col gerardo

«Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (Papa Francisco, EG 49).

Me cuesta cuando cometo algún error al salir al encuentro de alguien y salgo accidentado. Pero es mil veces preferible esa caída que permanecer en lo que se ha dicho siempre aferrado a la seguridad de ideas dogmáticas. Tiendo a seguridades. Pero pienso que hoy necesitamos salir, arriesgar, atrevernos, ser oveja negra que se escapa fuera del vallado. El Evangelio requiere nuevas y atrevidas formas.

He leído el “el libro “la vecina de Jesús” de Toño Casado y se lo he dejado muchas personas. Se lee con mucho gusto y se asimila mejor que los grandes tochos de teología.

Por mil caminos necesitamos salir a la sociedad y anunciar el evangelio con osadía, creatividad, originalidad.

Repitiendo siempre lo mismo aburrimos a los oyentes. Ya lo dice el papa Francisco. Me dicen muchas personas que se aburren porque repetimos siempre las mismas ideas y las mismas palabras en la Eucaristía. Ciertamente no voy a inventar yo “mi eucaristía” pero sí que puedo cambiar expresiones, formas… que la hagan más inteligible y cercana.

Hace dos años que he descubierto a Ariel Álvarez Valdés y estoy inmensamente feliz porque me va ayudando a descubrir y entender la Palabra. Y tengo inteligencia para saber leerlo y entenderlo con sentido común y con la ayuda de mis creencias. Tenemos la suerte de disponer de muchos YouTube. Y disfruto enormemente escuchando por ejemplo a Melloni. Me van suponiendo una renovación y una profundidad en mi vida y en mi fe.

Pienso que no está reñida la creatividad y la renovación con el meollo del contenido. Pero son formas nuevas de ver la presencia de Dios en la vida y su Mensaje.

Qué rico si lo hacemos en comunidad. Nos compartimos nuestras experiencias, visiones, interpretaciones. Y si es preciso, rectificamos o avanzamos.

La oveja se escapa del rebaño y sale un momento a los alrededores y ahí se encuentra la riqueza de unos pastos, a los que no se había acercado nunca. Luego comparte con las demás ovejas esos pastos.

Es cierto que, en alguna ocasión, he quedado herido y manchado. Pero ahí está la riqueza de la renovación y del cambio, de la comunidad y sobre todo, si llego a los peñascos, tranquilo, que el Buen Pastor, Jesús, con su evangelio me ayuda a volver a su rebaño. Pero con la experiencia de ser oveja libre.

Cuando era niño, pensaba y creía como niño, ahora intento vivir una Fe Adulta.

 

Gerardo Villar