Educación para la ciudadanía
EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA
La
Educación para la ciudadanía, que se incorpora con
entidad propia en el currículo de esta etapa, sitúa la
preocupación por promover una ciudadanía democrática
como parte del conjunto de los objetivos y actividades
educativas, en la misma línea en que lo hacen distintos
organismos internacionales.
La
Unión Europea incluye como objetivo de los sistemas
educativos velar por que se promueva realmente, entre la
comunidad escolar, el aprendizaje de los valores
democráticos y de la participación democrática con el
fin de preparar a las personas para la ciudadanía
activa, en sintonía con la Recomendación (2002)12 del
Consejo de Ministros del Consejo de Europa. Por otra
parte, la Constitución española en su artículo 1.1 se
refiere a los valores en que se debe sustentar la
convivencia social que son la libertad, la justicia, la
igualdad y el pluralismo político y, en el artículo 14,
establece la igualdad de todos ante la ley y rechaza
cualquier discriminación por razón de nacimiento, raza,
sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o
circunstancia personal o social.
Respecto a las obligaciones del Estado en la formación
de todos los ciudadanos y ciudadanas en valores y
virtudes cívicas que favorezcan la cohesión social, el
artículo 27.2. dice que la educación tendrá por objeto
el pleno desarrollo de la personalidad en el respeto a
los principios democráticos de convivencia y los
derechos y libertades fundamentales, que debe
interpretarse según lo establecido en la Declaración
Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos
internacionales sobre las mismas materias ratificados
por España.
Estas recomendaciones internacionales y el mandato
constitucional son los ejes que vertebran el currículo
de esta materia. La acción educativa debe permitir a los
jóvenes asumir de un modo crítico, reflexivo y
progresivo el ejercicio de la libertad, de sus derechos
y de sus deberes
individuales y sociales en un clima de respeto hacia
otras personas y otras posturas morales, políticas y
religiosas diferentes de la propia.
Además, la identificación de los deberes ciudadanos y la
asunción y ejercicio de hábitos cívicos en el entorno
escolar y social, permitirá que se inicien en la
construcción de sociedades cohesionadas, libres,
prósperas, equitativas y justas.
La
Educación para la ciudadanía tiene como objetivo
favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a
través de la consolidación de la autoestima, la dignidad
personal, la libertad y la responsabilidad y la
formación de futuros ciudadanos con criterio propio,
respetuosos, participativos y solidarios, que conozcan
sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos
cívicos para que puedan ejercer la ciudadanía de forma
eficaz y responsable.
Esta nueva materia se propone que la juventud aprenda a
convivir en una sociedad plural y globalizada en la que
la ciudadanía, además de los aspectos civiles, políticos
y sociales que ha ido incorporando en etapas históricas
anteriores, incluya como referente la universalidad de
los derechos humanos que, reconociendo las diferencias,
procuran la cohesión social.
Para lograr estos objetivos se profundiza en los
principios de ética personal y social y se incluyen,
entre otros contenidos, los relativos a las relaciones
humanas y a la educación afectivo-emocional, los
derechos, deberes y libertades que garantizan los
regímenes democráticos, las teorías éticas y los
derechos humanos como referencia universal para la
conducta humana, los relativos a la superación de
conflictos, la igualdad entre hombres y mujeres, las
características de las sociedades actuales, la
tolerancia y la aceptación de las minorías y de las
culturas diversas.
Ahora bien, estos contenidos no se presentan de modo
cerrado y definitivo, porque un elemento sustancial de
la educación cívica es la reflexión encaminada a
fortalecer la autonomía de alumnos y alumnas para
analizar, valorar y decidir desde la confianza en sí
mismos, contribuyendo a que construyan un pensamiento y
un proyecto de vida propios.
En
este sentido, es preciso desarrollar, junto a los
conocimientos y la reflexión sobre los valores
democráticos, los procedimientos y estrategias que
favorezcan la sensibilización, toma de conciencia y
adquisición de actitudes y virtudes cívicas. Para
lograrlo, es imprescindible hacer de los centros y de
las aulas de secundaria lugares modelo de convivencia,
en los que se respeten las normas, se fomente la
participación en la toma de decisiones de todos los
implicados, se permita el ejercicio de los derechos y se
asuman las responsabilidades y deberes individuales.
