EL EVANGELIO DEL DOMINGO   

                             
                              

 

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SEGUNDO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

JESÚS LIBERADOR

 

 

Juan 1, 29-34

 

29 Al día siguiente, vio a Jesús que llegaba hacia él, y dijo:

 

- Mirad el Cordero de Dios, el que va a quitar el pecado del mundo. 30 Éste es de quien yo dije: «Detrás de mí llega un varón que estaba ya presente antes que yo, porque existía primero que yo». 31 Yo no sabía quién era; a pesar de eso, si yo he venido a bautizar con agua es para que se manifieste a Israel.

 

32 Y Juan dio este testimonio:

 

- He contemplado al Espíritu bajar como paloma desde el cielo y quedarse sobre él. 33 Tampoco yo sabía quién era; fue el que me mandó a bautizar con agua quien me dijo: «Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y se queda, ése es el que va a bautizar con Espíritu Santo». 34 Pues yo en persona lo he visto y dejo testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

 

 

Comentarios de Pedro Olalde

 

Juan Bautista ve que se acerca Jesús y dice: “Éste es el cordero de Dios”. El evangelista pone en poca de Juan Bautista estas palabras, que son, sin duda, el resultado de la reflexión cristiana sobre Is 53,4.7 (4º poema del siervo paciente): “Llevaba nuestros dolores, soportaba nuestros sufrimientos. Como cordero llevado al matadero, enmudecía y no abría la boca”.

 

Juan (19,31-37) hace morir a Jesús a la misma hora en que eran sacrificados los corderos en el templo. Para Juan, Jesús es el verdadero cordero que quita el pecado del mundo.

 

No se trata de pecados personales, sino del pecado del mundo, que consiste en oponerse a la vida que Dios comunica, frustrando el proyecto creador de Dios.

 

Llega un varón. Llega el Esposo, el que va a establecer los nuevos Tiempos, la nueva Alianza inaugurada por la nueva Pascua.

 

Juan da razón de por qué es Jesús el cordero de Dios y el esposo, porque ha visto con sus propios ojos al Espíritu que bajaba y se quedaba en Jesús.

 

Reconoce Juan que su bautismo era sólo un signo de otro superior: el Espíritu que nos comunica Jesús será una realidad interior, lo que vitalice al hombre.

 

Este testimonio de Juan Bautista es paralelo del testimonio de Juan evangelista, cuando narra la lanzada del soldado en la cruz: “El que vio estas cosas da testimonio de ellas, y su testimonio es verdadero”. (Jn 19,35).

 

 

Comentarios de Patxi Loidi

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El pasaje de hoy viene enseguida después del Prólogo de Juan. No narra el bautismo de Jesús, como los sinópticos, sino que lo cuenta poniéndolo en boca del Bautista, como algo que sólo vio éste.

 

En los versículos 19-34 hay tres acciones del Bautista como precursor:

 

·         da testimonio de Jesús ante los “inspectores” enviados de Jerusalén (19-28). Juan es un profeta que no pertenece al poder religioso. Su autoridad le viene de Dios como profeta. Pero la autoridad religiosa quiere controlarlo. Así ocurre con todos los profetas.

 

·         da testimonio de Jesús ante sus propios discípulos (29-33). El texto es una composición del evangelista, para colocar a Juan Bautista como precursor de Jesús y mostrar la superioridad de Jesús y de su bautismo. Al mismo tiempo refleja el espíritu y el temple de Juan, tal como fueron probablemente.

 

·         le pasa a Jesús sus discípulos. Con esto culmina su misión.

  

 

Guía para la oración personal con este pasaje

 

V.29.

He oído muchas veces esta frase. Hoy la medito profundamente: cordero, pascual, frente al lobo, sacrificado; vencido, pero vencedor; por nosotros, por mí, él quita el pecado y los pecados.

 

V.30.

Jesús es más que Juan, más que todos. Es el centro; es nuestro salvador.

 

V.31-33.

Dos veces dice Juan que no conocía quién era Jesús. Lo conoció por la revelación del Espíritu. Yo también necesito la revelación del Espíritu para conocer cálidamente a Jesús. Señor, dame tu Espíritu.

 

V.34. Juan vio, con la luz del Espíritu y dio testimonio de Jesús. Yo también quiero ser tu testigo,  Señor

 

  

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