k

                        

 EVANGELIOS Y COMENTARIOS   

                             
                              

 

                             cristianos siglo veintiunoPágina Principal
Índice

 

 

 

Jn 2, 1-11

 

 

1 Al tercer día hubo una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús; 2 y fue invitado Jesús, como también sus discípulos, a la boda.

 

3 Faltó el vino, y la madre de Jesús se dirigió a él:

 

- No tienen vino.

 

4 Jesús le contestó:

 

- ¿Qué nos concierne a mí y a ti, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.

 

5 Su madre dijo a los sirvientes:

 

- Cualquier cosa que os diga, hacedla.

 

6 Estaban allí colocadas seis tinajas de piedra destinadas a la purificación de los Judíos; cabían unos cien litros en cada una.

 

7 Jesús les dijo:

 

- Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

 

8 Entonces les mandó:

 

- Sacad ahora y llevadle al maestresala. Ellos se la llevaron.

 

9 Al probar el maestresala el agua convertida en vino, sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), llamó al novio 10 y le dijo:

 

- Todo el mundo sirve primero el vino de calidad, y cuando la gente está bebida, el peor; tú, el vino de calidad lo has tenido guardado hasta ahora.

 

11 Esto hizo Jesús en Caná de Galilea, como principio de las señales; manifestó su gloria, y sus discípulos le dieron su adhesión.

 

 

 

Comentarios de Patxi Loidi

 

El pasaje es del evangelio de Juan y requiere una explicación. El evangelio de Juan suele tener a menudo dos planos. El primero es el de encima, el obvio, la narración. El segundo está debajo, escondido bajo los simbolismos; y requiere una lectura más atenta: es el plano de la revelación, el plano divino.

 

Los dos planos suelen estar entremezclados. Por eso este evangelio, cuando narra prodigios, no usa la palabra milagro, sino señal, y narra sólo siete señales. Son señales de Dios, que nos hace Jesús, para que creamos.

 

La boda y la falta de vino son elementos del primer plano. Pero al mismo tiempo simbolizan otra realidad más profunda, que nos ha traído Jesús: la boda de Dios con su pueblo, la nueva alianza.

 

Y ¿el milagro? El Nuevo Comentario Bíblico San Jerónimo dice: “El milagro en sí se menciona sólo de manera circunstancial (V.9) y no se convierte en ningún momento en una demostración pública del poder de Jesús”.

 

La interpretación sencilla de este relato suele insistir en el poder intercesor de María, que anticipa la hora de Jesús con su ruego, y ayuda a unos recién casados en apuros. Esa interpretación pertenece a la narración (primer plano) y no es correcta, porque entiende la hora de Jesús como la hora de hacer milagros.

 

Pero la hora de Jesús es la pascua (cruz y resurrección), en la que convertirá la Antigua Alianza (el agua) en Nueva Alianza (el vino). María no anticipa esa hora. Vayamos más al fondo, a la boda de Dios con su pueblo por medio de Jesús. Esta es la cuestión. Estamos en el comienzo del ministerio de Jesús, que trae la nueva alianza. Su gloria se manifestó con su vida, muerte y resurrección.

 

El vino abundante para todos era uno de los bienes mesiánicos anunciados simbólicamente por los profetas. María representa aquí a la Antigua Alianza; y nota que a esa alianza le falta algo esencial, le falta el vino mesiánico.

 

Las fiestas de bodas solían ser largas; podían durar hasta una semana. Jesús va a bodas y fiestas. Es diferente de Juan Bautista.

 

Siete tinajas = unos 500 litros. Expresan la abundancia de vino de los tiempos mesiánicos.

 

El mayordomo no entiende. También muchos cristianos pueden tener la mentalidad de la Antigua Alianza.

 

La frase del chef tiene su lógica dentro del relato: el vino mejor se sirve al principio. Pero en el significado simbólico ocurre al revés: primero fue la Antigua Alianza y con Jesús viene la Nueva, que es mucho mejor.

Subir