Palabra Interpelante
ciclo a - mateo
Pedro Olalde
Editorial PPC
Diciembre 2007
El 21 de abril del 2001, D. Ricardo Blázquez,
Obispo de Bilbao, y hoy Presidente de la
Conferencia Episcopal Española, me ordenaba de
presbítero en la catedral Santiago de esta
ciudad. En una de las ceremonias previas, me
dirigió estas palabras que hicieron en mí una
profunda mella: “Hay que complicarse un poco
la vida, me dijo, para ser feliz”.
A mis setenta años, me estaba complicando algo
la vida, dejando de lado la vida tranquila de la
jubilación después de 45 años de docencia.
Consciente de la importancia de la proclamación
de la Palabra en las eucaristías, desde el
inicio me propuse esmerarme en redactar mis
propias homilías, para ofrecer a los fieles
asistentes un alimento sólido para nutrir sus
espíritus.
Después de estos seis años de ejercicio pastoral
y a petición de los grupos de Monterrey
(México), me decidí a dar a la imprenta estos
comentarios.
Este libro queda definido por las siguientes
características:
Línea aperturista,
encuadrada en el llamado “esquema nuevo”. Más que
responder a la pregunta “¿Sucedió o no este
hecho del evangelio?”, contesta a esta otra más
central: “¿En qué sentido este pasaje es una
palabra salvadora para la comunidad creyente?”
Palabra interpelante
que conmueva y hable a la razón. El comienzo y el final, el
vocabulario, la ausencia de estereotipos, el
elemento poético y la fuerza de las razones
están al servicio de este objetivo.
Comentario del Evangelio. Las homilías se centran en el texto propuesto. No se habla
de Valladolid, con la excusa de que el Pisuerga
pasa por esta ciudad. No es hablar de un tema
religioso con el pretexto del evangelio. Se
trata de desentrañar la riqueza de la PD.
Amenidad.
Muchos comentarios empiezan por una anécdota o
frase significativa, que atraiga la atención del
auditorio. Pero quizás el elemento más atractivo
sea su contenido, que si se proclama con fuerza
y convicción es capaz de impactar a los oyentes.
Profundidad.
El libro ofrece un alimento sólido, valioso para
muchos asistentes, cuya única ocasión de
escuchar la Palabra, tal vez, sea el domingo.
Homilías de 10 minutos.
Están pensadas para sacerdotes que no disponen de tiempo
para una preparación sería de la homilía.
Constituyen, pues, un alimento prêt-à-porter.
Pedro
Olalde
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