col gerardo

 

Algo muy elemental… Hoy nos decía el párroco que no dejásemos hojas, estampas, revistas, en la mesa de entrada al templo. Hay muchos templos que tienen un auténtico escaparate de las más diversas estampas y hojas, sobre todo, de devociones, apariciones y otros escritos del estilo…

Claro que si queremos vivir la sinodalidad, ¿qué hacemos? ¿Simplemente quitarlos? ¿Dejarlos? Porque todo eso es fruto de un tipo de mentalidad religiosa.

Hay un problema gordo. Si hacemos sínodo de verdad, tendremos que recoger todas las visiones… y visiones religiosas muy distintas. Y esto lo podemos elevar a niveles más teológicos. ¿Qué hacemos con visiones y planteamientos que a mí me parecen carcas pero que están ahí en la comunidad cristiana?

Hasta ahora hemos sido los párrocos, los curas quienes hemos decidido y quienes hemos transmitido nuestra visión de la fe. Por eso, hay tanta variedad. Y lo que a unos nos parece auténtico, a otros les resulta herético. Y al revés, lo que muchos cristianos piensan, creen, rezan, a otros nos parecen bagatelas.

Esto da actualmente lugar a tan diferentes credos y manifestaciones. Porque el mismo Credo lo interpretamos de formas distintas. Quizás eso sea una riqueza. Entiendo que es preciso que en el análisis de la comunidad de la Iglesia, hagamos también una reflexión y veamos cuáles son los mensajes auténticos del evangelio y cómo se traducen hoy.

Bonita ocasión para revisar -mirar de nuevo- el evangelio y sus prácticas en el mundo de hoy y sobre todo van a ser necesarias dos actitudes:

Primera: sinceridad al analizar y poner en común lo que estamos haciendo, celebrando, viviendo.

Y segunda: revisarlo de nuevo a la luz del evangelio, como si fuese la primera evangelización.

Si seguimos anclados en nuestra visión y en nuestras prácticas y en nuestra vivencia del evangelio a nuestro estilo, por lo menos, que surja un conocimiento de toda la realidad, que haya una reflexión profunda y que lleguemos a entablar una conversación y una vivencia en comunidad tan dispersa y diversa. Por eso, es preciso que aparezca toda la gama de vivencias cristianas con sus creencias, prácticas y realidades. De momento que se vean, para luego juzgar y finalmente actuar. A ver si el Sínodo purifica y renueva la cantidad enorme de islas en nuestro cristianismo.

 

Gerardo Villar