Nuestra espiritualidad
Oraciones para el camino
PEDRO
CASALDALIGA
Editorial Nueva Utopía
En la
primera parte Pedro nos presenta de forma resumida las
líneas de fondo de la Espiritualidad de la liberación.
En este momento postmoderno “que niega la radicalidad
espiritual, el compromiso y la utopía”, reivindica la
espiritualidad como “patrimonio de todos los seres
humanos... El espíritu de una persona es lo profundo y
dinámico de su ser: sus motivaciones mayores y ultimas,
su ideal, su utopía, su pasión, la mística por la que
vive y lucha y con la que contagia”.
Aclara después las características de nuestra
espiritualidad. No es represiva, dicotómíca, mutiladora
(como otras espiritualidades), sino personalizada,
integradora, que “abarca todas las dimensiones de mi
ser. La espiritualidad o es personalidad o no es
espiritualidad”. Es además liberadora: critica,
contemplativa en la acción, libre, solidaria,
conflictiva y esperanzadora.
En un
segundo capitulo centra la espiritualidad cristiana en
el seguimiento de Jesús. “La espiritualidad cristiana es
por definición la espiritualidad de Jesús, según su
Espíritu. Su opción deberá ser nuestra opción, sus
actitudes nuestras actitudes, su praxis nuestra praxis”
Y
para no perdernos nos presenta quien es el Dios de
Jesús, “El Dios de Jesús es el Dios del Reino y
la opción de Jesús es el Reino de Dios”. Frente a
tantas imágenes “light” de Dios que se nos presentan,
verdaderos ídolos, “este debe ser nuestro Dios y nuestra
opción. Nuestro paradigma inalterable, definitivo, total
¡es siempre el Reino¡”.
Pedro
resume en siete las actitudes básicas de Jesús:
Encarnación en la historia y en el pueblo, Fidelidad en
el servicio a la Voluntad del Padre, Comunión profunda
con El en la oración, Comunión con los hombres por su
sensibilidad y compromiso, Absoluta libertad desde la
radical pobreza, Novedad, Fuerza del Espíritu.
En un
tercer capítulo Pedro insiste en vivir la espiritualidad
aquí y ahora: enraizados en el pueblo. Nos aclara quién
es el pueblo: “la clase trabajadora del campo y de la
ciudad .Aquellos y aquellas que malviven con un salario
“popular” y los que… en la solidaridad, en la
coparticipación y en el amor se alían con el pueblo”.
Y nos
da pistas para caminar hoy con él: descubrirlo,
aproximarse a él, estar con él, “viviendo ¡como el
pueblo¡”, tomar partido por sus luchas, dolores,
reivindicaciones, sus causas y sus organizaciones.
Finalmente nos presenta cómo vivir todo ello dentro del
pueblo de Dios que es la Iglesia, mostrándonos un “nuevo
modo –comunitario de arriba hasta abajo- de ser de toda
la Iglesia”.
En
una segunda parte el libro nos presenta 18 “Oraciones
para el camino”, inéditas hasta ahora en español, en las
que percibimos a Pedro rezando, dirigiéndose a Dios, al
Espíritu, a Maria, a S. Francisco… con una frescura, un
aire nuevo y un espíritu renovador y contagioso. Una
maravilla. Para disfrutar. Para empaparse. Para meditar.
Este
libro, para mi, es el testamento espiritual de uno de
los mas grandes místicos y profetas de nuestros días,
defensor incansable de los Derechos humanos y de los más
pobres y excluidos por el capitalismo neoliberal. Un
verdadero regalo para creyentes y no creyentes “para
todos aquellos que intentan vivir una vida coherente y
nueva, como la aurora de cada día”.
Eduardo Lallana García
Soria, 19-11-07