A
PROPÓSITO DE
LOS CONGRESOS DE TEOLOGÍA
Benjamín Forcano
¿No
cree que la teología sobra en nuestra sociedad? ¿Qué
pintan 2.000 personas en esos congresos?
Vivimos en una cultura centrada en lo útil. Por supuesto
las personas que asisten a esos congresos no lo hacen
porque les vayan a tocar lavadoras, conches,
apartamentos… Hoy tenemos muchas cosas, pero no sabemos
qué hacer con ellas. Nuestras casas son cada vez más
almacenes, pero sin ventanas y sin metas.
La
teología lucha por señalar y defender lo auténticamente
humano, por mantener los logros científicos al servicio
de las personas y de los pueblos y, sobre todo, por
rastrear el sentido de la vida. Los canguros también
viven, pero no sienten preocupación por el sentido de la
vida. Como me confiaba en uno de estos congresos una
amiga polaca, marxista y atea: “Mi conclusión después de
asistir a dos de estos congresos es que la fe de estos
cristianos no es opio”.
Entonces, ¿la teología no es una ciencia ilusoria?
La
teología ha vivido demasiadas veces en las nubes, o ha
sido una ciencia apologética de la jerarquía o se ha
convertido en instrumento legitimador de la opresión.
Seguramente por eso resultó estéril y contribuyó a la
necesidad histórica del ateísmo político.
Pero
hoy, a partir sobre todo del Vaticano II, la teología
incorpora a su reflexión la modernidad con sus luces y
sombras, y la realidad, esa gran realidad actual de las
mayorías pobres.
Esta
teología sirve de desenmascaramiento de otras teologías,
de otros dioses, que sirven al dinero, a la servidumbre,
a la injusticia intolerable. Dios y la justicia son
inseparables. Ese es un destello inconfundible para
descubrir a muchos falsos dioses.
Por
otra parte, en una sociedad como la nuestra, la teología
ayuda a descubrir que son muchos los creyentes
supersticiosos y muchos los ateos banales. Sólo la
superficialidad explica la superstición de unos y la
banalidad de otros.
¿Qué
aportaciones más importantes han supuesto estos
congresos para la sociedad y la Iglesia?
Para
la Iglesia, abrir espacios de libertad y diálogo, donde
todos –no sólo los clérigos- pueden afrontar problemas
vivos: dinero, política, paz, derechos humanos,
feminismo, ecología, etc. Estos congresos, dada la
orfandad en que las instancias oficiales habían dejado a
muchos cristianos de base, se han convertido en
inspiración y acicate para ellos, para su lucha de cada
día.
Para
la sociedad, pues ahí ha confluido un diálogo
interdisciplinar, supraconfesional, con no creyentes y
con asistentes de otras confesiones religiosas. Este
nuevo talante dialogante ha acabado con siglos de
desencuentro entre la sociedad y la Iglesia, entre fe y
cultura. A pesar del secuestro y anquilosamiento que
puede sufrir en otras partes, aquí el cristianismo
representa sobre todo una oferta de sentido para la
sociedad, en la búsqueda de valores, fines y dignidad de
la vida.
¿Y
cuál es el objetivo fundamental de este XXVII Congreso?
Para
nadie es una novedad el fenómeno de la inmigración. En
nuestros país desde 1985 hemos recibido a más de cuatro
millones de emigrantes. Nadie ignora tampoco que ese
fenómeno es una realidad dolorosa.
Sin
embargo, la cuestión está en que esa realidad no es bien
entendida por los que la reciben y son muchos lo que
claman contra ella y la repudian.
Este
fenómeno, en nuestra sociedad globalizada, se hace cada
vez más masivo y, a la vez, aumenta la conciencia de que
las políticas mayoritarias existentes son limitativas e
injustas. No deben tolerarse y hay que introducir en
ellas cambios radicales.
