CÁRITAS Y EL ALUD DE NUEVOS POBRES
“Frustrado y angustiado y con un nudo en la garganta
ante las necesidades a las que no podemos llegar”. Así
se siente Rafael del Río, presidente de Cáritas
Española, por la avalancha de personas que llaman a las
puertas de su organización en busca de ayuda de
emergencia. El 58% ha acudido antes a sus Ayuntamientos,
sin éxito.
Muchas veces, son los organismos públicos quienes los
envían a la ONG católica, a la espera de que los
funcionarios de turno tramiten los expedientes de rigor
durante tres o más meses. En 2009, Cáritas prestó ayuda
de primera necesidad a 800.000 personas en España,
150.000 más que el año anterior y el doble que hace dos
años.
La ONG escucha a menudo: “Nunca pensé que acabaría
pidiendo esta ayuda”. “Nunca pensé que iba a estar
pidiendo ayuda a Cáritas”, escuchan con frecuencia los
dirigentes.
Es la característica de esta crisis brutal: jóvenes
matrimonios y mujeres solas o con familia a su cargo,
que perdieron el trabajo y necesitan con urgencia dinero
para pagar la luz, el agua, los alimentos, el material
escolar para los hijos e incluso utensilios elementales
para la higiene. Cáritas destinó en 2009 algo más de 31
millones de euros a ese apartado, un 25% más que el año
anterior.
Las ayudas a personas que están en riesgo de perder la
vivienda por impago de alquiler o hipoteca también
aumentan en un 22%, de 3 a 3,65 millones de euros.
Sumando todos los programas, Cáritas atendió ese año a
1.507.736 personas en España y a 4.717.195 en el
extranjero con distintos proyectos de cooperación
internacional. La inversión superó los 230 millones, un
6% más que el año anterior.
Lo lamentable es que la situación será peor el año
próximo, por el ajuste a la baja de las políticas
sociales en las Administraciones central, autonómica y
local. Lo teme Sebastián Mora, el secretario general de
Cáritas.
¿Qué ocurrirá en 2011? Las perspectivas son sombrías.
“Hacemos todo lo que podemos, pero no alcanzamos a todo.
Llamo a los poderes públicos a que se impliquen más en
la lucha contra la pobreza y en la atención a los
necesitados. Se necesitan más manos y más medios.
Pedimos discursos de la realidad. Es lo que queremos
decir con el lema Son personas, no números, en esta
segunda fase de la campaña ‘Cáritas ante la crisis’.
Detrás de las personas que reclaman ayuda urgente hay
rostros, lágrimas, niños, sonrisas”.
En estos años de grandes dificultades también ha
aumentado la solidaridad. En 2009 se duplicaron los
socios y donantes de Cáritas (222.641 en 2008; 472.873
ahora), y también el número de voluntarios (ahora
59.686, un 5% más que en 2008).
“Hemos tenido muchas aportaciones muy pequeñas, de 10 o
15 euros, lo que demuestra que está colaborando incluso
quienes tienen problemas”, añadió Sebastián Mora.
Juan G. Bedoya
El País