a Más alimentos, más hambre
Les ofrezco una fórmula infrecuente para analizar el
hambre en el mundo, revisar las estadísticas de
producción de alimentos.
En la década de los 90 la producción de alimentos
mundial creció un 25%.
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En cuestión de alimentos de origen animal en 1980 se
producía en el mundo un total de 465 millones de
toneladas de leche, ascendiendo en el 2007 a 671
millones, lo que equivale, más o menos, a un vaso de
leche al día para cada persona de este planeta.
·
En esos mismos años la producción de carne se duplicó hasta
alcanzar 285 millones de toneladas, unos 100 gramos de
carne por persona y día. Llamativamente el 60% de toda
esta carne se produce en los países llamados ‘en vías de
desarrollo’.
·
La producción de huevos ha aumentado 2.5 veces obteniéndose
el 70% también en dichos países.
Con estos datos parciales podríamos deducir que
disponemos de suficientes alimentos para todas y todos,
y especialmente en los países empobrecidos. Pero la
realidad es que mientras la producción de alimentos ha
ido aumentando, el hambre también.
Si en 1990, 842 millones de personas padecían hambre, la
cifra ascendió a 873 millones en el 2004 para situarnos
a finales del año pasado en 1.200 millones.
Como dijo el secretario general de Naciones Unidas, Ban
Ki-moon, al presentar estos datos el pasado 16 de marzo
a la Asamblea General, “nunca antes se había alcanzado
esta cifra”.
También explicó que este aumento se ha dado tanto en
números absolutos como en la proporción que las personas
con hambre representan de la población mundial.
Así pues, me atrevo a teorizar -por irracional que
parezca- que no es cierto que el hambre en el mundo
obliga a más producción de alimentos, bien al contrario,
cuanto más se produce, más hambre y desigualdad se
genera.
Porque este sistema alimentario global capitalista que
tenemos en funcionamiento se basa, al menos, en tres
mecanismos perversos.
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Y tercero, la búsqueda de beneficios de las
corporaciones que están en este sector es tan ávida
que esquilman la tierra y vacían los mares agotando
los recursos y las posibilidades de alimentación de
las poblaciones rurales, mayoritariamente en el Sur.
Gustavo Duch
Palabre-ando