CARTAS DE JOSÉ MARÍA CASTILLO
A Luis Alemán
Viernes, 25 de mayo de 2007
Querido Luís:
Te escribo de nuevo. He leído tu mensaje. Todo lo
que has hecho es la señal más clara de que has
tomado en serio la amistad, nuestra vieja amistad,
desde los años lejanos en que convivíamos en las
aulas de la Academia de tu tío, Don Joaquín. Y lo
que nos enseñaba el P. Servando... Tantas cosas. Lo
que nos ha quedado es nuestra humanidad. Porque sólo
en esa humanidad puede crecer la fe en Jesús, la fe
que da sentido a nuestras vidas.
He entrado en feadulta.com. Me encanta saber que
tienes esa ventana al mundo entero. Ahí nos
encontraremos de vez en cuando. Si vienes por
Granada, llámame.
Vivo en el Paseo de Cartuja, en la misma casa donde
vive Azpitarte, Sicre, etc. Y estoy a un paso de la
Facultad para subir a trabajar a la biblioteca.
Me encuentro bien, tengo paz, ilusión. Y me siento
libre, Luís, esto es lo más grande. No voy a tener
problema económico, con mi pequeña pensión y los
derechos de autor.
Vente un día y hablamos largo. Te contaré mis
proyectos de estudio y publicaciones. Y tú me
cuentas lo que traes entre manos.
Emilio ha reaccionado muy bien, aunque me sospecho
que en su intimidad esto le hace sufrir. Pero él me
cuenta que muchos jesuitas de la Provincia han
reaccionado muy impresionados, hasta llorando.
Bueno, seguiremos con todo esto. Tengo docenas de
correos por contestar. Luís, un abrazo grande.
Pepe
Al Comité Oscar Romero de Chile
Hermanos y amigos:
Me ha llegado vuestro mensaje de solidaridad, de
humanidad, de fusión en un mismo proyecto y una
misma vida. Esto no se agradece, no se puede
agradecer. Esto se vive y se comparte. Decidlo, por
favor, a todos los amigos y hermanos.
Me siento feliz, tengo paz, y tengo ahora más
ilusiones que nunca. Seguiré trabajando en mi tarea,
la tarea del Evangelio. Por eso me he salido de los
jesuitas. Porque veo que, tal como está hoy la
Iglesia, no se puede tener la libertad indispensable
para dar a conocer a Jesús, si uno se queda
incrustado, controlado, censurado, en una
institución dominada por la Curia Vaticana. Dentro
de semejante "iglesia" no hay salvación.
Os quiero con toda mi alma, aunque no tengo delante
vuestros nombres y vuestros rostros. El Espíritu del
Señor nos une.
Un abrazo enorme a todos.
José Mª Castillo
subir