¡Roma,
tenemos un problema!
Hace unos
treinta y cinco años, en un vuelo espacial, el Apolo XIII,
estalló el tanque de oxígeno. En pocas horas los tres
astronautas se quedarían sin poder respirar: ¡Houston,
tenemos un problema!
Se
refugiaron, provisionalmente, en el módulo lunar que viajaba
acoplado. Fabricaron un filtro casero con cartones,
plásticos, y cinta aislante siguiendo las indicaciones de
los ingenieros desde Houston. Triunfaron.
¡Roma,
tenemos un problema!: nos falta el aire (Pneuma = Espíritu,
aire); sobreabunda la estructura; se multiplicaron las
leyes; la clerecía se hizo dueña del pueblo, del rito y la
palabra; se asfixia el carisma.
Hay que
hacer un filtro casero para depurar el aire. Y mientras,
refugiarse en módulos, como pequeñas comunidades de base, en
las que respirar.
¡Roma,
nos has creado un problema y nos va la vida!
El Credo
que nos hicisteis, no nos sirve para vivir. El pueblo padece
un enorme aburrimiento.
El
Catecismo que vosotros habéis escrito para nosotros genera
más muerte que vida.
La fe de Jesús, la que nos
trae vida, no es una fe de levitas, clérigos, y sacerdotes.
¡Roma,
tenemos un problema¡ El problema eres tú
La
filosofía y visión cristiana de la vida de Luis Alemán no es
sólo consecuencia de su Licenciatura en Filosofía (Facultad de
Comillas) ni de su Licenciatura en Teología (Facultad de
Granada).
La lucha
por sacar adelante una familia le enseñó a triunfar y a perder,
a vivir con desahogo y a ahogarse, a ser director de radio,
director de personal en Cruz Roja, viajero por África y a
inscribirse en el paro. Su teología huele a sudor.
Los
últimos quince años los ha dedicado al estudio y enseñanza en
Institutos públicos como Humanejos (Parla), Atenea, África (Fuenlabrada)
y en comunidades cristianas de Vallecas.
Desde su
jubilación se dedica plenamente a la investigación teológica y a
la redacción de sus libros.