Analizar cuál es el origen de las migraciones, sus
características actuales, sus causas reales, las
soluciones que deben aplicarse y, sobre todo, los
cambios que deben operarse en los ciudadanos que la
reciben, es el objeto central de este XXVII Congreso de
Teología. Como Congreso cristiano que es, el lema es
inequívoco y sin connotaciones: “Fui inmigrante y me
acogisteis”.
Mira
por dónde el nuevo marco de la condición humana como
persona y ciudadano universal, reafirma lo primario y
esencial: somos iguales y diferentes, pero la comunidad
de identidad es común y mayor que la diferencia que es
secundaria y accidental, hasta el punto de que nuestra
generación es la primera considerada como la generación
planetaria o terrícola.
La
ciudadanía, por brotar de la persona, es universal y,
por lo mismo, rebasa y relativiza todo nacionalismo y
particularismo
Ahí,
en esa raíz, es donde Jesús de Nazaret pone la vista y
fundamenta una convivencia fraternal, justa y pacífica,
cuestionando todas las políticas que discriminan y
humillan al ser humano.
Ningún ser humano es ilegal y tiene derecho a residir en
cualquier lugar, con todos los derechos y deberes
propios de un ciudadano. Por ello, un ser humano sin
papeles es un don nadie, sin derecho a la vida y a que
se le reconozcan sus derechos.
Conjugar estos principios con la realidad y hacerlos
compatibles es tarea moral de todo Estado que debe
hacerla efectiva y razonable a través de leyes justas.
27 CONGRESOS DE TEOLOGIA
PARA CRISTIANOS DEL SIGLO XXI
Somos muchos los que
hemos asistido a los 26 Congresos de Teología, iniciados
en 1981. Bastaría asomarse al rico panel de los 25
volúmenes publicados, para apreciar la búsqueda y los
senderos recorridos en ese vasto caminar.
En su comienzo, ante
la asistencia de casi 2000 participantes, hubo
personalidades que los señalaron como un acontecimiento
excepcional en España y en Europa. Desde entonces, nunca
el número de participantes ha bajado de 1.200. Eso da
idea de los miles y miles que, por sí mismos o por
representación, han seguido esos Congresos. En buena
medida, hay rostros que no fallan y, año tras año, se
dan cita para reencontrarse, animarse y seguir
progresando.
Por estos Congresos
han pasado decenas de movimientos, colectivos,
ponentes, comunicantes, pertenecientes a los más
diversos ámbitos del saber y, en especial, al de la
teología. La fórmula ha sido combinar convivencia,
doctrina actualizada, reflexión, diálogo, libertad,
profecía, renovación, celebración-oración, compromiso.
Los “medios”, una vez más otras menos, se han hecho eco
de la incisiva novedad de este gran sector cristiano
para la transformación de la sociedad y la Iglesia.
Congresos de Teología
1.
Teología y Pobreza
2.
Esperanza de los pobres, Esperanza cristiana
3.
Los cristianos y la Paz
4.
Cristianos en una sociedad democrática
5.
Dios de Vida , ídolos de muerte
6.
Iglesia y Pueblo
7. Los laicos en la Sociedad y en la Iglesia
8. Utopía y Profetismo
9.
Iglesia y Derechos humanos
10.
Dios o el Dinero
11.
V Centenario: Memoria y Compromiso
12.
Y... Dios creó a la mujer
13.
Etica universal y Cristianismo
14.
Marginación y Cristianismo
15.
Ecología y Cristianismo
16.
Evangelio e Iglesia
17.
Inmigración y Cristianismo
18.
Neoliberalismo y Cristianismo
19.
El Cristianismo ante el siglo XXI
20.
El Cristianismo en un mundo plural y conflictivo
21.
Democracia y pluralismo en la Sociedad y en las Iglesias
22.
Cristianismo y Globalización
23.
Cambio de Valores y Cristianismo
24.
Espiritualidad para un Mundo Nuevo
25.
Cristianismo y Violencia
26.
Cristianismo y Bioética
27.
Fui emigrante y me acogisteis
Fechas:
Del 6 al 9 de septiembre
Lugar:
Salón de actos de Comisiones Obreras
C/
Lope de Vega, 40 – 28014 Madrid