TESTIGOS DEL REINO
El tema-lema de
nuestra Romería de los Mártires de este año 2011 es
«Testigos del Reino». Es el título más abarcador y
más profundo que se podía escoger para una romería
martirial. Dar la vida dando testimonio del Dios de
la Vida, de la Paz y del Amor.
Todos aquellos y aquellas que van dando su vida, en
el día a día y dándola totalmente, en el momento
final de su caminar, son testigos del proyecto de
Dios para la Humanidad, para el Universo; responden
con lo que mejor tienen al sueño de Dios, al Reino
de Dios.
Con estas dos palabras, -«Testigos del Reino»-
sintetizamos todo lo que se pueda decir de una vida
donada, de una muerte vivida. En la visión cristiana
más tradicional esa muerte es vivida por la Fe
cristiana. Los mártires que la Iglesia reconoce
oficialmente son mártires de la Fe, de la Moral
cristiana, del Evangelio, explícitamente: misioneros
tal vez, víctimas de la caridad heroica, vírgenes
radicalmente fieles al divino Esposo.
En una visión cristiana renovada, más profunda, más
consonante con la Palabra y con la Vida, con la
Muerte y la Resurrección de Jesús, son mártires
todos aquellos que dan su vida en la muerte por las
causas del Reino, por la justicia, por la paz, por
la solidaridad, por la ecología, por la verdadera
promoción del prójimo marginalizado. Jesús en el
Evangelio los define categóricamente: la prueba
mayor del amor es dar la vida por amor.
Nuestro P. João Bosco Penido Burnier dio la vida
como misionero entre indígenas y campesinos y dio la
vida para liberar a dos mujeres sometidas a tortura.
En estos días es noticia, por lo menos en medios de
comunicación más al servicio del pueblo, la muerte
matada, en el Sur de Pará, de un matrimonio de
militantes al servicio de la Naturaleza. José
Cláudio y Maria do Espírito Santo.
Después de Chico Mendes y de la hermana Dorothy, dos
ambientalistas más son asesinados en el sur de Pará.
Tristemente en el mismo día en que la Cámara de
Diputados aprobaba el siniestro nuevo Código
Forestal, que legalizará la deforestación,
amnistiando los crímenes de los madereros. José
Cláudio y Maria do Espírito Santo son dos nuevos
mártires de la floresta.
Ser cristiano, cristiana, es dar testimonio;
responder con la propia vida a las llamadas del
Reino y denunciar proféticamente la iniquidad del
anti-Reino. Responder diariamente, con fidelidad, al
Amor de Dios en el servicio fraterno. Es ser
coherente con la palabra hecha anuncio y con el
anuncio hecho práctica.
Es ser testigo, en primer lugar, del supremo
testigo, Jesús de Nazaret, proclamado en el
Apocalipsis como «El Testigo fiel». Él vino para
hacer la voluntad del Padre, testimoniando
radicalmente el amor de Dios. Él vino para que todos
tengamos vida y vida plena. Él repitió ante sus
perseguidores y todo el pueblo que sus obras daban
testimonio de Aquel que lo envió
Es una cadena de ‘testimoniedad’. Jesús da
testimonio del Padre, los mártires dan testimonio de
Jesús, nosotros damos testimonio de nuestros
mártires. Somos testigos de testigos. Y celebramos
la Romería de los Mártires de la Caminada, en el
Santuario de Ribeirão Cascalheira, para mantener
viva la memoria de todos aquellos y aquellas que
cayeron gloriosamente, con el testimonio de la
propia sangre.
Celebramos la Romería de los Mártires en un día, en
un lugar, para reasumir el compromiso de vivir como
testigos del Reino, cada día, y en todo lugar. Para
dar testimonio del testimonio de nuestros mártires y
renovar, con pasión, con radicalidad, con alegría,
nuestro seguimiento de Jesús, en la búsqueda del
Reino, en la vivencia del Reino, en la celebración
del Reino, en la invencible esperanza del Reino.
Para mi ordenación sacerdotal, allá por los años de
1952, escogí como recordatorio una estampa con
aquella pintura de El Greco que presenta a Jesús
mirando para el Padre y entregándose a su servicio.
Los sacrificios no te agradaron y yo vine para hacer
tu voluntad, dice Jesús. En el recordatorio recogí
el versículo 8 del capítulo 1 del libro de los
Hechos de los Apóstoles, «Seréis mis testigos hasta
los confines de la Tierra».
Y de cualquier confín y en toda circunstancia
seguiremos en la caminada, como testigos de
testigos, como «Testigos del Reino».
Pedro Casaldáliga
ECLESALIA