Europa cristiana y de derechas
Europa es de derechas -- ¡gracias a Dios! -- al igual
que lo es la católica España. Finalmente la cordura se
impone y se van dejando atrás día a día las veleidades
igualatorias del nefasto siglo XX. Pronto no quedará en
el mundo ningún vestigio de los aberrantes avances
sociales que pretendían hacer un mundo más justo
cercenando los derechos de los privilegiados. Esperemos
que pronto las jornadas de trabajo vuelvan a ser, no de
48 horas, como hace medio siglo, sino de 65, pues no se
trata de regresar al pasado sino de superarlo.
El
Papa Benedicto XVI y sus allegados podrán estar
orgullosos de estos territorios que a lo largo de los
siglos han sido cuna de santos y han proclamado a todo
el mundo la gloria de Dios y su reinado sobre la tierra
desde que el Imperio Romano y los que le siguieron
impusieron a fuego y espada la religión cristiana en
todos los lugares del planeta a los que tuvieron acceso.
A buen seguro que no olvidarán elevar sus preces al
cielo en acción de gracias por los buenos frutos que han
reportado aquellas siembras.
A
ningún buen creyente le puede caber la menor duda de que
Jesucristo, desde lo alto del cielo, sentado a la
diestra de Dios padre, tiene un lugar privilegiado para
esos buenos pastores que tan bien supieron transmitir el
primigenio mensaje de Jesús de Nazaret y quienes le
siguieron. Y tampoco dudarán de que algún día tendrán
acceso a ese santo lugar de bendición inacabable quienes
votaron a los representantes políticos de la ideología
de derechas, convencidos de que gracias a esas múltiples
acciones, queda asegurado el rechazo en Europa de los
infieles provenientes de otras culturas, excepto en la
cantidad necesaria de ellos para mantener una mano de
obra suficientemente barata y sumisa y también para
realizar aquellos trabajos que los naturales de esta
cristiana Europa van desechando a medida que avanza su
nivel de instrucción y su espíritu acomodaticio.
Hoy, gracias a Dios, podemos ver ya bien claro que las
enseñanzas de las Iglesias cristianas, especialmente la
Católica Romana por ser mayoritaria, han conseguido
configurar el pensamiento y la conciencia de esos
preclaros votantes de modo que de ahora en más la
legislación europea sea cada vez más despiadada con los
desposeídos y más favorecedora de quienes triunfan por
sobre los demás seres humanos.
Sirva esta victoria de aviso a quienes pensaron siquiera
por un instante que los representantes de una izquierda
descafeinada y tibia, cuidadora de los intereses del
mundo rico casi tanto como la derecha, podían tener
alguna posibilidad de liderar el panorama político
europeo. Sírvales de aviso y motivo de reflexión, puesto
que es bien sabido y ha quedado reiteradamente
demostrado a lo largo de la historia, que si bien la
radical rebeldía se paga con el más alto de los castigos
–véase, sino, lo que le ocurrió a Jesús de Nazaret-, la
tibieza se paga con el ninguneo.
Pobres los habrá siempre, convenzámonos, pues así lo
quiere Dios, ya que los ha creado. Y bien está que los
haya porque así dan lugar a que los buenos cristianos
ejerciten su compasión haciéndoles caridad, y a un
tiempo los exploten mediante todos aquellos trabajos que
le son imprescindibles al mundo rico para seguir esta
vía de autodestrucción que es el progreso sin medida de
nuestra opulenta sociedad capitalista.
Por todo ello, por este elevado grado de evolución
humana que nuestra especie está demostrando haber
alcanzado, demos gracias al Dios todopoderoso,
alabémoslo y bendigámoslo y roguémosle a un tiempo que
colme de dichas y bendiciones a sus más altos
representantes en la Tierra, quienes con su abnegada
tarea a lo largo de los siglos han conseguido configurar
la mente de la población europea de modo que podamos
sentirnos humanos sin tener que dejar por ello de ser
auténticas bestias.
Pepcastelló
http://lahoradelgrillo.blogspot.com/