El Vaticano destituye a
dos obispos centroafricanos
por tener mujer e hijos
Para los africanos, tener mujer e hijos es una bendición
del cielo. Una mentalidad de la que participan curas y
obispos, que aceptan el celibato, porque no tienen más
remedio, pero, en la práctica, muchos de ellos mantienen
una familia con total naturalidad.
Pero Roma sigue apostando por el celibato obligatorio y
no admite excepciones. Por eso, acaba de destituir a
monseñor Paulin Pomodimo, arzobispo de Bangui, y a
monseñor François-Xavier Yombandje, obispo de Bassangoa.
Se trata de
dos de los más importantes obispos del país
centroafricano. Monseñor Pomodimo
que, a sus 55 años, era arzobispo de la capital, había
sido presidente del episcopado y, además, había tenido
un papel importante como mediador en el reciente
conflicto que asoló el país. Y
monseñor Yombandje de 52 años,
obispo de Bassangoa y actual presidente de la
Conferencia episcopal de la
República Centroafricana.
El
26 de mayo el Vaticano
confirmaba, en un escueto comunicado, que
Benedicto XVI había aceptado las dimisiones del
arzobispo de Bangui y del obispo de
Bossangoa. Roma no señalaba la causa de las dimisiones
de los prelados que, después, se demostraron forzadas.
Sin embargo, ambas dimisiones se producen tras la visita
que acaba de realizar al país el arzobispo
Robert Sarah, originario de
Guinea y secretario de la Congregación para la
Evangelización de los Pueblos, que dirige el cardenal
hindú Ivan Dias. Se trata del dicasterio romano del que
dependen los episcopados de los llamados “países de
misión”.
La
investigación del enviado romano habría concluido que el
arzobispo
Pomodimo mantenía “una actitud moral que no siempre está
conforme con su decisión de seguir a Cristo en castidad,
pobreza y obediencia”.
El visitador vaticano no iba más allá en la alusión al
arzobispo. Pero, dejaba entrever el motivo de la
destitución de los monseñores. Más aún, hablando en
general, sostiene que “muchos
sacerdotes del clero local tienen mujeres e hijos”.
Y tras denunciar a los curas que llevan “una doble
vida”, invita a los que estén en tal situación a
abandonar el “ministerio”.
Quizás por eso, en una carta abierta al clero de la
República centroafricana, su jefe directo,
el cardenal Dias, denuncia que
“el Cuerpo de Cristo ha recibido muchas manchas a causa
de comportamientos escandalosos de los sacerdotes”.
Y
añade: “No
tiene sentido negar lo que todo el mundo sabe.
Tampoco es necesario juzgar los motivos y las
circunstancias del mal cometido. Miembros del clero
nacional, diocesano y religioso, son, de una u otra
forma, cómplices de la actual situación, y cada cual
tendrá que asumir su propia culpa en proporción a su
responsabilidad personal”.
Pero los
curas de la Republica centroafricana no piensan lo mismo
que las autoridades romanas. De hecho,
como signo evidente del respeto y del cariño que
profesan a
monseñor Pomodimo, el pasado 27 de mayo
anunciaron que se ponían en huelga y que, por lo tanto,
no celebrarían sacramento alguno.
Al
día siguiente, sin embargo, dieron marcha atrás y se
decantaron por mantener su protesta contra Roma, pero
sin ocasionar prejuicios a sus fieles. Y es que los
curas del país consideran que están siendo
“víctimas de una campaña de desprestigio dentro y fuera
del país”.
Reunidos en la catedral de Bangui, los curas se
manifestaron en contra de la dimisión de monseñor
Pomodimo y acusaron al Nuncio del Papa de
“discriminatorio, parcial y selectivo” en su juicio
sobre la situación. Aseguraban, además, que los obispos
y los sacerdotes blancos del país son “responsables de
prácticas similares”.
La
República Centroafricana cuenta con nueve diócesis para
atender a los 4.500.000 habitantes del país.
José Manuel Vidal
Religión Digital