col castillo

 

"El personaje, que más se interesó por la salud de la gente y más se dedicó a curar enfermos, fue Jesús de Nazaret, tal como nos lo presenta el Evangelio"

"Jesús nos vino a enseñar que lo primero y lo más importante, que tiene que hacer la religión, es resolver el problema que más nos preocupa a todos, el problema de la salud"

"Dios está donde se remedia el sufrimiento de lo enfermos y el hambre de los indigentes"

14.03.2020 José María Castillo

Si algo nos está enseñando la pandemia del coronavirus, que estamos soportando, es que lo más importante, para todos los seres humanos, es la salud. Es lo que más nos preocupa y más nos interesa a todos en este momento. La salud es lo primero. Todo lo demás, pasa a un segundo término y se supedita al problema de la salud. Incluso el dinero, la política, la diversión, todo, todo.

Pues bien, esto supuesto, y viendo la realidad desde este punto de vista, es indudable que, si algo hay claro y que no admite duda, es que el personaje, que más se interesó por la salud de la gente y más se dedicó a curar enfermos, fue Jesús de Nazaret, tal como nos lo presenta el Evangelio. Teniendo en cuenta que Jesús no fue un médico. Jesús fue un “hombre religioso”. Pero entendió la religión de tal manera que, para él, lo primero y lo más urgente fue remediar el sufrimiento de toda clase enfermos. Con lo cual Jesús nos vino a enseñar que lo primero y lo más importante, que tiene que hacer la religión, es resolver el problema que más nos preocupa a todos, el problema de la salud.

Para entender mejor lo que acabo de decir, es indispensable tener presente que el Evangelio es un mensaje religioso. Pero Jesús entendió y practicó la religión de tal manera que lo primero y lo más importante, para él, no fue nunca cumplir con exactitud los rituales y normas de la religión. Tampoco fue lo primero, para Jesús, someterse a los sacerdotes.

salud primero

Lo primero, para Jesús, fue siempre aliviar y remediar el sufrimiento de los enfermos, de los pobres, de los más desamparados de este mundo. Aunque eso se tuviera que hacer quebrantando las normas de los dirigentes religiosos o dejando de lado cumplir las normas y obligaciones que imponía el clero de entonces.

Por eso, lo que interesa, en los cuatro evangelios, no es la “historicidad” de esos relatos, sino la “significatividad” de lo que hizo y dijo Jesús. ¿Qué significa cada relato? Esto es lo que importa. Por supuesto, Jesús vino a decirnos que él es el Hijo de Dios. Jesús es Dios. Pero, en el fondo, ¿qué significa esto? Significa que Dios está donde se remedia el sufrimiento de los enfermos y el hambre de los indigentes.

Por eso, Jesús desconcertó a todo el mundo. Hasta Juan Bautista se quedó desconcertado. Por eso mandó que unos discípulos a preguntarle a Jesús: “¿Eres tú el que tenía que venir o esperamos a otros?” (Mt 11, 3). La respuesta de Jesús fue muy clara: “Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres reciben la buena noticia” (Mt 11, 4-5; Is 26, 19).

En el fondo, esto es lo que dice el papa Francisco. Y esto es lo que tendrían que decir nuestros obispos y nuestros curas. Por eso, y ante este extraño silencio de nuestra Iglesia con lo que está pasando, ¿qué significa? ¿Qué es lo que les preocupa a los dirigentes del clero? ¿El sufrimiento de los más desamparados? ¿Será que tienen otros intereses y otras preocupaciones que son las que verdad les importan? Y conste que, si digo esto, es porque quiero a nuestra Iglesia con toda mi alma. Pero la quiero menos preocupada por sus privilegios. Y más interesada por vivir el Evangelio.

 

José María Castillo