YO TE OFREZCO, SEÑOR
YO TE OFREZCO, SEÑOR, EN MI PLEGARIA:
EL TRAJÍN DE CADA DÍA,
TODA LA ENERGÍA QUE DA MI SUDOR.
YO TE OFREZCO, SEÑOR, MI TRABAJO ENTERO,
EL ESFUERZO DE MIS BRAZOS,
EL VIVO ENTUSIASMO DE MI CORAZÓN. (bis)
1. Nuestras manos siempre abiertas
y siempre dispuestas para trabajar,
nuestras sencillas palabras
que alegres proclaman toda tu bondad,
nuestros pequeños deseos
de que el mundo entero hoy camine en paz,
nuestro corazón que ama
y que en cada golpe quiere amarte más. (bis).
2. Todo lo que con trabajo,
con sudor y llanto intentemos hoy,
todas las cosas bonitas
que con la sonrisa disfrutando voy,
los momentos de tristeza,
el llanto y la pena y la soledad;
hoy ponemos en tus manos
todo lo que somos, todo nuestro afán. (bis)