EL EVANGELIO DEL DOMINGO
CUARTO DOMINGO TIEMPO ORDINARIO
LAS BIENAVENTURANZAS
Mateo 5, 1-12-a
1 Al ver Jesús las multitudes subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos. 2 Él tomó la palabra y se puso a enseñarles así:
3 Dichosos los que eligen ser pobres, porque sobre ésos reina Dios.
4 Dichosos los que sufren, porque ésos van a recibir el consuelo.
5 Dichosos los sometidos, porque ésos van a heredar la tierra.
6 Dichosos los que tienen hambre y sed de esa justicia, porque ésos van a ser saciados.
7 Dichosos los que prestan ayuda, porque ésos van a recibir ayuda.
8 Dichosos los limpios de corazón, porque ésos van a ver a Dios.
9 Dichosos los que trabajan por la paz, porque a ésos los va a llamar Dios hijos suyos.
10 Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, porque sobre ésos reina Dios.
11 Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía.
12 Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que Dios os da; porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido.
Comentarios de Pedro Olalde
El monte es el lugar de la teofanía, de la revelación. Nos recuerda el monte Sinaí, donde Moisés recibió la revelación de las tablas de la Ley.
Entonces, el Señor dijo a Moisés: “Baja y ordena al pueblo que no traspasen los límites en su afán por ver al Señor, de lo contrario, muchos de ellos perecerán” (Ex 19,21). La orden está en claro contraste con el texto de hoy “Y se le acercaron sus discípulos”. Jesús rompe con la estrecha concepción de Dios, que exige distancia para que el pueblo no se acerque a Él. El Dios de Jesús quiere el acercamiento, la comunión con el hombre.
La primera bienaventuranza resume, de algún modo, las demás: llama dichosos a los que viven la pobreza, entendida aquí como la actitud religiosa de desprendimiento y dependencia de Dios, y al mismo tiempo, invita a adoptar esta misma actitud a todos aquellos que quieren tener parte en el reino. Serás dichoso en la medida en que ames y entregues tu vida por la felicidad de tus hermanos.
Las bienaventuranzas siguientes serían la consecuencia de la opción tomada por los creyentes de la comunidad cristiana de “ser pobres” y de compartir sus bienes con los que carecen de todo.
· Los que están tristes, dejarán de estarlo, porque Dios los consolará a través de los miembros de la comunidad.
· Los humildes se sentirán aceptados y valorados.
· Los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados, porque los seguidores de Jesús luchan contra toda injusticia y opresión.
· Los misericordiosos, porque todos, en la comunidad cristiana, estarán dispuestos a ayudar.
· Los que tienen un corazón limpio, porque todos tendrán un corazón limpio.
· Los que construyen la paz, porque todos serán constructores de paz.
Y ¿qué les ocurrirá a los que traten de vivir las bienaventuranzas? ¿Serán, acaso, admirados y declarados héroes por la sociedad? Nada de eso. Serán mal vistos. Serán tratados de ilusos, porque supone una acusación contra los que viven según las pautas del mundo.
Pero bienaventurados los que eligen ser pobres, bienaventurado aquel cuya riqueza es Dios.
Comentarios de Patxi Loidi
El pasaje de hoy es el principio del Sermón del Monte, que ocupa los capítulos 5-6-7 de Mateo. He aquí algunos rasgos del mismo.
· Jesús enseña desde un monte, sentado majestuosamente: es “el Maestro”.
· Jesús quiere mostrarnos la verdadera felicidad, la verdadera ética y la verdadera sabiduría. Por lo tanto, las bienaventuranzas no son normas, sino los caminos de la verdadera felicidad.
· Tiene como centro el Reino de los cielos o Reino de Dios. Este reinado se realizará plenamente en la vida futura; pero Jesús lo inició en esta vida y nosotros debemos continuarlo. Tiene dos dimensiones: personal y social. Socialmente el Reino es una sociedad que, por estar abierta a Dios, se establece sobre la libertad y justicia para todos.
· La palabra justicia no significa aquí expresamente justicia social, aunque la incluye. Significa obrar rectamente y cumplir la voluntad de Dios.
· El mundo pone la felicidad en determinados valores, empezando por el dinero. Jesús propone otros valores, a menudo contrarios.
· Mateo pone 8 bienaventuranzas. La 8ª. se prolonga en los versículos 11-12, aludiendo a posibles persecuciones. El texto paralelo de Lucas trae cuatro bienaventuranzas y cuatro malaventuranzas; y es probablemente anterior al de Mateo.
· Después de las bienaventuranzas –en los versículos 21-48– Jesús, actuando como maestro, corrige y perfecciona el Antiguo Testamento, con estas solemnes palabras repetidas: “Os enseñaron tal y tal cosa, pero yo os digo esto otro”. Así el evangelio muestra a Jesús como el nuevo Moisés, superior a él. Es una de las grandes páginas del evangelio.
Lucas dice simplemente: Bienaventurados vosotros, los pobres. Mateo quiere mostrar que no basta ser pobre, sin desprendimiento interior. Así es como hay que entender su primera bienaventuranza.
· Pobres de espíritu. Significa pobres de hecho y de corazón. O sea, pobreza llevada con amor.
· Pobreza sí, miseria no. Jesús no canoniza la miseria y menos la terrible pobreza injusta de nuestro mundo.
Hay grandes diferencias en la traducción, que crean confusión. Basta comparar la primera bienaventuranza en varias biblias. Decir dichosos, bienaventurados o felices es igual. Ahí no está la diferencia. Veamos cuatro traducciones.
· Bienaventurados los pobres de espíritu (Biblia de Jerusalén).
· Dichosos los pobres en el espíritu (Biblia de la Casa de la Biblia).
· Felices los que tienen el espíritu del pobre (Latinoamericana).
· Dichosos los que eligen ser pobres (Nueva Biblia española).
Las diferencias se dan también en la traducción de las demás bienaventuranzas.
Guía para la oración personal con este pasaje.
V.1-2.
Marco solemne. Jesús mi maestro. Le escucho con veneración y amor como al ser más querido.
V.3.
Oración sobre mi pobreza y espíritu de pobreza mirando a Jesús. También sobre mi pobreza solidaria.
V.4-10.
Oro con cada una de las demás bienaventuranzas, una por una. Me quedo más tiempo en algunas, las que me lleguen más adentro.
V.3-10.
Contemplo a Jesús. El encarnaba plenamente estas bienaventuranzas. Aunque tuvo mucha oposición y sufrimientos, fue completamente feliz.
V.11-12-a.
Primero contemplo a Jesús, al que le tocó sufrir tanto. Y fue dichoso. Después pienso en tantos cristianos perseguidos en dos mil años y especialmente hoy en día. Doy gracias por ellos. Finalmente, robustezco mi alma con la fuerza de Jesús, para seguirle con firmeza y alegría.