ORACIONES para la EUCARISTÍA    

                             
 

 

                               cristianos siglo veintiuno
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Oraciones para la eucaristía

 

RECONCILIACIÓN

(DOMINGO 5º CUARESMA)

 

ANÁFORA

 

Nos alegra y satisface, Dios de todos, darte gracias ahora y siempre.

Llenos de gratitud por tu bondad infinita,

bendecimos tu nombre, Padre santo, y humildemente te alabamos.

El rencor, la venganza y el castigo son creaciones nuestras.

Tuyos son el perdón y la espera y la compasión sin límites.

Formamos parte de un mundo en el que no se perdona fácilmente

y en el que se alimentan divisiones y rencores.

Nos cuesta pensar y actuar como Tú.

Nos guiamos por otras jerarquías de valores, egoístas y pobres,

aunque siempre estemos tratando de hacerlas compatibles con las tuyas.

Haznos transparentes, auténticos, consecuentes con nuestra fe cristiana.

No pretendemos acallar nuestra conciencia con la oración,

pero es hora y momento de ensalzar tu amor y tu misericordia

cantando con alegría este himno de alabanza.

 

                   Santo, santo…

 

Gracias, Señor y Padre nuestro, por tu hijo Jesús, nuestro guía y maestro.

El se mantuvo en continuo contacto contigo y de Ti lo aprendió todo.

De su humanismo hemos aprendido

que el ser humano no sería imagen tuya

si suprimiera el perdón y la paciencia, la compasión y la ternura,

pues sólo el que perdona las ofensas al hermano

puede invocar el perdón de sus pecados

y experimentar la reconciliación dentro de sí.

Jesús nos ha enseñado que no buscas esplendores de culto,

que sólo te contenta el corazón de las personas

y las buenas obras que les salgan de dentro.

Nos predicó con una vida entregada, puesta al servicio de los demás,

que simbolizó en unos sencillos gestos de una comida en familia.

 

 

Jesús, la noche en que iban a entregarlo, cogió un pan,

dio gracias, lo partió y dijo:

«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros;

haced lo mismo en memoria mía».

 

Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:

«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre;

cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía».

  

Que el recuerdo de la vida de Jesús, tu hijo amado,

que le arrastró a una muerte dolorosa en cruz,

nos mueva a entregarnos para hacer realidad entre nosotros

tus designios de reconciliación y paz, de perdón y amor.

Padre bueno, queremos hacer de nuestra vida un canto en tu honor.

Nuestra vida no se guía por la compasión y la misericordia con el débil.

Pero Tú nos perdonas, sin esperar siquiera a que te pidamos misericordia.

Haznos comprensivos y justos, instrumentos de reconciliación.

Danos un corazón grande para amar a los hermanos sin condiciones,

danos un corazón fuerte para defenderlos contra las injusticias.

Que te hagamos visible en nosotros en el amor y en la debilidad,

en la debilidad del que no sabe enojarse con su prójimo

y en la debilidad del que se compadece de sí mismo con ternura.

Que tu Iglesia sea modelo de amor y comprensión,

Que brille ante el mundo por su compasión y generosidad.

Acoge, Señor, con especial cariño a las víctimas del odio y del terror,

a las víctimas del dinero y de la ambición.

Bendito seas, Dios, Padre de Jesús y Padre nuestro.

Por Jesús, el justo y compasivo, y en su presencia y compañía,

queremos brindarte honor y gloria por los siglos de los siglos.

Amén.

 

  

Rafael Calvo Beca

 

 

 

SALUDO

 

Amigos y hermanos, quinto domingo de Cuaresma.

El próximo domingo, Domingo de Ramos, comienzo de la semana santa.

Vamos a celebrar la Cena del Señor mirando ya

hacia la Pasión, la Muerte y la Resurrección,

para prepararnos mejor a celebrarlas bien.

El Señor nos llama, Él nos invita y nos perdona siempre:

QUE LA PAZ DEL SEÑOR ESTÉ CON TODOS VOSOTROS.

 

 

principio

 

Gracias Padre porque siempre nos perdonas,

siempre nos invitas a tu mesa.

Prepara nuestro espíritu,

para que sea buena tierra que reciba con generosidad tu Palabra.

Por Jesús, tu hijo, nuestro Señor.

 

ofrenda

 

El pan y el vino que ponemos en tu mesa

es nuestra carne y nuestra sangre, nuestra vida entera.

Queremos ofrecértela entera, como lo hizo Jesús.

Por el mismo Jesús, tu hijo, nuestro Señor.

 

 

DESPEDIDA

 

Gracias por esta Eucaristía, Padre,

gracias porque tú nos reúnes

y al encontrarnos se hace más fuerte nuestra fe;

gracias por la palabra;

gracias, sobre todo por tu mejor regalo, por Jesús, tu hijo, nuestro Señor.

 

José Enrique Galarreta

 

 

 

ORACIÓN POR EL PUEBLO DE HAITÍ

 

  

Ante el dolor que desgarra,
clamamos a una voz,
intercede junto a nosotros,
haznos solidarios, Señor.

 

Por tu pueblo sufrido de Haití,

clamamos solidarios, Señor

 

Ante la muerte que hiere,
y marca con el dolor,
dales la fuerza del abrazo
y la paz que les dará tu amor.

 

Por  los voluntarios y por toda mano solidaria en Haití, clamamos solidarios, Señor

 

Ante la injusticia que mata
y reclama a la conversión,
muévenos a transformar el mundo
y que toda muerte se haga canción.

 

Por quienes han perdido seres queridos en el terremoto, clamamos solidarios, Señor

 

Ante la desolación y el llanto,
ante la impotencia y la frustración,
acércate a nuestro lado, 
aliéntenos tu vida, Señor.

 

Por quienes tienen que dar consuelo y esperanza,

clamamos solidarios, Señor

 

Tú eres el Dios de los pobres,
el que siembra esperanzas,
el que entrega su amor.
Eres el Dios solidario,

Tú eres Dios con nosotros,

Dios abrazo, Dios esfuerzo,

Dios entrega, Dios acción.

Por cada uno de nosotros,

clamamos solidarios, Señor.

 

Venga tu reino al doliente,
venga tu oído al clamor,
vengan tus hijas e hijas,
a mostrar tu rostro fraterno y solidario, Señor.

 

¡Gracias por ser Dios con nosotras, en nosotros y a través de nosotros! Amén.

 

 

Rev. Jorge Ziljstra
Secretario Regional del CLAI para el Caribe y Gran Colombia

CONSEJO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS (CLAI)