. Algunos vinieron de allá, otros ya nacieron aquí y sus antepasados son de allá. Hoy casi la mayoría de los Hispanos Latinos han nacido ya en Estados Unidos. Otros continúan llegando, a muchos les basta viajar en un bus.

Los más hispanos latinos son los méxico-estadounidenses que no han venido de ningún país, sino que son de este país desde cuando sus Estados eran México, antes de que fueran violentamente invadidos por Estados Unidos a mediados del siglo XIX. Ellos están en su propia casa, más que un presidente nacido de madre europea y nieto de europeos, casado dos veces con esposas inmigrantes, por tanto con hijos de madre inmigrada.

Matar Hispanos, asesinar Latinos, fue realmente el objetivo de este joven. Fue un acto catalogado como “terrorismo interno”, consciente y satisfactoriamente confesado, en contra de un grupo humano determinado. Se inició un terrorismo contra los hispanos latinos en Estados Unidos. A los pocos días del acto terrorista en El Paso, otro joven en Missouri se presentó vestido militarmente con una poderosa arma de asalto y una cámara de fotografía. Cuando fue arrestado manifestó satisfecho que intentaba matar a Latinos. Ya nadie está seguro. Los niños y las niñas tienen miedo de ir a la escuela. Ya se venden mochilas escolares antibalas. Las misas en español disminuyen. Una mente envenenada y un arma poderosa en las manos es la combinación automática de un acto terrorista. La mente la envenenan ideologías de odio, eficaz herramienta política de algunos. Las armas se consiguen legalmente con total facilidad en Estados Unidos, debido al poder económico de la Asociación Nacional del Rifle que hipoteca la conciencia de muchos legisladores. En el país hay 40,000 muertes por balas al año.

Invasión hispana a Estados Unidos. Imagen y expresión usada por el presidente Trump e incluida literalmente en el Manifiesto del terrorista de El Paso. Fácilmente expresiones como estas y semejantes, pueden causar odio contra los hispanos en personas racistas que profesan la “supremacía blanca”, y puede impulsarlos a acciones contra estos. Armados con un arma poderosa, de fácil y autorizada adquisición, por ejemplo un fusil AK 47 con doscientas municiones, están listos para perpetrar una matanza terrorista. Los grupos de supremacía blanca se han multiplicado en los dos últimos años. Los obispos católicos de los Estados Unidos han señalado la cercanía entre las palabras que demonizan a las personas y la violencia contra estas. Llaman la atención de cuidar sus palabras, especialmente a las autoridades y a políticos. Teólogos y teólogas hispanos latinos también se han pronunciado proféticamente.

La presencia hispana latina en Estados Unidos es muy anterior a la presencia de habla inglesa. Nada tiene de cierto eso de la “invasión hispana”. Los hispanos están en Estados Unidos más de un siglo antes que los de habla inglesa. Ponce de León llegó a la Florida en 1515 el día de Resurrección, de ahí su nombre. Los “pilgrims” (peregrinos) llegan a Plymouth Rock 107 años después, en 1620! En Estados Unidos se habló español más de 100 años antes que el inglés.

Se “caminó” este territorio desde muy pocos años después del descubrimiento de Colón. Hernando de Soto y su gente partieron de La Florida en 1539 para cruzar lo que hoy es Georgia, las Carolinas, Alabama, Louisiana, y descubrió el río Mississippi, cerca del cual murió. Francisco Vásquez de Coronado y su gente en 1540 penetraron el Suroeste por Arizona, Nuevo México, Oklahoma y Kansas. Fray Juan de Padilla llegó a Kansas en 1542, donde lo martirizaron. Es el primer mártir en estas tierras. Mártires también dieron su vida en La Florida, en lo que hoy es Tampa, en 1549 los dominicos Luis de Cáncer, Diego de Peñalosa y el hermano Tortosa. Unos años después, 1566, fue martirizado también en La Florida el jesuita Pedro Martínez. En esta misma época Juan Rodríguez “camina” California de sur a norte.

La ciudad de San Agustín, al norte de La Florida, fue fundada en 1565 por Pedro Menéndez, 55 años antes de los “Pilgrims”. Es la primera ciudad, como ciudad, en Estados Unidos. Es el nacimiento de la civilización occidental en este país y fuente inicial del cristianismo en Estados Unidos. La capilla donde se celebró la Eucaristía tenía un cuadro de Nuestra Señora de La Leche, María dando de mamar al Niño, que aún se conserva allí. Se le consideró el primer santuario mariano de Norteamérica.

La misión El Paso fue fundada en 1659. Los hispanos estaban en estas tierras 500 años antes (1515-2019) de quienes ahora los quieren expulsar y matar. Cuando les dicen que se vayan a su país, los hispanos contestan con nobleza, en español y en inglés: “este es nuestro país, bienvenido tú, querido recién llegado”.

La “invasión” fue de Estados Unidos a México. A mediados del siglo 19, 1841, el Águila estadounidense se anexó más de la mitad del territorio mexicano, del Río Grande hacia el norte, casi llegando a Canadá por el Pacífico y muchos Estados del Centro del país. A la población le cambiaron de país sin moverse, los invadieron. Fue una invasión militar, que no fue suficiente. Dominaron las tierras, pero no a las personas. Estas seguían siendo como lo eran antes, no se dejaban invadir.