Espacios, en definitiva, en los que se practique la
participación, la aceptación de la pluralidad y la
valoración de la diversidad que ayuden a los alumnos y
alumnas a construirse una conciencia moral y cívica
acorde con las sociedades democráticas, plurales,
complejas y cambiantes en las que vivimos.
La
Educación para la ciudadanía está configurada en esta
etapa por dos materias:
·
la
Educación
para la ciudadanía y los derechos humanos
que se imparte en uno de los tres primeros cursos
·
la
Educación
ético-cívica
de cuarto curso.
Ambas materias se estructuran en varios bloques que van
desde lo personal y lo más próximo a lo global y más
general; en ambas existe un conjunto de contenidos
comunes a estos bloques, que llevan a la adquisición de
procedimientos, habilidades sociales y actitudes básicas
para el desarrollo de una buena convivencia y de la
ciudadanía democrática.
Así, es común a ambas materias partir de la reflexión
sobre la persona y las relaciones interpersonales.
También son comunes el conocimiento y la reflexión sobre
los derechos humanos, desde la perspectiva de su
carácter histórico, favoreciendo que el alumnado valore
que no están garantizados por la existencia de una
Declaración, sino que es posible su ampliación o su
retroceso según el contexto.
Finalmente, ambas materias comparten el estudio de las
características y problemas fundamentales de las
sociedades y del mundo global del siglo XXI.
La
Educación para la ciudadanía y los derechos humanos se
plantea el conocimiento de la realidad desde el
aprendizaje de lo social, centrándose la Educación
ético-cívica en la reflexión ética que comienza en las
relaciones afectivas con el entorno más próximo para
contribuir, a través de los dilemas morales, a la
construcción de una conciencia moral cívica.
La
Educación
para la ciudadanía y los derechos humanos
de uno de los tres primeros cursos trata aspectos
relacionados con las relaciones humanas, bien sean las
interpersonales, las familiares o las sociales. Aborda
asimismo los deberes y derechos ciudadanos,
profundizando en el sentido de los principios que los
sustentan y en la identificación de situaciones en las
que se conculcan para, de esta forma, conseguir que el
alumnado valore la defensa de los mismos.
El
conocimiento de las sociedades democráticas aproxima al
alumnado al funcionamiento del Estado y, en particular,
al modelo político español, así como a los deberes y
compromisos del Estado con los ciudadanos y de éstos con
el Estado.
Finalmente se enmarca la ciudadanía en un mundo global
al analizar problemas y situaciones de la sociedad
actual en las que se manifiesta interdependencia,
desigualdad o conflicto a la vez que se contemplan
diversas maneras de buscar soluciones.
Los contenidos
se presentan organizados en cinco bloques.
En
el bloque 1 figuran los contenidos comunes,
que están encaminados a desarrollar aquellas habilidades
y destrezas relacionadas con la reflexión y con la
participación.
El
entrenamiento en el diálogo y el debate y la
aproximación respetuosa a la diversidad personal y
cultural al mismo tiempo que fomentan una valoración
crítica con las desigualdades, constituyen una de las
aportaciones fundamentales de la nueva materia y
contribuyen, de forma específica, a la adquisición de
algunas competencias básicas.
El
bloque 2, Relaciones interpersonales y
participación, trata aspectos relativos a las
relaciones humanas desde el respeto a la dignidad
personal y la igualdad de derechos individuales, el
reconocimiento de las diferencias, el rechazo a las
discriminaciones y el fomento de la solidaridad.
Asimismo, se abordan aspectos relativos a la
participación y representación en el centro escolar y el
compromiso con actividades sociales encaminadas a lograr
una sociedad justa y solidaria.
El
bloque 3, Deberes y derechos ciudadanos
profundiza en un contenido ya trabajado en el tercer
ciclo de primaria. Además del conocimiento de los
principios recogidos en los textos internacionales,
propone la reflexión en el sentido de dichos principios,
en la identificación de situaciones de violación de los
derechos humanos y en la actuación que corresponde a los
tribunales ordinarios y a los Tribunales Internacionales
cuando esas situaciones de violación de los derechos
humanos se producen.
El
bloque 4, Las sociedades democráticas del
siglo XXI, incluye contenidos relativos a la
diversidad social y al funcionamiento de los estados
democráticos centrándose particularmente en el modelo
político español. Se analiza el papel de los distintos
servicios públicos administradores del bien común,
atendiendo tanto a la responsabilidad de las
administraciones en su prestación y mejora, como a los
deberes y compromisos de los ciudadanos en su
mantenimiento.
