la Eucaristía en las CEBS
Comunidades Cristianas de América Latina
Las CEBS
han crecido en torno a una Celebración libre y diversificada
de la Palabra.
La
experiencia de las CEBS hace que no solamente la Eucaristía
sea el punto culminante de su encuentro, sino que todo lo
que se hace y vive tiene una dimensión eucarística.
Todo está
orientado hacia la Eucaristía, no solo como culto sino como
forma de ser de la Iglesia: comunión y donación de vida
festiva y resaltando que es una concentración del pueblo de
Dios.
Cualquier
persona que participe en una Celebración de las CEBS se
impacta por el ambiente de comunicación y alegría allí
reinante. En estas celebraciones se siente fuertemente el
primer elemento necesario en una celebración litúrgica: la
asamblea. Por eso, se le da mucha importancia a los ritos de
acogida: las personas se presentan, se acogen, se abrazan,
aplauden y danzan la vida.
Quién
conoce las dificultades, sufrimiento, lucha del Pueblo
pobre, se siente sorprendido con la fuerza que encuentran
para manifestar alegría y tener ese clima de fiesta en las
celebraciones.
Como en
las comunidades primitivas, la celebración toma más la forma
de cena, de una comida, más que simplemente de un culto.
Cada Eucaristía es ocasión de compartir los alimentos, como
comparten la vida, y procuran que el pan sea pan verdadero y
el vino se pueda beber
La Eucaristía no es mera repetición del gesto de Jesús, no es mero rito.
Las comunidades no dividen la fe y el compromiso
transformador. La Eucaristía es un momento fuerte de
compartir la Palabra y el Pan, es también de compartir la
vida, de denunciar las injusticias y tomar una posición
firme por la justicia del Reino.
La
dimensión profética y liberadora de la Eucaristía no está
solamente en lo que se denuncie o anuncie en la homilía sino
también en la participación verdaderamente igualitaria y con
el compromiso con los más pequeños.
Las CEBS
no dejan que la iglesia se olvide de eso: que todos podamos
ser considerados hermanas y hermanos con derechos iguales y
total posibilidad de participación ciudadana.
Donde no
hay justicia no hay Eucaristía. Cada vez que celebramos la
Cena de Jesús anunciamos la justicia, denunciamos la
injusticia y anunciamos la realidad del Reino que vendrá.
El
sacramento de la Cena del Señor no se reduce al rito ni
menos a veneración del signo sacramental. El primer signo
más fundamental de la Cena es la comunidad reunida y por eso
la comunidad espontáneamente se saluda, se acoge
efusivamente. Durante la celebración nada rompe la libertad
de comunicación de la gente que celebra.
Y como lo
hace la teología de la liberación, la comunión en la pobreza
la viven luchando contra la injusticia estructural, fuente
del empobrecimiento de la mayoría de la humanidad.
La forma
de celebrar la Eucaristía de las CEBs no es perfecta ni la
mejor de todas, pero ciertamente intenta unir el rito, la
realidad y la profecía, y la igualdad que Dios quiere para
todos.