Asamblea contra la precariedad y por la vivienda
digna de Madrid
Jornadas de debate sobre precariedad,
2-3 de marzo de 2007, CAUM, Madrid
Alternativas
a la precariedad
1.
Precariedad en el empleo:
en un contexto de bonanza económica, el crecimiento del
empleo en España en la última década no se ha visto
acompañado de una mejora de las condiciones laborales.
§
El
capital (empresarial-financiero e inmobiliario) se ha
revalorizado constantemente mientras ha descendido el poder
adquisitivo de los salarios.
Ver
Gráfico 1
Ver Gráfico 2
Las desigualdades de riqueza o patrimonio son cinco veces
mayores que las de renta.
Ver Gráfico 3
§
Aumenta
la contratación temporal que ya no sólo afecta a la juventud
sino a las personas trabajadoras de entre 30 y 49 años.
Ver Gráfico 5
Entre 1999 y 2005, según la EPA, la Comunidad de Madrid es
la que más ha incrementado la tasa general de temporalidad
(8 puntos) y la correspondiente al tramo de edad de 30-49
años (10 puntos).
§
El acceso
a la vivienda es cada vez más gravoso para la clase
trabajadora, en especial en la comunidad de Madrid donde hay
que dedicar los salarios íntegros de 15 años para comprar
una vivienda de tipo medio.
Ver Gráfico 6
Se dispara el negocio de la vivienda
Ver Gráfico 7
Ver Gráfico 8
§
El
malestar social derivado de la precariedad laboral presenta
muchos síntomas: más de la mitad de las familias españolas
reconoce año tras año, en la encuesta del INE de
presupuestos familiares, que llega con apuros a fin de mes y
casi dos tercios dicen que no pueden ahorrar o que ahorran
muy poco.
Ver Gráfico 9
En cuanto a los barómetros mensuales del CIS, insisten en
el problema del paro y la precariedad laboral como el más
importante de la sociedad española. Con frecuencia estallan
problemas laborales que desbordan la estrategia pactista de
los sindicatos mayoritarios, y nuevas experiencias de
economía social y cooperativa tratan de abrirse camino a
contracorriente.
2.
Precariedad en las relaciones sociales:
la
población apenas ejerce su derecho a la participación
directa en la vida ciudadana.
§
La participación directa en los asuntos públicos, ya sea en
actos puntuales (como acudir a una manifestación) o de
manera continuada (participar en una organización o
movimiento social) es ejercida alguna vez en la vida por
menos de la mitad de la población, y menos del 20% lo ha
hecho en el transcurso del último año.
Ver Gráfico 10
Prevalecen, más bien, el individualismo y el ocio pasivo.
Según la Encuesta de Usos del Tiempo del INE (2003), las
personas adultas dedicamos cien veces más tiempo a ver
televisión (59 horas al mes) que a participar en asuntos de
la vida ciudadana (media hora de promedio al mes).
§
Lo anterior no impide que una mayoría de ciudadanas y
ciudadanos esté descontenta del funcionamiento de la
sociedad en aspectos fundamentales: desigualdades
económicas, desempleo y precariedad laboral, mal
funcionamiento de la justicia, incumplimiento de los
programas por parte de los partidos políticos, etc.
Ver Gráfico 4
La mayoría de la gente cree que las grandes empresas o la
banca tienen más poder que el parlamento.
Ver Gráfico 12
Asimismo, un 60% de la ciudadanía, según las encuestas del
CIS, estaría dispuesta a participar activamente en asuntos
públicos.
§
En torno al 15% de la población adulta participa activamente
en organizaciones o redes formales de cualquier tipo. Si nos
limitamos, a las de orientación cívico-política
reivindicativa, las más expansivas en los últimos años han
sido las de defensa del medio ambiente, las ligadas a la
inmigración y las de derechos humanos.
Ver Gráfico 11
Puntos de debate
¿Qué alternativas?