La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII quiere
hacer públicas las siguientes reflexiones en torno al
viaje de Benedicto XVI a Santiago de Compostela y
Barcelona los días 6 y 7 de noviembre del presente año.
1.
Aun cuando el viaje del Papa se presenta como una visita
pastoral y con carácter religioso, no puede desconocerse
su carácter eminentemente político al reunir en su
persona la doble función de autoridad religiosa y Jefe
del Estado de la Ciudad de Vaticano.
La función de autoridad religiosa la ejerce de manera
antidemocrática, y la de Jefe de Estado nos parece
un contrasentido, está en abierta oposición al
Evangelio y es un contrasigno que, lejos de
acercar, aleja de la fe en Jesús de Nazaret.
2.
Creemos que este viaje tiene muy poco que ver con los
viajes apostólicos de Pablo de Tarso, cuya finalidad
era anunciar a Jesucristo liberador y la Buena Noticia
de la liberación, crear nuevas comunidades cristianas y
fortalecer en la fe a las ya existentes, con riesgo para
su propia vida por las amenazas de las autoridades
civiles.
El papa ahora no viaja como peregrino, un peregrino más
junto con otros creyentes y no creyentes que hacen el
camino de Santiago como experiencia religiosa. El viaje
está programado como un fenómeno de masas y de
aclamación a su figura en un acto de papolatría, sin
contacto con las comunidades cristianas vivas y menos
aún con los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Tiene mucho de folklórico y muy poco de expresión de fe
genuina y auténtica.
3.
Nos parecen escandalosos por insolidarios y
antievangélicos los elevados costes del viaje a sufragar
por el erario público –varios millones de euros- en
plena crisis económica, con más de ocho millones de
pobres, entre ellos cuatro millones de desempleados,
recortes en los servicios sociales, reducción de las
pensiones y de los salarios de los trabajadores.
Gastos tan desmesurados demuestran la insensibilidad
del propio papa, de las instituciones públicas y de la
propia Iglesia hacia los sectores populares que
sufren en sus propias carnes las consecuencias de la
crisis de manera más acusada, sobre todo los
inmigrantes.
4.
Consideramos discutible el motivo de la visita: ganar el
Jubileo por el Año Santo Compostelano y dedicar la
Iglesia de la Sagrada Familia y convertirla en basílica.
Se trata en ambos casos de actos de sacralización,
contrarios a la máxima evangélica de que a Dios se le
adora “en espíritu y en verdad”.
5.
El Papa se reunirá con las autoridades políticas y
religiosas en “santa alianza” para ratificar los
privilegios que recibe la Iglesia católica de los
poderes públicos de todo tipo: fiscales, educativos,
sociales, económicos, etc. Cuando lo que debiera hacer
es renunciar a dichos privilegios y defender la igualdad
de trato de los poderes públicos para con todas las
religiones.
6.
Es posible que la jerarquía eclesiástica ofrezca al papa
una imagen idílica de la Iglesia católica española y de
la vitalidad de la fe cristiana de nuestra sociedad.
Nosotros creemos que dicha imagen no responde a la
realidad.
La Iglesia española está sufriendo una crisis profunda
de credibilidad en la mayoría de los sectores de la
sociedad, especialmente entre los jóvenes y los sectores
populares, y también entre los propios católicos, debido
a sus posiciones neoconservadoras en cuestiones morales,
al alejamiento de los pobres, a la falta de comunicación
con la juventud y a la exclusión de las mujeres de las
funciones directivas y ministeriales.
Dos muestras de la falta de credibilidad son, entre
otras, el enorme descenso de los que se declaran
católicos y el incremento de las apostasías.
7.
Queremos recordar que Juan Pablo II, el papa más
viajero de la historia de la Iglesia, dejó sumida a la
Iglesia en una de las crisis más graves del
cristianismo. Nos parece, por ello, que los viajes
papales no contribuyen a una presentación creíble de
Evangelio en nuestro tiempo. Sólo cuentan con el
aplauso de las personas y de los colectivos cristianos
que los utilizan como plataforma para apoyarse en el
papa y difundir su visión neoconservadora del
cristianismo.
Teniendo en cuenta sus implicaciones políticas,
sociales, económicas y aun folklóricas negativas,
consideramos que hay que buscar otros métodos para
anunciar el mensaje liberador del cristianismo.
Madrid, 29 de octubre de 2010
ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS Y TEÓLOGAS JUAN XXIII