El invasor descubrió que la fortaleza le venía a esta población de tres factores. Pusieron todo su poder para destruirles estos tres factores y así lograr subyugarlos. Iban a ser fácil presa. Los tres factores eran: su forma familiar nuclear y extendida, su lengua el español con su cultura, y su fe religiosa católica. El ataque en los tres frentes fue implacable. Le favorecía al invasor el hecho decisivo de que los invadidos habían quedado sin líderes ni religiosos ni sociales. Iban a ser presa fácil. Los detalles de esta lucha son impresionantes. No los alcanzamos a enumerar aquí. Estaban desamparados. Fue una época de dolor. La sociedad los rechazó con avisos de “ni perros, ni mexicanos”. La justicia los condenaba sin oírlos. Las escuelas les castigaban si hablaban español. Los blancos se burlaban de su calor familiar. La misma Iglesia Católica los dejó de su lado en aquella época cuando tanto la necesitaban.

¿¿¿Los tres factores desaparecieron??? Era lo obvio y lo in-evitable. Pero el resultado fue todo lo contrario al buscado por el invasor. La familia se arraigó más en su calor nuclear. El idioma español y la cultura se enriquecieron envidiablemente. La fe católica se conservó milagrosamente sin curas y sin templos pues no los dejaban entrar.

Lo sorprendente y hasta milagroso fue quiénes lo lograron. Fueron las personas más débiles de este grupo social: LAS ABUELITAS. Ellas defendieron este tesoro, lo salvaron como esencia constitutiva de su pueblo, lo legaron como herencia sagrada jamás negociable.

Con este tesoro tan especial y tan valioso continúa el Pueblo Hispano Latino “haciendo historia” en la sociedad estadounidense y para el mundo. Construye una “integración-dinámica- creciente”. Así, tiene su propia identidad que se va perfeccionando, porque aporta y recibe, y por lo mismo va contribuyendo en la transformación del resto social Rechaza la “asimilación” que le exige destruirse para participar. Supera el “ghetto” que, al encerrar, ahoga y enaniza. Se aleja del “paralelismo cultural” que facilita la competencia destructiva. Sectores opresores, en su no disimulada incapacidad de construir “integración dinámica”, calumnian al Pueblo Hispano Latino de ser un grupo paralelo, algo totalmente contrario a la realidad.

El Pueblo Hispano Latino en Estados Unidos continúa “haciendo historia”, aún en medio de adversidades y de ataques. Su población pasa ya los 60 millones, siendo la minoría mayor en el país. Ya es mayoría en algunos Estados. Su población es la más joven del país. Su lengua, el español, hace que Estados Unidos sea ya, por población, el segundo país del mundo que habla español, después de México con 126 millones, y antes de Colombia con 48 millones, España con 46 millones y Argentina con 43 millones. El español no es una “lengua extranjera” en Estados Unidos. En el tratado “Guadalupe Hidalgo”, 2 de febrero de 1848, como final de la invasión armada, el gobierno admitió como idioma oficial el español a la par que el inglés. El español es el segundo idioma más hablado en la política. Interesante, ya se pronunció todo un discurso en español en el senado, por el senador Tim Kaine, demócrata por Virginia, el 11 de junio del 2013 El Papa Francisco, en su visita a Estados Unidos, pronunció en español su discurso oficial a los obispos del país El español es hablado, como lengua propia, por 500 millones. En esta categoría, es el segundo idioma en el mundo, después del mandarín en China.

En lo económico, los Hispanos Latinos son los propietarios del mayor número de pequeñas industrias y comercios en todo el país. Son una fuerza decisiva en lo económico. Varias universidades lo han averiguado y lo han comprobado. “Un día sin mexicanos” es una trágica película que muestra la desgracia que la ausencia de hispanos latinos acarrearía.

El Pueblo Hispano Latino aporta su valor de familia a toda la sociedad. Su hermandad, fraterna y sororal, es compartida. Su solidaridad es espontanea ante la necesidad, les vale más la persona que el tiempo, en una cultura donde “el tiempo es dinero.” Los ancianos, las abuelitas, son para este Pueblo su mayor riqueza. En lo comunitario, este Pueblo aporta lo mejor.

El Pueblo Hispano Latino es casi la mayoría en la Iglesia Católica. Esta Iglesia ha tratado de reparar su error histórico de su incomprensible rechazo inicial. En su carta pastoral nacional de 1983, los obispos declararon que “el Pueblo hispano es una bendición de Dios para la Iglesia y para la Sociedad en Estados Unidos”. El Pueblo Hispano Latino de bautizados y bautizadas, ha crecido mucho en su identidad eclesial. En especial a partir de los 70s, cuando en comunión con la Conferencia Nacional de Obispos, ha venido viviendo como “Iglesia Sinodal”, sin esa palabra pero con esa realidad. Es un modelo de Iglesia que camina con la base, con decenas de miles de bautizadas y bautizados, en consulta, decisiones y acciones compartidas desde abajo. Han realizado, durante casi 50 años periódicamente, cinco “Encuentros Hispanos Nacionales de Pastoral” con este modelo de Iglesia. Han sido parte esencial los Obispos. Han participado también teólogas y teólogos hispanos de base, religiosas, sacerdotes, diáconos.

LAS ABUELITAS heroicamente salvaron al Pueblo Hispano Latino en Estados Unidos del exterminio de su identidad. María de Guadalupe, la Mamá morena, las acompañó. Ellas lo han seguido acompañando en su difícil y doloroso caminar. Ellas están presentes ahora cuando se ha iniciado un “terrorismo” contra todo el que es hispano latino. Pero hay una solidaridad fuerte entre todas las personas de buena voluntad, de todas las razas y culturas. Hay un sano ecumenismo entre los creyentes de diferentes confesiones. Estados Unidos necesita lo mejor.

El PUEBLO HISPANO LATINO continúa en su misión histórica de ser fermento de amor con sabor de familia, con el amor con el que este Pueblo Hispano Latino sabe amar, para bien de este país y del mundo, aunque su piel morena sea blanco de balas terroristas.

 

Edgard Beltrán, teólogo pastoralista

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