col salamanca

 

Hay un mensaje que circula por redes que invita a las personas a no esperar para decirle al ser querido que lo ama, llamar a sus padres y expresarles amor y agradecimiento, lucir el vestido nuevo, o usar la loción, y así tantas cosas que guardamos, quizás porque el ser humano se acostumbró, a guardar sus sentimientos, emociones, sonrisas, aplausos, reconocimientos y hasta copas, vajillas, y cuanto cosa se nos ocurre para una ocasión…no sé qué ocasión espere el ser humano, si lo único que se tiene seguro es la ineludible cita con la muerte. Como dice Piero sentado en la mesa de un bar viendo la gente pasar y pasar (1): “pasa un político con paso corto, añorando el congreso con aire absorto, pasan lo taxis y los colectivos, la secretaria del ejecutivo…los siete locos, los contrabandistas y pasa la historia de nuestra nación siglos tras siglos sin solución…pasa el país y el continente, pasan muchas vidas estúpidamente…”. Así pasa la vida de muchos seres humanos y ahora este importante espacio universitario, nos invita a tratar el tema de la ética ciudadana y su responsabilidad en la formación de los jóvenes, averigüe y rebusque la ética por la educación, la cultura, por los departamentos, por los gobernantes, le pregunté a los jóvenes cercanos, no me dieron razón, entonces pensé que tal vez está en reserva como se guarda celosamente el oro; o como se guarda lo que ya describimos… para una ocasión, y esta sin estrenar.

Mientras tanto los jóvenes con esfuerzo, enfrentados a altas dosis de tecnológica, sociedad de consumo, redes sociales, violencia intrafamiliar, micro tráficos en todas sus presentaciones, con más preguntas, que respuestas sin resolver, están en una sociedad y un mundo, que no les ofrece a la gran mayoría esta importante amiga, tan virtuosa, fresca y tranquila como lo es la ética, este hermoso  término, ¡que cual traje negro!, combina con todo, con la moral, la religión, la vida pública, privada, con la profesión, o con los códigos, y ahora con la ciudadanía, ¿Cómo hacernos amigos de ella? Antes vale recordar ¿Quién es el ciudadano? La profesora Adela Cortina, describe “que un ciudadano es alguien que se sabe perteneciente a una comunidad política, que sabe que está inscrito en su comunidad política, pero que quiere que esa comunidad sea justa y más adelante hace referencia a ciudadano que es su propio señor o su propia señora, con sus iguales, en el seno de la comunidad política. Aquel que no es esclavo, el que no es siervo, el que no es súbdito, el que es dueño de su propia vida; porque ciudadano es al que no le hacen la vida, sino que se hace su propia vida, pero la hace con sus iguales, es decir, con sus conciudadanos”. (2)

Ese ciudadano es quien ejerce lógicamente la ciudadanía, y para que haya verdadera formación de jóvenes con valores, con ética ciudadana, cumplidores de sus deberes, forjadores de nuevas y fuertes esperanzas para nuestro País, traigo la propuesta que hace la misma Adela (3) de tener como valores fundamentales: el valor de la libertad, el valor de la igualdad, el valor de la solidaridad, el valor del respeto activo y el valor del dialogo. Libertad de participación y con autonomía, tenemos que tomar nuestras propias decisiones, desde nuestros propios criterios y desde nuestra propia vida, una libertad de no dominación donde nadie sea vasallo de nadie, sin servilismo y sin adulación para conseguir aquello que necesita. La igualdad de oportunidades, ante la ley y en satisfacción de necesidades; la solidaridad desde una actitud que sea de amor y preocupación por otros, con apoyo mutuo. El respeto activo, hacia alguien que puede pensar distinto, pero que sea razonable y el dialogo, para resolver diferencias y conflictos. En este sentido, si encontramos esa ética la unimos con el ciudadano y le adicionamos estos valores, seguramente que no solo la sociedad colombiana, sino cualquier sociedad, saldría adelante, sigo insistiendo en que la sociedad civil debe despertar, hay que organizarnos y apostarle a los valores, tenemos el poder y no lo queremos estrenar, como la ética, o como el regalo no usado, mientras seguimos en este letargo nuestros queridos jóvenes y nuevas generaciones, serán la copia mediocre y débil de la sociedad mediocre que hoy les ofrecemos. Que sea un reto, en una sociedad gris, tirando a oscura, con bajo grado de credibilidad en las instituciones, tan amarillista y sensacionalista en sus medios de comunicación como es la colombiana, exigir libertad, igualdad, solidaridad, respeto y dialogo y respeto en serio por la Constitución Política, de seguro que Dios estaría de nuestra parte para asegurarle un mejor panorama a nuestras futuras generaciones, no de papel, sino de verdad, que haya para todos y todas, sé que el erario público y los recursos del País alcanzan perfectamente.

 

 Yolanda Salamanca Pinilla

 

(1) Canción titulada: Las Cosas que Pasan https://youtu.be/aRpQuEoIh3A

(2) Conferencia “Ética, ciudadanía y modernidad” Adela Cortina https://www.insumisos.com/lecturasinsumisas/Ciudadania%20y%20modernidad.pdf

(3) Ibídem, 2