NULIDADES MATRIMONIALES
Preguntas
que se hace la gente
Respuestas publicadas en Alfa y Omega
¿Es cierto que las nulidades se consiguen con dinero
e influencias?
Cualquier persona puede acudir al Obispado de su
diócesis para solicitar un proceso de nulidad.
Normalmente, hay que tener un abogado, que será quien
presente la demanda de nulidad, pero si no se tienen
medios económicos para pagar a un abogado, o si,
incluso, no se pueden pagar las costas del Tribunal, la
Iglesia le puede ayudar, de diferentes maneras o grados.
Todas aquellas personas cuyo sueldo sea menor al doble
del salario mínimo interprofesional, tan sólo tienen que
presentar unos documentos que lo acrediten, y, por el
procedimiento de Gratuito Patrocinio, la Iglesia
les paga íntegramente todo el proceso. Además, existe la
Reducción de Tasas, por las que una persona,
también sin suficientes medios, puede pagar tan sólo o
el 25%, o el 50%, o el 75% del total del proceso. Existe
también, en la Iglesia, la figura del Patrono estable,
o abogado gratuito, al que puede acudir cualquier
persona, sin necesidad de demostrar que carece de medios
económicos. Estos abogados están al servicio de todo
aquel que se quiera acoger a ellos.
¿Por qué algunos famosos, de dudosa moralidad, han
conseguido la nulidad?
Hay que reconocer que, en ocasiones, algunos procesos de
nulidad se han hecho polémicos por tener como
protagonistas a personajes famosos. Personas que viven
con sus parejas sin estar casadas, que tienen varias
experiencias matrimoniales a sus espaldas... A la gente
de a pie le extraña que la Iglesia no tenga en cuenta
este estilo de vida. Frente a ello, don Isidro Arnáiz,
Presidente del Tribunal Eclesiástico de Madrid, recuerda
que, «en una declaración de nulidad del matrimonio, la
Iglesia, en lo que tiene que fijarse, es en las
circunstancias que concurrieron en el momento de la
celebración del matrimonio. Las circunstancias
posteriores a la celebración de ese matrimonio pueden
servir de indicio respecto a lo que sucedió en el
momento de la celebración, o no. La vida posterior de
las personas tiene que ver con la moral cristiana, y
tendrán que pedir perdón por sus conductas contrarias a
la doctrina y la moral de la Iglesia, pero, para un
Tribunal, lo que cuenta es lo que sucedió, y las
circunstancias que concurrieron durante la celebración
del matrimonio».
¿La Iglesia se enriquece con los procesos de nulidad?
Lo cierto es que la Iglesia, por cada expediente, recibe
700 euros, en concepto de derechos del tribunal. Esto
supone tan sólo una tercera parte de lo que cuesta el
mantenimiento del tribunal. Dicho de otra manera: a la
diócesis le cuesta dinero mantener los tribunales, con
lo que la nulidad, al final, se convierte en un
auténtico servicio.
¿Por qué hay matrimonios, con siete hijos, casados
durante toda una vida, que terminan consiguiendo la
declaración de nulidad?
El hecho de que un matrimonio haya convivido durante
muchos años, e incluso que hayan tenido muchos hijos, no
significa que sea válido. En el momento del
consentimiento, muchos años atrás, podían estar
sucediendo cosas que anularan este matrimonio, de forma
que nunca hubiera tenido lugar, como la falta de
libertad, la incapacidad de muchos tipos, etc. Si esto
se demuestra, el matrimonio es nulo, y nunca existió.
¿Qué es la famosa inmadurez afectiva, y cómo
se puede demostrar?
La abogada matrimonialista doña Rosa Corazón afirma que
la inmadurez afectiva es la «incapacidad para
entregarse, lo cual es algo bastante genérico en el
sustrato de muchos trastornos de personalidad, una
incapacidad para aceptar a la otra persona como lo que
es, para compartir la vida, para enriquecerse mutuamente
a través del matrimonio, para la donación».
Si todos tenemos cierta inmadurez, ¿no deberían ser
todos los matrimonios nulos?
En primer lugar, hay que dejar muy claro que sólo los
trastornos psíquicos serios son los que invalidan el
consentimiento matrimonial. Una inmadurez leve podría
reducir la libertad de una persona, pero desde luego no
anula su voluntad y su capacidad para entender. Hay que
distinguir, por tanto, la enorme diferencia que hay
entre la incapacidad, y la mera dificultad.
La primera, anula; la segunda, es una responsabilidad
común a todos, al tomar una decisión tan importante como
la del matrimonio. Casi todo el mundo, al casarse,
cuenta con algunos puntos de su personalidad en los que
aún tiene que madurar. En ese sentido, juega un papel
muy importante la formación durante el noviazgo.
Una nulidad matrimonial... ¿no es un divorcio
encubierto?
La nulidad significa que el matrimonio nunca existió,
porque hubo algo gravísimo que impidió que naciera. Por
lo general, cuando la gente pide la declaración de
nulidad, es para rehacer su vida, siendo coherente con
su fe.
¿Qué diferencias hay entre separación, divorcio y
nulidad?
Cuando dos personas casadas ven que su convivencia
matrimonial es imposible, tanto la ley civil como la
canónica autorizan su separación. En cuanto al divorcio,
al llevarse a cabo, deja de haber matrimonio para el
Estado, aunque sí se reconoce que hubo un matrimonio. No
así para la Iglesia, pues el matrimonio es indisoluble.
Donde sí se produce congruencia entre Iglesia y Estado
es en los casos de nulidad. De la misma manera que
cuando una pareja se casa por la Iglesia, este
matrimonio es válido también a efectos civiles, la
nulidad reconoce que no hubo matrimonio en ningún
momento, ni para la Iglesia, ni para el Estado.
Preguntas y respuestas publicadas por el semanario de la
archidiócesis de Madrid
«Alfa y Omega»
en junio 2007.
Subir