PRIMERA COMUNIÓN   

                             
                               cristianos siglo veintiuno
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RENOVACIÓN DE LAS

PROMESAS DEL BAUTISMO

 

 

¿Estáis dispuestos a renunciar al individualismo y los egoísmos?

 

Sí, renunciamos.

Renunciamos al consumismo, a querer tener de todo y lo mejor,

cuando a tantos les falta lo más necesario para vivir.

Y nos comprometemos a no poner excusas ni mirar para otro lado

ante las necesidades de los demás.

 

¿Estáis dispuestos a renunciar a los criterios y comportamientos materialistas?

 

Sí, renunciamos.

Renunciamos a considerar el dinero como un valor absoluto en la vida.

Y nos comprometemos a apreciar sobre todo la amistad, la familia

y todos los verdaderos valores de la humanidad.

 

¿Estáis dispuestos a renunciar a la soberbia y a cualquier tipo de abuso y discriminación de los demás?

 

Sí, renunciamos.

Renunciamos a creernos superiores

y a querer aparentar más de lo que somos.

Y nos comprometemos a ser modestos y humildes,

a reconocer los valores de los demás, a comprenderlos y respetarlos.

 

¿Estáis dispuestos a renunciar a la mentira y la hipocresía?

 

Renunciamos a todo engaño y ostentación.

Y nos comprometemos a decir siempre la verdad,

a ser sinceros aunque nos perjudique

y ser en todo momento sencillos y auténticos.

 

¿Estáis dispuestos a renunciar a la pasividad ante las injusticias que sufren los demás?

 

Sí, renunciamos.

Renunciamos a las conveniencias personales y la propia cobardía,

que nos impidan denunciar las situaciones que consideremos injustas.

Y nos comprometemos a ser justos en cuanto dependa de nosotros

y abrir nuestras puertas y nuestro corazón,

como hizo siempre Jesús, a los pobres y marginados.

 

 

ooo OOO ooo

 

 

Porque queremos decir siempre la verdad…

 

renunciamos a todo engaño y a toda hipocresía

 

 

Porque no podemos amar a Dios sin amar a los pequeños y excluidos

 

nos comprometemos a abrirles nuestras puertas

y a defender sus causas

 

 

Porque son los pobres los preferidos de Dios

 

renunciamos a toda forma de complicidad con los poderosos

 

 

Porque la misericordia y la generosidad son la medida del corazón de Dios

 

renunciamos a la dureza de corazón y nos comprometemos a ser cariñosos con nuestros semejantes

 

 

Porque lo pequeño e insignificante es muy estimado a los ojos de Dios

 

nos comprometemos a ser humildes

y a no hacer ostentación en la vida

 

 

Renunciamos al miedo ante el dolor, porque aunque nos cueste la vida

 

estimamos más valiosa la lucha por el Reino de Dios

y su justicia