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La sabiduría intelectual y vital acumulada permite a José Ignacio González Faus (Valencia, 1933) ir a lo esencial y responder con brevedad y precisión a preguntas complejas. Convencido de que "esta pandemia pone a prueba nuestro nivel de conciencia", asegura que "es lógico sentir miedo" ante ella y cree que "podríamos salir mucho mejores", aunque teme que "una vez más, no aprendamos la lección". A nivel eclesial, apuesta por revisar las relaciones entre nuevas tecnologías y sacramentos, así como seguir proponiendo el Evangelio como "la mejor oferta de sentido que se ha hecho a la humanidad".

¿Cómo está viviendo el paso de la pandemia por su vida y por la del país?

Como una molestia y una posibilidad

¿Es lógico, a pesar de la fe, sentir miedo ante este enemigo invisible y tan mortífero?

Es lógico por lo que toca a las personas queridas. Creo que algo de eso sentí cuando me enteré de que Javier Vitoria tenía el virus. Y creo que después de una oración muda (que ni siquiera sé si fue oración, pero a lo mejor lo fue más que otras) salí incomprensiblemente rehecho.

¿Dónde está Dios?

Como tú eres gallego puedo responder con otra pregunta: ¿Dónde estaba Dios en el Calvario, cuando Jesús decía: "Dios mío por qué me has abandonado?

Cristo de Velázquez

¿Cómo es posible que algunos clérigos (incluidos algunos altos cardenales) sigan diciendo que el coronavirus es un 'castigo de Dios'?

Nunca se ha dicho que los clérigos (y hasta los cardenales) no podamos proferir herejías y hasta blasfemias inconscientes

¿Esta pandemia pone a prueba nuestro nivel de conciencia?

Lo pone. Otra cosa es si haremos caso a ese alerta

¿No nos está haciendo descubrir la crisis que, quizás, tengamos que replantearnos la administración de los sacramentos? ¿No cabria la confesión por videoconferencia?

¿Cabe un abrazo por videoconferencia? (La absolución bien entendida no es más que un abrazo) Otra cosa es que se pueda aprovechar lo del confinamiento, para estudiar con calma relaciones entre nuevas tecnologías y sacramentos. Cuando el papa dio por tele la bendición con el Santísimo, alguno de mi comunidad se puso de rodillas. Yo seguí sentado.

¿Cómo asumir la muerte en una cultura que la había ocultado?

Reconociendo que la teníamos ocultada (a la muerte). Y preguntándonos si eso es debido a algún miedo o a qué otra razón.

¿No se han separado demasiado de la gente los sacerdotes, dejándola sola, sobre todo en hospitales y tanatorios?

Confinado como he estado, no he podido saber nada de eso. Por internet leí dos casos de dos curas italianos internados: uno pasó a un enfermo el respirador que su comunidad le había regalado, y murió él. Otro parece que hizo plantear de nuevo al equipo médico la pregunta por Dios. En cualquier caso, en este mundo hay de todo.

¿Saldremos mejores, más cívicos y solidarios o la lección se nos olvidará pronto?

Podríamos salir, y mucho mejores. Pero me temo que, una vez más, no aprendamos la lección. (No obstante, en un poema que dediqué a los sanitarios y que aparecerá en El Ciervo, me salió un verso que dice: "la humanidad será mejor mañana").

¿La Iglesia católica seguirá ofreciendo sentido a la vida de la gente después del coronavirus?

La Iglesia no lo sé: espero y deseo que sí. Pero el Evangelio, sin duda. Y como dijo Francisco en EG: la mejor oferta de sentido que se ha hecho a la humanidad

 

José Manuel Vidal

Religión Digital