Bancos y dinero
Se
estaban esperando con expectación los datos del primer
semestre del año relativos a los resultados de la banca
española. La pregunta que flotaba en el aire giraba acerca
de cómo le está yendo a nuestras grandes entidades
financieras en estos tiempos de crisis. Cabía suponer que
mal, pero podía haber sorpresas. Y las ha habido.
Navegando por en el proceloso mar de una depresión que ha
arruinado a miles de empresas y llevado al paro a más de
cuatro millones de españoles,
·
la
gran banca
ha logrado en el primer semestre unos beneficios de 9.300
millones de euros (más de 1,5 billones de pesetas). Es el
caso de los cinco grandes (Santander, BBVA, Caja Madrid, La
Caixa y Banco Popular);
·
y
beneficios por valor de 1.100 millones, la banca mediana
(Banesto, Bankinter, Banco de Valencia, Banco Sabadell,
Banco Guipuzcoano, Banco Pastor…)
Con la
que está cayendo, estas cifras de beneficios resultan a
todas luces escandalosas. Pero aún lo es más el cómo lo
están consiguiendo.
Para
empezar, han vuelto a usar dos viejos trucos bancarios para
acumular ganancias:
·
rebajar más rápidamente el interés de los depósitos y
cuentas (tomando como base la bajada de tipos) que el
interés de las hipotecas y créditos que conceden; lo que se
ha visto favorecido por el retraso en la aplicación de las
bajadas del euribor en las hipotecas al ser las revisiones
semestrales o anuales;
·
y
subir un 6,2% en lo que va de año las comisiones que cobran
a sus clientes por las tarjetas de débito, hasta situar su
importe en 16,11 euros anuales; y un 3,7% lo que cobran por
las de crédito, hasta los 32,43 euros al año, según datos
del Banco de España.
Pero
donde está la madre del cordero del beneficio obtenido
radica en otro hecho que es francamente tremendo, aunque por
sus contenidos muy técnicos es fácil que pase desapercibido
para el gran público.
Intentaré ser muy didáctico y aconsejo que leáis lo que
viene, pues no tiene desperdicio para comprender muchas de
las cosas que están ocurriendo.
La
auténtica clave de las ganancias de la banca española ha
estado en la mejora en un 20% de la base de su negocio. Esto
es, el llamado margen de intermediación, denominado ahora
margen de intereses.
Como
todos sabemos, el fundamento del negocio bancario consiste
en comprar y vender dinero.
¿A
quién le compra la banca el dinero?: a los ahorradores
(particulares, familias, empresas,…), a los que abona como
precio de compra el tipo de interés que aplica a sus
depósitos (sean cuentas corrientes, de ahorro, imposiciones
a plazo fijo, etcétera).
Y ¿a
quién vende la banca ese mismo dinero?: a aquellos -personas
físicas o jurídicas- a quien concede préstamos
(hipotecarios, al consumo, con garantía personal,…), a los
que cobra como precio de venta el tipo de interés que
establece para tales créditos.
Finalmente, el diferencial entre el precio de venta y el de
compra determina el mencionado margen de intermediación, que
es el que ha subido ese 20% durante el primer semestre de
2009, originando pingües beneficios para las entidades
financieras.
Pero,
vamos a ver, dada la situación de crisis, el desempleo
galopante y el cierre de empresas, ¿quién puede ahorrar
dinero y proporcionar así a la banca la materia prima con la
que arranca el circuito de compra/venta que se acaba de
describir?; es más, ¿quién está en condiciones de recibir
los préstamos, cuando el grifo de los créditos está
prácticamente cerrado para familias y empresas?
Estamos llegando al núcleo duro del asunto.
El
dinero se lo está proporcionado a los bancos una institución
oficial: el Banco Central Europeo, el que fabrica los euros
y sustituyó al Banco de España cuando la moneda única ocupó
el lugar de la peseta. Y se lo está dando a un precio muy
bajo: el 1% de interés anual, con plazo de devolución a 12
meses.
Con
estas condiciones, el BCE ha facilitado a la banca 400.000
millones de euros (cerca de 70 billones de pesetas; un 40%,
aproximadamente, del PIB español).
¿Qué
están haciendo las entidades bancarias con esta auténtica
fortuna? ¿Están intentado paliar la crisis que ellas han
generado canalizando tamaño montante como préstamos a
familias y empresas?. De ningún modo.
El
dinero que la banca recibe del BCE está siendo utilizando
para conceder préstamos al gobierno español y a las otras
haciendas públicas europeas mediante la compra de bonos de
la deuda –deuda pública- que están emitiendo. Concretamente,
la banca está percibiendo de esta forma entre el 3 y el 4
por ciento anual del dinero que presta a los gobiernos.
Los
números, por tanto son sencillos: el BCE proporciona dinero
a la banca al 1%; y la banca se lo vende a los gobiernos a
una media del 3,5%. El diferencial, margen de
intermediación, es pues de 2,5 puntos porcentuales. Que
aplicados a 400.000 millones de euros, representa una
ganancia de 10.000 millones de euros (1,7 billones de
pesetas).
Me
imagino que muchos os estaréis preguntando por qué no es el
BCE, institución bancaria oficial, el que le presta el
dinero directamente a los gobiernos, con lo que la hacienda
pública -que somos todos- pagaría un interés del 1% y no del
3,5%.
Y a
tan lógica cuestión, pido que añadáis esta otra que completa
el cuadro: ¿para qué necesita el gobierno español y sus
homólogos de la UE tanto dinero? Principalmente, para
financiar las ayudas que están concediendo a la banca al
objeto, aseguran, de que supere la crisis.
Si has
terminado de frotarte los ojos ante lo increíble del tema,
te lo resumo de otra forma:
el
gobierno se endeuda (emisión de deuda pública) para,
fundamentalmente, disponer de fondos con los que apoyar a la
banca;
el
Banco Central Europeo tiene el dinero preciso para ello,
pero lejos de darle créditos directamente a las haciendas
públicas, se lo proporciona a la banca al 1% de interés;
la
banca se lo presta a los gobiernos al 3-4%, metiéndose en el
bolsillo un margen de intereses del 2,5%, aproximadamente,
que, aplicado a 400.000 millones de euros, representa una
ganancia de 10.000 millones de euros=1,7 billones de
pesetas;
y, por
último, los gobiernos usan ese mismo dinero para conceder
subvenciones y ayudas a la propia banca.
El
sistema se las basta para ir contra sí mismo y sobrevive,
paradójicamente, gracias a ello
Emilio Carrillo
tomado de Somos Iglesia Andalucía