El Papa ante el Sínodo:
"Los bancos caen; sólo
la palabra de Dios es
estable"
El papa
Benedicto XVI abrió el XII Sínodo de Obispos en Roma
contrastando la volatilidad, fantasía e incoherencia del
capitalismo con la estabilidad y solidez de la palabra de
Dios. Mientras lejos del Vaticano se hundían las Bolsas, el
Papa, en un discurso sin papeles, aleccionó a obispos y
cardenales diciendo:
"Vemos que en el derrumbe de los grandes bancos el dinero se
desvanece, no es nada, y que todas esas cosas que parecen la
única verdad con la que se puede contar, son en realidad de
segundo orden".
Reflexionando sobre la metáfora de la casa construida "sobre
la arena o sobre la roca", el Papa explicó que aquellos que
"construyen sólo sobre cosas visibles y tangibles, como el
éxito, la carrera, el dinero", deben recordar que "en
apariencia, estas cosas son la realidad, pero todo eso un
día pasará".
Este gran congreso eclesiástico está dedicado a la Biblia y
Benedicto XVI aseguró que
«la palabra de Dios es sólida, la verdadera realidad en la
que basar la propia vida».
Por el contrario, «la materia, las cosas sólidas, que se
tocan» son pasajeras: «lo vemos ahora con el derrumbe
de los grandes bancos, este dinero desaparecerá, no es
nada».
Ratzinger insistió en que, a diferencia de los valores
bursátiles,
la
palabra de Dios «es estable como el cielo y más que el
cielo, es la realidad». No obstante, quienes
dirigen las finanzas de la Santa Sede se han mostrado muy
realistas. Es más, han sido listos en el análisis de los
mercados: igual que hace unos años desconfiaron de la
burbuja tecnológica, el año pasado cambiaron a tiempo de
caballo y transformaron las inversiones vaticanas en títulos
en oro, obligaciones, inmuebles y dinero.
Lo ha escrito
el
diario británico católico The Tablet, que ha
estudiado las cuentas de la Santa Sede de 2007, divulgadas
en julio.
Por eso el Vaticano está ahora muy bien situado para capear
la crisis, pues tiene una tonelada de oro, valorada en 19
millones de euros, uno de los valores más seguros ahora
mismo.
Además posee, según la publicación, 340 millones de euros en
moneda, 520 en obligaciones y, naturalmente, su patrimonio
inmobiliario calculado en 424 millones. En total, bienes por
1.400 millones de euros.
Religión Digital/Agencias
7 de octubre 2008