MITO Y VERDAD DEL PECADO ORIGINAL
Luciano García
Matas
Ed. Dayenú, Grupo
de Comunicación, Madrid, 2006
Formato: 15 X 21
centímetros. 152 páginas.
PVP: 15 euros
(destinados íntegramente a la ONG
Impulso Solidario)
Luciano parte de una confesión explícita de ser un hombre
creyente hasta los tuétanos en el Dios revelado en
Jesucristo. Desde esta plataforma abre sus alas y
aguza sus ojos para preguntarse, una vez más, qué es
el hombre, de dónde viene, qué busca y a dónde va. Y
lo hace mirándose a sí mismo y a su alrededor.
Lo que oye “dentro”, lo que ve, palpa, cree, intuye o
razona, lo plasma en palabras, que, a decir verdad,
todos podemos confirmar que “eso que él dice es lo
que tantas veces he pensado yo”. En muchísimas
páginas cada uno de nosotros podrá encontrar,
subrayar y seleccionar no pocas frases lapidarias,
en ocasiones fruto de la reflexión y experiencia de
una larga lista de autores que han trillado también
esas afirmaciones y que el autor las reviste con su
propia reflexión y síntesis.
El libro consta de tres capítulos con un total de treinta y
seis apartados, seguidos de un brevísimo epílogo,
con ideas de Juan Pablo II, y de la bibliografía que
ciertamente conoce y ha tenido entre las manos.
El primer capítulo es un análisis antropológico bastante
pormenorizado sobre la naturaleza humana caída o
deteriorada. Es un óptimo análisis de la condición
humana que toca todos los aspectos antropológicos de
lo que somos, cómo somos y queremos ser y que
justifica, aunque solo sea por estas páginas,
leerlo. Destaco dos apartados: el de la finitud del
hombre y el de la libertad.
El segundo capítulo nos pasa al interior de la
descripción-definición del pecado original. Nos
ofrece una buena ocasión para perder el miedo, de
una vez por todas, para hablar del mito como género
literario. Que la rebelión de la criatura ante su
Hacedor se exprese con este o aquel mito no resta un
ápice a la realidad del pecado original: lo que
importa es que el hombre es un ser averiado en su
raíz, y --¿por qué no?-- un “ser para la muerte”,
aunque nosotros añadamos: “y también para la
resurrección”.
No es un tratado de exégesis bíblico-teológica, sino una
interpretación seria y profunda de lo que dicen esos
textos leídos por un creyente que se interroga sobre
sí mismo desde la angustia de su propio ser. Con
respeto ante el texto mítico, examina y sintetiza
ideas que muchas veces nosotros mismos hemos querido
expresar y no hemos sabido cómo.
El tercer capítulo es un análisis de la situación posterior
al pecado original: Dios ha dado un remedio al Adán
caído, no lo ha dejado tirado en la cuneta, se
compromete con nuestro destino de recuperar aquella
prístina pureza, con tal de que el hombre no se
empecine en permanecer en una opción personal de
persistencia en el mal. Este capítulo desarrolla los
argumentos tratados entrelazando aspectos
filosóficos, teológicos, catequéticos e incluso
ascéticos.
Este libro, con toda seguridad, sentará bien a quien pierda
el recelo de enfrascarse en la meditación del amor,
la verdad y la gracia de Dios, superiores al
leviatán, a la serpiente ancestral, al pecado y a la
muerte.
Jesús Esteban
Barranco
Doctor en Teología
Dogmática
Madrid, 1 de
septiembre de 2007