BAUTIZADA
“No tengas miedo de mirarlo a Él”, me dijeron
una vez... y hasta hoy... lo sigo mirando y encantando.
¡Y, aquí estoy firme en mi fe! No hay lugar a dudas,
sigo a Jesús en mi corazón y en mi actuar... ¡y soy
mujer!
Al igual que yo, muchas mujeres seguimos a Jesús solo
con la estola de nuestro bautismo. “Fuiste bautizada en
el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo... ¿y
qué más quieres?”, me dijo una vez un sacerdote vestido
de plomo con cuello romano.
¿Qué más quiero? Yo quiero hacer lo que Jesús dijo:
“Hagan esto en memoria mía”, pero cánones y decretos no
me dejan porque soy mujer, como si fuera una impura de
hoy, incapaz de tomar el cáliz.
Y así he ido diciendo lo que mi corazón y mi fe
siente... y mientras más lo hago... más me empujan hacia
fuera. Ya no me llaman a dar encuentros sobre Jesús en
parroquias del sector... ya no participo en talleres o
cursos parroquiales... y eso no me tiene triste. ¡Sí!,
igual sigo su camino con las preferidas del Reino... la
mujer pobre.
Cuando los hombres cierran ventanas y puertas, Dios abre
miles de caminos... y aquí estamos con las mujeres
tratando de ayudar, brindándoles una oportunidad en sus
vidas mediante la capacitación profesional, el
acompañamiento y búsqueda de trabajo.
(www.centropadregumucio.org)
En cada día de encuentro con estas “mujeres de Jesús”
aprendo que estoy en lo cierto, que estoy más cercana
que nunca a Él, ayudándole a que “sus preferidas” tengan
una vida buena con un espacio de vida laboral en una
sociedad que normalmente las excluye.
Ah... y un recado para la Congregación de la Doctrina de
la Fe en su breve relación sobre los cambios
introducidos en las Normae de Gravioribus Delictis
(Normas sobre los delitos más graves), señala en el
punto 13 el documento: “Se ha introducido como un tipo
de delito penal la atentada ordenación sagrada de una
mujer”, junto al tema de la pederastia, la pornografía
infantil y otros delitos terribles... que aqueja a
algunos ordenados de la institución... y ahí está todo
junto... todo revuelto... ¡ah!... y cuál es el recado:
Clérigos: ¡qué falta de respeto al ser humano = mujer!
Señor bueno y misericordioso, Tú que tanto nos quieres y
respetas, perdón por ellos. Nosotras, te seguiremos
siempre, paso a paso, junto a María, “madre de las
cansadas, que seguirán levantando la voz”. Amén.
Con humildad afirmo que “no tengo miedo de mirarlo a
Él”. Tengo mi mirada limpia y mis manos también... y no
tengo estola.
Cariñosamente, desde Chile.
Carmen Ilabaca
ECLESALIA