MANIFIESTO
ANTE EL DÍA DE LA PAZ
(30 de enero)
Nos
sentimos profundamente preocupados por el auge de la
intolerancia religiosa, cultural y política que se está
produciendo en nuestro país y como cristianos entendemos que
es nuestro deber no permanecer impasibles ante lo que sucede
en la sociedad en la que vivimos.
Queremos alzar nuestra voz humilde para recordar a todos los
creyentes que nuestro mandato fundamental es el amor
universal. Todos los seres humanos somos hijos de Dios sin
excepción alguna y nuestra fe nos exige amar a nuestros
enemigos y devolver bien por mal.
Creemos que un mundo mejor es posible y es tarea de todos
construirlo, porque los cristianos creemos en el Reino de
Dios y tenemos el deber de trabajar para hacerlo presente
entre nosotros. Por eso hacemos un llamamiento a quienes
pasan de todo porque creen que nada va a cambiar.
Queremos recordar a quienes hacen distinciones partidistas
entre buenos y malos, que todos, cada uno de los seres
humanos es Hijo de Dios. Nada ni nadie puede hacernos
olvidar que todos somos hermanos.
Pedimos a quienes consideran que sólo ellos representan a la
Iglesia, que sólo ellos conocen la recta interpretación del
Evangelio, que recuerden las palabras de Jesús: Sólo Él es
el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie puede convertirse en
poseedor de la verdad absoluta despreciando a los demás
hermanos.
Es
necesario que todos juntos superemos esas tentaciones para
aprender a ser tolerantes, permitiendo a todos ser lo que
son y como son.
¿Por
qué no sumar vivencias, compromisos, esperanzas, sin
descalificaciones ni imposiciones? La energía de la fe, la
valentía de la esperanza y el calor de la fraternidad son
una riqueza compartida que sería pecado devaluar.
Por
todo ello, queremos manifestarnos públicamente en este
tiempo de campaña electoral, para pedir a todos los
cristianos de este país que sean levadura de Tolerancia y de
Paz.
Paz y
bien.
JUSTICIA Y PAZ
FRANCISCANA DE GIJÓN