El
bloque 5, Ciudadanía en un mundo global, aborda
algunas de las características de la sociedad actual: la
desigualdad en sus diversas manifestaciones, el proceso
de globalización e interdependencia, los principales
conflictos del mundo actual así como el papel de los
organismos internacionales en su prevención y
resolución.
En
cuanto a la Educación Ético-cívica de cuarto curso,
parte también del análisis de las relaciones
interpersonales y de la convivencia, analizando la
libertad y responsabilidad como características que
definen a la persona y que hacen posible la convivencia
a partir del respeto de las diferencias, con especial
hincapié en el rechazo a la violencia en las relaciones
humanas, y en particular a la violencia de género, y la
aceptación del principio del respeto a la dignidad de
toda persona como elemento básico que posibilita la
convivencia.
El
estudio de los Derechos Humanos desde la perspectiva
ética y moral lleva al alumnado a la comprensión de los
fundamentos morales de la convivencia, identificando los
distintos elementos comunes que desde las diversas
teorías éticas se aportan para la construcción de una
ética común, base de la convivencia en las modernas
sociedades complejas. Esto permite igualmente
profundizar en el sentido de la democracia y en el
fundamento y funcionamiento de las instituciones
democráticas, así como en los principales valores
presentes en la Constitución.
Desde este nuevo punto de vista ético es posible abordar
el análisis de determinados problemas característicos de
la sociedad actual, como el estudio de los factores de
discriminación de distintos colectivos, el análisis de
la globalización, el concepto de ciudadanía global, el
desarrollo humano sostenible o lo relativo a la
cooperación y al desarrollo de una cultura de paz.
Especial interés merece la igualdad que debe darse entre
hombres y mujeres, analizando las causas y factores
responsables de la discriminación de las mujeres, su
valoración desde los principios de la dignidad de la
persona y la igualdad en libertad, considerando
igualmente las alternativas a dicha discriminación y a
la violencia contra las mujeres.
Al
igual que en cursos anteriores, se plantean contenidos
comunes a todos los temas enfocados a la adquisición de
determinados procedimientos, como el saber razonar y
argumentar, reconocer los propios sentimientos o saber
evaluar críticamente las informaciones presentadas por
los distintos medios de comunicación.
Igualmente, se contemplan contenidos enfocados al
desarrollo de actitudes básicas para la convivencia,
como la tolerancia, la actitud de diálogo y negociación,
la actitud a favor de la paz o la solidaridad.
La
Educación ético-cívica de cuarto curso se organiza en
seis bloques, que incluyen en el primero de ellos
los contenidos comunes señalados.
El
bloque 2, Identidad y alteridad. Educación
afectivo-emocional, se centra en los valores de la
identidad personal, la libertad y la responsabilidad,
con particular atención a la relación entre
inteligencia, sentimientos y emociones.
En
el bloque 3, Teorías éticas, los derechos
humanos, se incluye el análisis de las grandes
líneas de reflexión ética y, particularmente, el
referente ético universal que representan las diferentes
formulaciones de los derechos humanos.
El
bloque 4, Ética y política. La democracia. Los
valores constitucionales, aborda el análisis de los
fundamentos éticos y jurídicos de nuestro sistema
político democrático planteándolo en un nivel de
universalidad y de abstracción racional superior al de
los cursos anteriores, posible por la mayor madurez del
alumnado de esta edad.
El
bloque 5, Problemas sociales del mundo actual,
incluye la valoración ética de los grandes problemas y
dilemas morales generados en el mundo actual desde la
perspectiva de los derechos humanos: la globalización y
los problemas del desarrollo, los conflictos armados y
la actuación de la comunidad internacional en su
resolución, etc., todo ello desde la perspectiva del
rechazo de las discriminaciones y de la valoración de la
actuación de aquellos movimientos y fuerzas
internacionales que contribuyen a fomentar la cultura de
la paz y la cooperación.
El
bloque 6, La igualdad entre hombres y mujeres,
vuelve al estudio de contenidos ya tratados en cursos
anteriores (la igualdad de hombres y mujeres en la
familia y el mundo laboral, la lucha por los derechos de
las mujeres, etc.); en este curso se opta por incluir un
bloque con entidad propia que haga posible la reflexión
en profundidad
sobre la igualdad, la libertad y las causas de la
discriminación de las mujeres así como las posibles
alternativas a dicha discriminación.